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El nuevo equipo de Uñac: con el encanto puesto en los no forzados

Recambio justo entre ministros, motivados por la necesidad. En la franja inferior, alto agite con mucha tela para cortar.
sábado, 14 de diciembre de 2019 · 10:22

No desaprovechó Sergio Uñac el sentido de la oportunidad para aplicar cirujía mayor en espacios sobre los que venía teniendo especial paciencia, sin que apareciera como un alboroto.

Esta vez, la razonable explicación sobre la necesidad de oxigenar el equipo sirvió como llave maestra para incluir en esa misma bolsa a muchas reparticiones que por algún motivo venían acumulando méritos para ser “oxigenados”.

Ya sea por desgaste, por detalles de gestión, por acumular diferencias con superiores, por consecuencias políticas, o mismo por decisión propia. Un grupo importante de reparticiones que no rankean para ministeriables, no se sientan en los encuentros de gabinete, pero que representan espacios de alto impacto en la gestión. Varios de ellos renovaron caras en medio de la oleada del recambio masivo del cambio de almanaque. Para usar una metáfora futbolera, se retiraron en el entretiempo para que nadie se retire silbado, sabiduría del DT.

Lo que pasó aguas debajo del funcionariado fue a contramano de los cambios en el gabinete, que en general fueron los justos y necesarios. Motivados casi todos por la necesidad electoral de un año agitado, en el que el gobernador Uñac decidió sacar a jugar a varias de sus fichas más potentes en cargos electivos, de cara a la sociedad.

El asunto es que una vez llegado el día, debieron asumir y dejar vacantes esos asientos. La mayoría lo hizo, no todos: el designado secretario de Minería de la Nación Alberto Hensel había renunciado a su banca en la legislatura para la que había sido elegido en primer lugar, antes de conocer su futuro nacional. Si no ocurría, se hubiera quedado en Minería de la provincia, pero forzada la vacante lo reemplazó Carlos Astudillo.

Pero las dos principales espadas uñaquistas, Roberto Gattoni y Emilio Baistrocchi, dejaron los ministerios de Hacienda y Gobierno para ser vice e intendente capitalino respectivamente. Nada Menos. Armando Sánchez abandonó el de Desarrollo Social para poner rumbo a Pocito. Y asumieron en los dos primeros casos quienes eran sus principales colaboradoras, mujeres además: Marisa López y Fabiola Aubone. Mientras el enroque pocitano incluyó a Fabio Aballay a ocupar el lugar de su sucesor en la comuna.

En esa franja de ministros, la gran novedad la aportó justamente una acción no forzada. Podría afirmarse que fue la única en ese renglón: la creación de una secretaría de Estado para Seguridad, y la designación de Carlos Munizaga para ocuparla. Lo primero significó una reconfiguración para un área relevante, que maneja las fuerzas de seguridad provinciales, nada menos. Lo segundo, la irrupción de un joven abogado, de futuro político. Una suerte de espejo de Baistrocchi en ese sentido. Cuando se barajaban nombres más asociados a las entrañas policiales para su dominio.

Fue la única decisión de Uñac que se salió del molde, entre los hombres a los que les tomó juramento en la coqueta puesta en escena del Teatro del Bicentenario. El resto, todos confirmados. Distinto fue lo que ocurrió hacia abajo, desde el primer escalón jerárquico inferior, en los que hubo generosas decisiones no forzadas. Por ninguna circunstancia, sólo la voluntad del gobernador de habilitar un cambio de caras ante un abanico amplio de motivos. Con casi todos los salientes relocalizados, incluso en reparticiones jerarquizadas pero menos a la vista. En consecuencia, de menor impacto político.

Una enumeración realizada al voleo y sin orden de relevancia sirve para darle alcance a ese recambio que operó por lo bajo. De un día para otro, se fueron: Jorge Deiana de Obras Públicas, Juan Pablo Notario del IPV, Mario Zaguirre de Cultura, Javier González de la Obra Social Provincia, Oscar Villalobo, Alberto Naveda y Roberto Roldán de Deportes, Elías Álvarez de Defensa al Consumidor, Sandra Barceló de Industria.

