opinión

En medio del acuerdo, bienvenido el debate

En Acuerdo San Juan aparecieron propuestas que levantarán polvareda, en buena hora. El encanto (y el privilegio) de poder planificar.
sábado, 25 de julio de 2020 · 11:38

Ojalá que al final del camino se puedan consagrar al menos dos o tres de las cientas, miles de propuestas que en estas horas se elaboran en las salas del Acuerdo de San Juan.

Le daría sentido a un instrumento que fue lanzado por el gobierno provincial para fijar agenda política. Un eje sobre el que comenzó a pivotear el interés público al mismo ritmo que los casos de la pandemia siguen perdonando a San Juan en la gran escala con la que golpea sin piedad a buena parte del resto del planeta. Desde los vecinos más cercanos hasta la primera potencia mundial.

Y que lentamente fue mutando desde su condición original de foro para cranear la pospandemia, a una nueva condición reformista que permite imaginar a la provincia soñada. Una especie de aprovechamiento del latigazo para poner la plataforma de esos cambios largamente esperados y nunca concretados: La pandemia como oportunidad.

Surgirán así proyectos de todo tipo entre las 18 mesas sectoriales, como capacidad para impulsar 10 propuestas como máximo. Que en su intestino dieron vuelo hasta a 40 propuestas por mesa y que debieron ir purgando hasta dejar en el tope permitido, pero que serán al menos 180 formulaciones.

Que luego deberán ser defendidas en los encuentros intersectoriales, que pondrán en las mismas mesas a las dos puntas de intereses por cada tema, lo que anticipa un más intenso y hasta tenso debate por cada cuestión. Y que llegará al final con los proyectos que atraviesen el proceso, en condición de ser instrumentados. Por eso resultaría un peldaño hacia arriba en la calidad institucional si al menos un puñado de ellos, alumbrado desde el interés público expresado en estos foros, consigue instrumentarse. Diferencias entre palabrerío hueco y decisiones de Estado.

Esos deberes quedarán a cargo del Ejecutivo, motorizador de este ámbito novedoso y primer interesado en que rinda frutos, aún en la hipótesis de si el contenido de esas iniciativas no conforma absolutamente su óptica: si se abre la instancia de debate y diálogo se impone la razonable actitud de escuchar a ese oráculo y validar su producto.

Ya comenzaron a asomar proyectos variados. Que oscilan entre los que atacan problemas delicados de fondo a otros de superficie. Unos gravitantes, otros de menor alcance. Unos más ásperos, otros más light. Y que generarán debates que irán encendiéndose con el tiempo, a medida a que se vayan viendo las caras los intereses contrapuestos. Se conoce que en estas pulseadas, las diferencias suelen ser expresadas con carácter en la medida que tocan los bolsillos. Habrá toda una ciencia en encarrilar esas diferencias.

La semana que pasó se reunieron varias mesas del acuerdo, todas ellas con una valiosa actitud de participación, de aporte desbordante y fuerte voluntad. Desgranaron intenciones, aún sin animarse demasiado al debate franco. Ya lo harán.

Entre los enunciados, aparecieron algunos previsibles, otros sorpresivos. De esta semana, llamó la atención el pedido de la mesa de trabajo para fijar un aporte a los bancos. Asunto áspero, difícil de presentar, lo hizo nada menos que el intendente de Vicente López, Jorge Macri. La medida más peronista de las que se escucharon hasta ahora, bromeó alguien por ahí, justamente del primo presidencial.

Lo que hizo el jefe comunal bonaerense es fijar una tasa extraordinaria a bancos y supermercados para financiar un aporte de $ 20.000 pesos para los comercios no esenciales que debieron cerrar durante la mayor parte de la cuarentena. Gesto más que solución para ellos, la decisión fue tomada como bandera por los sectores más combativos del propio oficialismo nacional para apurar a Alberto con el proyecto de aporte a las grandes fortunas.

Queda claro que el sector financiero es el más favorecido en los últimos años, en especial a causa de las ganancias fáciles que obtuvieron a golpe de mouse con la suscripción de Leliqs para financiar al gobierno de Macri en su furiosa (e infructuosa) persecución del dólar. Embolsaron intereses astronómicos mientras crujía el sistema productivo a causa -entre otros factores- de…. la falta de crédito.

El aporte de Macri en su municipio es sólo por estar. Su imitación en cualquier otro distrito no es lineal, ni sencillo. Menos cuando se pretende alentar radicaciones en San Juan, no repelerlas. Para eso está el debate, se verá si avanza y, si lo hace, qué ocurrirá cuando encuentre a la contraparte enfrente.

Y así siguieron y seguirán las intenciones sanjuaninas. A alguien se le ocurrió postular la aparición de una compañía minera provincial, o que el Casino sea estatizado. Sobre esto último, se trata de una concesión a cambio de inversión y con un canon. Sólo una dispersión en el medio: puede sostenerse una licencia de ruleta en un hotel cinco estrellas, más difícil de presentar es una sala de maquinitas en pleno centro, a la que la gente humilde que es su principal clientela ingresa con la bolsita del supermercado. Bordea lo inmoral, poner una botella de tequila al alcance de un alcohólico.

Volviendo al punto, las propuestas sorprenderán por su innovación, por los puntos de interés que encuentran. Por sentido común o factor sorpresa: crear un fondo de riesgo provincial para dar avales a las pymes, compras conjuntas en salud para el sector público y el sector privado, desalentar la fuga de capitales que genera el tráfico de drogas (presentado por la Policía Federal), jubilaciones y pensiones especiales para deportistas de alto rendimiento históricos, censo de pueblos originarios para analizar la situación del dominio de las tierras que reclaman, ayuda y capacitación para salir de la prostitución.

Temas de alcance más largo o más restringidos, todos importantes. El verdadero valor radica en la posibilidad de planificar, de diseñar una hoja de ruta. Con la mirada en un plazo extendido, no en la corta de la puerta de salida de la pandemia. Que algún será.

Justo sobre ese punto otra mención importante. Es sobre la decisión de tomar la posibilidad que ofrece la situación sanitaria de San Juan ante un contexto de creciente dificultad, y planificar qué hacer en caso de un virus desatado.

Esta semana recrudeció en Mendoza, donde se determinó oficialmente la transmisión comunitaria del virus con un piso de 50 casos diarios. El tráfico entre San Juan y Mendoza fue y sigue siendo intenso, propio de dos provincias vecinas relacionadas a todo nivel. Razonable resulta pensar que esa es una puerta de entrada posible, necesaria de cuidar pero sin garantías.

¿Puede ingresar el virus de un modo similar? Por supuesto que sí. Fuera de toda mirada fanática, las condiciones de la pandemia no ofrecen garantías a nadie, con factores que escapan al control humano. Ejemplos suficientes son Catamarca y Formosa, las dos últimas provincias en registrar casos del virus: se mantuvieron invictas los primeros tres meses y ahora tienen más de 60 y más de 70 respectivamente. Entre 4 y 5 veces más que San Juan.

La perinola influye, ayudan los cuidados y la responsabilidad. Poder planificar un plan por si acaso es un privilegio que sería cosa inteligente poder aprovechar. En base a experiencias ajenas, a situaciones propias, a demandas locales. Es lo que se anunció esta semana, ojalá no haya que utilizarlo.

 

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