Tenía 89 años

Falleció un ícono de los caminos sanjuaninos, el ingeniero Carmona

“En la obra me decían el Dictador”. La frase es del ingeniero responsable de la apertura del camino por el Paso Agua Negra que anoche perdió la vida por un ataque cardíaco, a los 89 años.
miércoles, 05 de agosto de 2015 · 06:55

 

Miguel Yolando Carmona, reconocido para muchos sanjuaninos, sobre todo por ser el ingeniero responsable de la apertura del camino por el Paso de Agua Negra. 

Falleció anoche, a la edad de 89 años, de un ataque cardíaco, y según confirmaron desde el entorno familiar sus restos serán velados en Cochería San José y sepultados a las 16 horas en el Cementerio de la Capital.

Trascendió que a lo mejor el Gobernador acompañaba a la familia en la tarde, pero no está confirmado.

Reviví su historia en diálogo con Tiempo de San Juan el año 2013.

 

Miguel Carmona: El "Dictador” de Agua Negra

En sólo un año logró la apertura del paso internacional, a fuerza de carácter. Trabajador incansable y dueño del espíritu necesario para atravesar montañas, Carmona cuenta cómo hizo la primera huella que unió San Juan con Coquimbo. Por Viviana Pastor.

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Miguel Yolando Carmona no tiene ningún problema en asumirlo: "En la obra me decían el Dictador”. La frase es del ingeniero responsable de la apertura del camino por el Paso Agua Negra, construida entre  1964 y 1965. Hoy, a sus 86 años, admite algunos excesos, pero los justifica: si no hubiera sido por su carácter, el camino no se hubiera abierto en un año, como él lo hizo.
"En la obra los ingenieros brillaban por su ausencia y me catalogaban como el Dictador porque si yo quiero hacer una cosa la hago, y si el ingeniero no responde recurro a otro. Si yo no hubiera sido así, no se hubiera realizado ese camino en la montaña, que no era lo mismo que hacer la avenida Córdoba”, dice. 
Un par de anécdotas lo pintan entero al Dictador: La noche anterior a la inauguración, estaba Carmona con Hugo Montes Romaní, que era Ministro de Obras Públicas del entonces gobernador Leopoldo Bravo, en la Quebrada Sarmiento, eran como las 10 de la noche. Había un obrero al que le decían el Poxipol porque le "pegaba” duro a la máquina compresora, y Carmona le dijo: ‘¡Ché, Poxipol, andá a la casilla, comé algo y volvé a trabajar!’. El obrero no se la dejó pasar esta vez y le contestó: ‘Usted va a agarrar el compresor ingeniero, ¡yo hace 12 horas que estoy con el compresor!’. Carmona se ríe al recordar su mano dura.
Otra vez, trabajando con obras del lado chileno y con obreros de ese país, tuvieron que advertirle a Carmona que no podía infundir ánimo en los mismos términos en los que se dirigía a los trabajadores en San Juan, porque los chilenos se ofendían. El líder de la obra solía decirles: ‘¡Eh maricones de mierda! ¿Se están asustando por una nevada?’. A pesar de esto,  asegura que hoy en día en Chile lo "consideran mucho”.
Carmona recuerda a dos técnicos que lo seguían a sol y a sombra, fieles, incondicionales: Ángel Moya y José Varas. "Los ingenieros no andaban porque ya empezaban a exigir una cosa y otra y allá arriba no había nada, no había viáticos, no había reloj, había que hacer el trabajo”, dice. 
Lo más difícil era enfrentar las inclemencias del clima a más de 4.000 metros de altura. El ingeniero carga hoy con una fibrosis pulmonar debido a la nieve y a los fríos que pasó en la cordillera; "muchas veces dormí en el suelo, con nevadas arriba de la cabeza”, asegura. 
Se hace camino…
Carmona cuenta que su padre era enfermero y él quería ser médico, pero por esas de la vida cosas terminó en Ingeniería. Fue jefe de expropiaciones cuando se abrieron las avenidas Ignacio de la Rosa, Córdoba, Libertador y Rioja. Fue jefe de Vialidad cuando se construyó el Autódromo El Zonda y cuando se construyó el camino por Agua Negra.
