El uso de un plan sanjuanino para alivianar el debate por el aborto

Alberto los incluyó en simultáneo. Que lo haya hecho insinúa poner en la batidora dos asuntos que bien pudieron ser presentados por separado. Contando los porotos en la provincia.
sábado, 21 de noviembre de 2020 · 11:14

Por Sebastián Saharrea

Un anzuelo de oportunidad, una red de contención. Algo así podrá haber pensado el presidente Alberto Fernández que podrá funcionar el sanjuanino plan de los 1.000 para convertir en más digerible al proyecto de interrupción legal del embarazo (ILE) que acaba de relanzar.

De otro modo no hubiese incluido al sistema que ya funciona en San Juan desde hace 4 años y que dice haberlo inspirado, para que funcionara en tándem con el debate del aborto. Una especie del yin y el yan político que los encargados de presentarlo aspiran a que operen como complementarios. Cuando no lo son.

Se trata nítidamente de asuntos bien diferentes, y por lo tanto merecedores de un tratamiento particular y diferenciado cada uno de ellos. Sin necesidad de mostrar gestualidad hacia nadie, esa que parece haber impostado el presidente con su decisión. Algo así como la sugerencia hacia los grupos que resisten la iniciativa del aborto legal, señalándoles un supuesta equidistancia. Falso equilibrio si es que presupone estar respondiendo a campos políticos tan diferentes a la misma vez: los que impulsan el debate del aborto y los que presume que tendrían algún consuelo si a la vez se entrega protección a los niños hasta los 3 meses.

Pues no, se trata de cosas separadas. Que la jugada presidencial ha intentado tácitamente de emparentar al anunciar el envío conjunto: estamos enviando al Congreso un tándem de proyectos, no sólo el del aborto. Que le baja el precio al sistema de los 1000 días, al colocarlo como atenuante en clave de señal política. En la jerga pugilística, un semifondo apetitoso antes del plato principal. Pero sólo eso, un semifondo.

Será esa, el acompañamiento, la única diferencia entre este debate que se inicia en el 2020 con el que antecedió en el 2018, con aprobación en Diputados y rechazo en el Senado con lo justo. En una acción política voluntaria, el gobierno nacional decidió agregar ese condimento en carácter de atenuante.

Nadie imaginará que podrán ser tratados en forma conjunta, seguramente recibirá aportes distintos y hasta simpatías distintas. Al menos en la instancia del envío formal al Congreso del proyecto del aborto (que por primera vez en la historia concreta un Poder Ejecutivo), al plan de los 1000 días le tocó el rol de maquillaje, de partenaire.

Nacido y criado este plan en San Juan en el 2016, el presidente Alberto quedó deslumbrado cuando visitó la provincia por primera vez y se encontró con el funcionamiento de este novedoso programa. Lo único que comparte con el proyecto de la interrupción del embarazo es que opera sobre el mismo período, la gestación materna. Bingo.

A nivel político, el plan 1000 días cosecha simpatías allí donde nacen las expresiones de rechazo por la ILA. Lo que explica de algún modo la voluntad de enviar el paquete conjunto y no cada uno por su lado, como hubiera sido razonable ante dos proyectos de tanta relevancia.

En San Juan, el plan viene funcionando con mucha eficacia en la provisión de ayuda a las mamás embarazadas y en los primeros meses de vida del bebé: medicamentos, leche, alimentos en general, atención médica focalizada. Eso es lo que llamó la atención de las autoridades nacionales, en su intención de ofrecerle otra jerarquía.

El plan nacional replica el sistema de San Juan y le agrega algún condimento de jurisdicción federal: el otorgamiento rápido de la AUH o planes sociales que correspondan. Su trámite político en el Parlamento se anticipa diferente a lo que ocurrirá con el aborto. Para el Plan 1000 días es probable que se produzca un alto nivel de aprobación, que luego en el tratamiento de la ILE serán porotos a contar de a uno.

Muchas manos serán levantadas en favor del Plan 1000 días, habrá que ver luego si eso genera algún efecto atracción de voluntades para el aborto. Como seguramente será la intención de sus promotores, el gobierno nacional que decidió presentar e impulsar el tratamiento de ambas leyes de manera simultánea. Si no tuviera esa intención, no podría comprenderse el tránsito simultáneo.

