INVESTIGA EL JUEZ BLEJMAN

La décima fue la vencida para el confeso asesino del cuidador de la gomería

Registraba nueve procesos judiciales: cuatro condenas, una siendo menor, y varias excarcelaciones. Entretelones de la investigación que en 10 horas resolvió el sangriento crimen. Por Gustavo Martínez Puga.
domingo, 13 de septiembre de 2015 · 08:48
Por Gustavo Martínez Puga

El décimo hecho delictivo por el que cae promete costarle décadas de cárcel a Denis Fredi Olivares, el confeso asesino del cuidador de una gomería ubicada en Rawson, a quien ultimó con un palo en la madrugada del domingo 6 de septiembre para robarle instrumentos musicales.

El sujeto de 24 años es hijo de un querido policía de la división Alcaidía de Tribunales, quien se estaba por jubilar y pidió una licencia a partir del lunes 7 de septiembre último. Tal vez para no tener que verle la cara a su hijo cuando lo llevaran esposado ante el juez, después de haber sido atrapado en un micro de Flecha Bus horas después del crimen, cuando intentaba fugarse a La Rioja.

Cuentan en Tribunales que la relación entre el policía y su hijo no era la mejor, en particular tras la separación matrimonial ocurrida hace muchos años entre el uniformado y la madre de su hijo. Ésa mujer es la que también está vinculada como encubridora del homicidio, ya que guardó en su casa los instrumentos musicales que su hijo había robado tras cometer el homicidio.

HISTORIAL

El historial cuenta que Denis Fredi Olivares tuvo su última condena en el 2013, por el delito de Lesiones Leves, con una pena de seis meses de prisión efectiva. En septiembre del 2011 también lo condenaron a siete meses de prisión efectiva por el delito de hurto simple. En febrero de 2011 se lo condenó por tentativa de robo a cinco meses de prisión efectiva, pero como ya estaba preso le dieron la libertad. La cuarta imputación penal fue cuando era menor, por el delito de robo, cuando el Segundo Juzgado de Menores le decretó su responsabilidad penal en un robo.

En sus antecedentes constan hechos que quedaron sin juzgar, como un robo calificado en grado de tentativa y abuso sexual, donde el Tercer Juzgado de Instrucción lo excarceló bajo palabra en agosto de 2010. En noviembre de 2009 también había sido excarcelado bajo palabra por un robo calificado por uso de arma en el Cuarto Juzgado de Instrucción.

LA INVESTIGACIÓN

Todo eso fue tenido en cuenta por el juez Maximiliano Blejman, del Cuarto de Instrucción, quien logró atar todos los cabos de la investigación del crimen en 10 horas.

El juez, junto al secretario Martín Heredia Zaldo, se instalaron en la Seccional 26 y en la Morgue Judicial cuando se produjo el crimen y dirigieron cada uno de los pasos de la investigación. Así fue como lograron que el crimen, descubierto a las 2 de la mañana del domingo, contara con pruebas y hasta con el detenido a las 12 del domingo.
Con el secuestro del palo que se usó para el crimen, los elementos musicales robados en la gomería y hallados en la casa de la madre del homicida, y la ropa del homicida con la sangre de su víctima, parecieron haber dejado sin ninguna coartada a Denis Fredi Olivares.

Tal vez por eso es que en el atardecer del lunes 7 de septiembre, cuando lo llevaron ante el juez Blejman y la mostraron todas las evidencias en su contra, Denis Olivares decidió confesar con lujos de detalles cómo había matado a Ramón López.

Admitió que primero se emborracharon, que lo golpeó, que lo ató de pies y manos con las sábanas de la cama en la que dormía López, que lo golpeó con un palo, que se dio dos viajes en distintos remises para robarse los instrumentos musicales que habían en el lugar, los cuales pertenecían a la banda de música de rock del hijo del dueño de la propiedad ubicada en República del Líbano y San Miguel, en la que funciona una metalúrigica y una gomería, donde le habían dado un lugar para dormir a la víctima.

El juez Blejman había acorralado a Denis Olivares con los datos que le habían dado testigos claves. Uno de ellos es la abuela de Denis Olivares, quien vive frente a la gomería donde fue el crimen y a quien el homicida había ido a visitar en la tarde del sábado; otro es el dueño del negocio que le vendió las cervezas a Olivares y a López.

A eso se sumó que los policías de la Brigada Sur se movieron con rapidez y descubrieron dónde vivía Olivares con su pareja y dónde era la casa de su madre, a quien allanaron y dieron con los elementos musicales robados.
Con todas esas evidencias, más la confesión, el juez Blejman le imputó a Denis Olivares el delito de homicidio doblemente agravado, por alevosía y por criminis causa.

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