Cuando en octubre de 1963 Leopoldo Bravo asumía su primera gobernación de San Juan, con Arturo Ilia como presidente, Carmona era interventor de Vialidad Provincial. No sabía que iba a pasar con su cargo y pidió una reunión con Bravo, ese día también estuvieron presentes Luis Uriarte y Montes Romaní. Hablaron de varios proyectos y el ex caudillo blonquista le contó su intensión de abrir el paso de Agua Negra y conectar San Juan con Chile. Rápido de reflejos, Carmona le increpó: "¿Saben cómo hacerlo? Y ahí le puse el disco, le dije lo que había que hacer”, recuerda. El ingeniero habló del proyecto que había en Vialidad realizado por Benito Aguilar y de las modificaciones posibles, y con su entusiasmo convenció a Bravo que le dijo a Montes Romaní: ‘A ese negrito me lo deja, con ese vamos a hacer el camino’. Eso le contó Uliarte algún tiempo después a Carmona. 
Así quedó a cargo de Vialidad y a cargo del proyecto. Se definió que se debían tramitar dos avales, uno con la Nación por ser paso internacional y un convenio con Chile para que se comprometan a colaborar ambas partes. Pero mientras Bravo hablaba de una "huella”, Carmona quería un camino lo suficientemente sólido, que sirviera para muchos años.
Con la Nación  el aval se consiguió en tiempo récord, se inició un lunes y se fueron el viernes con la autorización para hacer una ruta de penetración, "fue un trámite con una  celeridad extraordinaria, volvimos con la autorización en diciembre 1963”. 
El paso en Chile también fue bastante rápido y en sólo dos meses habían logrado firmar el primer acuerdo internacional por Agua Negra. Sin dudas en tanta celeridad estaba la muñeca política de Don Leopoldo, quien consiguió que los recibiera en Chile el ministro plenipotenciario Nicanor Costa Méndez, un abogado había cursado su bachillerato en San Juan. Carmona y Costa Méndez hicieron el primer escrito en la Embajada Argentina en Chile que decía: ‘Huella de penetración de Argentina hacia Chile’. Entonces Costa Méndez cambió la frase por: ‘Huela de  penetración de Chile hacia Argentina’, ya no sonaba igual y como se firmaría en Chile, era necesario cuidar la susceptibilidad de los chilenos. El acuerdo fue firmado el 23 de marzo de 1964, de esa acta, Carmona guarda celosamente una copia.
El acuerdo le permitía a Vialidad Provincial ingresar con maquinaria a Chile: desde el límite  hasta 60 kilómetros chilenos, fueron construidos totalmente por Vialidad, y hasta 200 kilómetros llegaron con obras más pequeñas. 
En tiempo récord, un año exacto, el 1 de marzo de 1965 se inauguraba el camino. "Yo había dicho que el acto se hacía el 28 de febrero, pero fue un día después así que le presenté mi renuncia a Montes Romaní, pero no la aceptó”, dice con una sonrisa. 
A la inauguración asistieron el Vicepresidente de la Nación, Carlos Perette, el Canciller Miguel Ángel Zabala Ortiz, el secretario Cultura y el de Guerra, el gobernador de San Juan y funcionarios de su gabinete. La comitiva chilena estaba integrada por el intendente de Coquimbo, Eduardo Sepúlveda Whittlo, y el alcalde de La Serena, Joaquín Morales, entre otros.
El ágape se lo perdió Carmona, "tenía que atender a la prensa” que había asistido al histórico acto, cuenta mientras guarda en una enorme caja de cartón las fotos y los recortes de los diarios de la época.
"Agua Negra es parte de mi vida”, asegura el hombre que aunque se jubiló hace varios años se mantiene activo y es presidente ad honorem del Automóvil Club Argentino. "Me gusta caminar, andar, porque para hacer caminos hay que caminar, como dicen: Se hace camino al andar. A mí ‘la pelada’ no me va a pillar dándole de comer a los pajaritos”, dice.
En eso interrumpe su esposa y le recuerda que es tarde y que tiene que preparar la ropa para viajar a San Luis, debe participar en la colación de su nieto mayor.

Textual
"Yo participé en el 2003 como asesor del primer estudio de factibilidad técnica de las obras necesarias para el Paso de Agua Negra, realizado por Consulbaires e Ingendesa”.

 

 

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