Una evidencia sobre eso es lo que harán los legisladores por San Juan. Se espera que los 6 diputados y los 3 senadores voten favorablemente al Plan 1000 días, los oficialistas y los opositores. De ellos, ninguno votará a favor la ley por la ILE. En el resto de los legisladores del país podría ocurrir algo similar.

El proyecto enviado al Parlamento para legalizar el aborto es una promesa de campaña de Alberto Fernández que el ahora presidente acaba de cumplir cuando a su ámbito político se le estaba acabando la paciencia. Lógico que ocurrió lo de la pandemia como atenuante para la demora, se trata de un nuevo eje de discordia en el debate público.

Se usa justamente ese factor para desacreditar la decisión: que como no hay pocas cosas para discutir, justo cae otro asunto como peludo de regalo. No es un argumento presentable: el parlamento está hecho justamente para parlamentar, indistintamente sobre si es mucho o poco el trabajo; y la sociedad debe acostumbrarse a dos o más asuntos públicos relevantes. Este lo es, ahora o cuando se presente.

En la atención ocasión, hubo incertidumbre sobre su resultado hasta el final. Se aprobó en Diputados y en el Senado se quedó sin apoyo por un estrecho margen de 4 legisladores. El poroteo de 2 años después señala que sus chances son similares a las de aquella vez: Se habrá recambiado la mitad de los diputados y un tercio de los senadores que votaron aquella vez, la sensación es que podría avanzar en la Cámara Baja y pegar en el palo (y entrar, o salir) en la Alta.

A diferencia de la ilustre acompañante en el proceso político (el Plan 1000 días) y que esta vez fue el Ejecutivo el que envió el proyecto (aquella vez Macri se declaró prescindente, habilitó el debate pero se mostró en contra), ahora la iniciativa es muy similar y despierta algunas incógnitas políticas.

La primera deviene de ese carácter en la presentación de Alberto como consigna de campaña. Al tratarse de un asunto transversal, parece lógico que los legisladores dispongan de una libertad de la que no disfrutan en otras ocasiones. Aunque esta vez, Alberto la presentó sin ocultar su apoyo y pronunciando la frase “que sea ley”.

Bien distinto a lo que ocurrió en 2018, cuando no hubo manifiestas expresiones desde el Ejecutivo, aunque sí hubo especulaciones igual que ahora. Aquella vez, que Macri habilitó el debate para que se hablara de otra cosa que no fuera el FMI y la pandemia económica. Hubo peronistas que apoyaron y otros que rechazaron, también macristas. Esta vez, presumiblemente también. Pero ahora, teniendo en cuenta la frontal adhesión de Alberto, debería ser tomado un voto de los suyos en contra como un desaire? Convendría que no, para evitar dolores de cabeza.

En San Juan, por caso, ya puede anticiparse un resultado rotundo de 9 a 0, como lo fue en el 2018. De ese momento a éste, sólo se renovaron 3 diputados, y 2 de ellos resultaron reelectos: Gioja y Caselles. Sólo se incorporaron dos diputados distintos, Orrego y Guevara, uno de cada lado. Y los senadores por San Juan siguen siendo los mismos.

No hay ningún motivo para suponer que los que ya votaron por el no, hoy cambien de opinión (los senadores López, Uñac y Basualdo; y los diputados Allende, Cáceres, Gioja y Caselles). Por el contrario, ellos mismo dijeron o hicieron saber que mantendrán el voto. Y los dos nuevos, (Orrego y Guevara), ya anunciaron que su voto no será positivo.

Resultado rotundo, algo desacoplado del mapa político sanjuanino. En la última encuesta invitada por Tiempo de San Juan, los lectores indicaron que están en contra de la ILE el 75% y el 25% a favor. Es decir que tres de cada cuatro rechaza, pero hay uno que apoya. Un resultado importante en contra, pero no absoluto como señala el 9 a 0 que se dará. Es decir que en San Juan habrá uno de cada cuatro ciudadanos que en este asunto no estará representado.

 

Comentarios