opinión

En Chimbas usan lentes para no encandilar

Clásico del pantano peronista, pasó ahora a fortaleza política de Uñac y Gramajo. Las precauciones para que no mareen las alturas.
sábado, 13 de julio de 2019 · 10:38

Por Sebastián Saharrea

En los dos turnos que se computan hasta ahora de un calendario electoral sanjuanino que puede llegar a disponer de hasta cinco fechas, la perfomance de Chimbas ha sobresalido con nitidez: en ambas superó los 75 puntos.

Es decir que 3 de cada 4 ciudadanos que fueron a votar en el distrito de Norte del Gran San Juan lo hicieron por el tándem Uñac-Gramajo, un pareja que se afirma en territorio que supo de tiempos pantanosos para el peronismo y que ahora encuentra allí a, diríamos, su principal fortaleza cuantitativa.

No se trata de un lugar menor. Chimbas es el tercer departamento en cantidad de habitantes de toda la provincia, por lo tanto no significa lo mismo clavar semejante nivel porcentual en un distrito como éste que hacerlo en otros de menor peso en el conjunto. Como los casos que le siguieron en cifras, que fueron San Martín (con un 69% obtenido por el buen intendente que es Cristian Andino y la perlita de la “derrota” del candidato a diputado) y Zonda (con un intendente de gestión impresentable como Miguel Atampiz).

Para Uñac se trata entonces del principal bastión personal. El punto superior del eje Norte-Sur, cuyo opuesto geográfico es Rawson, que en el mano a mano interno quedó en manos del giojismo. Para el frente en general, ambos departamentos quedaron ubicados con la misma relevancia en provisión de votos en la alcancía general del peronismo unido: 39.300 en Rawson, 37.900 en Chimbas, pero con un nivel porcentual del 59% en Rawson y 76% en Chimbas.

Queda claro entonces que a éstos niveles en estos dos departamentos, será muy difícil para cualquiera desbancar desde afuera a la estructura pejotista si ésta se mantiene uniforme. Nadie podrá entrar en la conversación grande si no revierte, equilibra o al menos matiza, las tremendas diferencias en estos dos distritos, por más generosa que resulte la provisión de votos en el eje Este-Oeste, con Santa Lucía y Rivadavia de protagonistas. Por eso Chimbas es tierra santa para el eje político de Uñac y Gramajo con perspectiva de futuro.

Gramajo sabe que ha cabalgado con gran destreza sobre el caballo que pusieron en cancha, pero intenta no marearse por las alturas. Adopta la teoría del automovilismo: es muy bueno tener al mejor conductor, pero sin un buen auto no se va a ningún lado. Lo mismo que con la hípica, en el que el jinete juega un rol relevante, pero nada sería posible sin un buen pura sangre.

Y en ese tono, el renovado jefe comunal anda haciendo referencia a este nuevo status de su departamento en la estretagia del equipo, en especial sobre todas las especulaciones que sobrevuelan tan temprano y con tanta ruta por recorrer.

Pasó hace un par de semanas por Paren las Rotativas (domingos a las 21  por Telesol) luciendo esas dosis de espadachín que ha sabido desarrollar. La primera finta que salió a responder tiene que ver con esa aureola de la que dispone, de haberse convertido en una suerte de preferido en el sistema provincial.

Noción que deviene no de los resultados, sino de los movimientos previos en el destino de un puñado de decisiones ya repasadas con generosidad. Como la banca provincial para un importante caudal de obras, como el parque departamental o las viviendas, la construcción del predio de Costanera al que fue mudada nada menos que la principal fiesta provincial, o la radicación inminente del polo judicial en la ex Cavic, que aunque geográficamente pertenece a Capital consumirá servicios preferentemente de Chimbas, apenas cruzando la calle.

Gramajo no desconoce ese gesto provincial, por el contrario. Lejos de soslayarlo, le faltan espacios para subrayarlo, en señal de sostener el vínculo y evitar cualquier malentendido.

-Usted se siente un protegido de la gestión provincial?, fue la pregunta que se dispuso a responder en Paren. Gramajo la rodeó con decoro, terminó señalando en su lenguaje gestual que sí, pero que a la suerte hay que ayudarla. Un poco de todo hay en ese 76% que puso un ladrillo en la pared de la gestión de Uñac a nivel provincial y que lo ha posicionado al propio Gramajo como indiscutible en un departamento en el que al peronismo le gusta discutir todo.

Sólo alcanza con recordar lo patinosas que fueron últimamente las cosas para el peronismo en un departamento con demasiados caciques para tan pocos indios. Desde los tiempos de los Mañé –padre e hijo, éste último ahora pasado a filas macristas-, Atampiz, Mario Tello, Roque Elizondo o el omnipresente piquetero Carlos Gómez, siempre con intenciones de expansión. Toda una dirigencia gelatinosa, de dolores de cabeza bien recientes, como la desintegración del Concejo Deliberante en la pasada gestión que dejó a Gramajo en inferioridad numérica pese a haber ganado con contundencia en 2015, tanto la interna como la general.

Y sin contar con los socios bloquistas, que en el departamento han dejado claras señalas de estar siempre yendo por más, con el diputado Andrés Chanampa de mascarón de proa y toda una estela detrás que nunca es fácil de conducir. En ese contexto ha salido emergente recién ahora el liderazgo incuestionable de Gramajo. Pero recién ahora.

El ratificado intendente chimbero ha puesto a toda esa historia en caja con el último gesto de autoridad, y lo hizo a nombre del equipo provincial. Claro que afronta ahora un período de suspicacias respecto del futuro, al que deberá ponerle un dique de contención en nombre de la armonía necesaria para los próximos años.

Sobre eso también respondió en Paren, a la pregunta sobre si esos 76 puntos porcentuales en su reelección no corren el riesgo de marearlo. Gramajo tomó los anteojos oscuros para mirar el eclipse que había dejado la astrónoma invitada al bloque anterior, se los colocó y mirando a cámara bromeó con que los usa para no encandilarse.

Buen momento televisivo. Y al día siguiente, a la Costanera chimbera a recibir el mayor esfuerzo promocional por el eclipse en el gran San Juan (el más importante había sido en Bella Vista), buena metáfora de la cogestión entre la provincia y el municipio.

Un ritmo que deberá tener en cuenta el intendente chimbero para el futuro inmediato. Tanto, como que la política puede ofrecer cambios de carácter rápidos y repentinos. Si se habrá notado esta semana con el fallecimiento del ex presidente Fernando de la Rúa, quien pasó de ser uno de los presidentes más nefastos de la historia reciente a categoría de patriota, en apenas un minuto.

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