Lo adelantó Tiempo de San Juan

Final feliz para la gitanita desaparecida: aprobaron a su pareja y vuelve a San Juan

Estaba en Neuquén con un gitano de 22 años, nieto del mendocino Elías Juan, con el que se había fugado el 2 de enero sin dejar rastros y por temor a que la familia no aprobara esa relación amorosa, supuestamente, porque es de una posición económica inferior a la de su familia. Vuelve para casarse.
lunes, 23 de enero de 2012 · 22:02
Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Tal como adelantó Tiempo de San Juan en la edición del sábado último, Mimí, la bella gitanita de 16 años recién cumplidos desaparecida el 2 de enero en Rawson, estaba en Neuquén y se escapó por un amor prohibido.

Este lunes en la mañana la familia le pidió al abogado que le informe oficialmente al juez de Menores Guido Ramírez que levante el pedido de búsqueda de la menor en todo el país. Hasta que ese paso legal no se cumpla, la bella jovencita no se moverá de Neuquén, así no se arriesga a ser detenida por la policía en algún paso fronterizo. El abogado hará esa presentación este martes a primera hora. Y luego esperan el regreso de la chica para el casamiento.

El sábado por la noche, Mimí llamó desde su teléfono celular a su madre, Susana Mitars, para confirmarle lo que eran las sospechas más firmes: estaba en Neuquén en compañía de un gitano de 22 años con el que se fugó. Le hizo saber a la madre que estaba en perfectas condiciones físicas y que solo iba a regresar si le permitían casarse con él.

La familia aceptó el pedido y se lo comunicó al abogado. La policía ya había rastreado el chip del celular de Mimí y la ubicaron en Neuquén. Así, la familia ató cabos de que podía haber escapado por un amor prohibido.

El muchacho de 22 años es nieto del gitano Elías Juan, quien siempre vivió en Mendoza, e hijo de Carlos Juan. La familia de él es de una posición económica inferior a la de Mimí. Estaban viviendo sobre la calle Lemos, en Rawson. El joven es amigo de los hermanos varones de Mimí. Y ahí la conoció a ella. Lo que en la familia nunca imaginaron es que ambos estaban enamorados. Y, mucho menos, que iban a protagonizar una historia de amor prohibido que iba a terminar con una fuga y la policía de por medio.