Listado incompleto, hay más. Los une a todos el denominador común de que fueron durante el primer mandato uñaquista habituales ocupantes de los espacios periodísticos (a lo mejor, por allí está el motivo de su alejamiento en algunos casos), por sus oficinas pasaron asuntos delicados, relevantes.

A Deiana le tocó operar la línea de una actividad de alta sensibilidad, como las obras públicas, que en su caso debió agregar el soporífero ritmo de las obras a cargo de la jurisdicción nacional. De cuyo pago fue desistiendo el Ejecutivo macrista y asumiendo la provincia, con cargo a reclamarle al Var. Por eso para él, la gestión tuvo el bonus track de esa enfermiza relación con la Nación, además de la necesidad de cumplir con su trabajo con eficiencia. Sólo se espera que su sucesor no tenga esa imposición de lidiar con la Nación, ahora que Alberto ha prometido otra cosa. (¿Irá Deiana justamente al sillón contra el que tuvo que flagelarse, para el que fue propuesta por Uñac?).

Notario llegó al IPV con gran expectativa. Se trata de una repartición de altísimo impacto en la opinión pública, con una fuerte exigencia de transparencia: de ella depende que miles de sanjuaninos puedan disponer de vivienda propia. No Notario sino el IPV fue seleccionado por el propio Alberto como modelo a seguir en materia de construcción de viviendas en todo el país. Se lo perderá Notario, con destino ahora a la repartición del planificación del 2030, sin ninguna relevancia en la gestión.

Mario Zaguirre fue secretario de Cultura durante toda la gestión, asombró su salida sigilosa. Es el recambio en el que más puede descartarse algún cortocircuito, lo que llamó la atención fue el modo. Suena también para ocupar un cargo nacional en la provincia (Radio Nacional). El recambio también afectó a una baza del entorno: Virginia Agote, a cargo del museo Franklin Rawson desde que existe, subió a Primera.

Javier González arrancó su gestión en la Obra Social Provincia como un aluvión, no seguirá. No hubo recriminaciones en público sobre su función, mientras la desempeñó. Sí se conoce que hubo chispazos en la negociación de la cápita con el Colegio Médico. La OSP es, hoy por hoy, lo único que sostiene al sistema de salud petardeado por el alza de costos. González irá a Defensa del Consumidor, que no es precisamente perfil bajo pero que ocupa mucho menos recursos.

Oscar Villalobo, Alberto Naveda y Roberto Roldán –ciclista, futbolista y hockistas estrellas mandato cumplido- fueron un condimento necesario del perfil de la Secretaría de Deporte: viejas glorias poniendo el hombro. En especial Naveda, frecuentemente fotografiado a cada paso de las numerosas gestiones de alto rendimiento de la repartición, uno de los puntos fuertes del organismo en el que sigue firme Coqui Chica. Ninguno de los tres estará en sus cargos, según se conoció también de modo silencioso. En la secretaría explicaron que se trata de una reasignación, que ocuparán otros lugares y que siguen en el equipo. Sus escritorios, primera línea en la política deportiva, ya tienen otros ocupantes.

Elías Álvarez fue confirmado al inicio de la gestión de Uñac al frente de la oficina de Defensa al Consumidor, que había desempeñado los 4 años anteriores. Su nombre fue ahora incluido en la oxigenación. Como todos, sin explicación sobre el reemplazo como tampoco lo hubo sobre su desginación. Algún dato puede ayudar a comprender: Elías es dirigente del peronismo de Rivadavia, pero no tuvo actuación relevante en la última interna; mientras quien sonó inicialmente como su posible reemplazo, Marcelo Delgado, ganó el lance, no le alcanzó para superar en la general a Martín pero su perfomance fue sumamente valorada por el gobierno. Al final, tampoco irá Delgado sino el citado González.

Sandra Barceló era una de las secretarias más visibles de Producción, donde supervisaba el área de industria. No estará más allí. Como a todos, le caben las generales: ninguna explicación en la salida, como tampoco la hubo en la entrada. Pero, nuevamente, un dato puede orientar: su conducta en la interna capitalina de insistir con su candidatura a intendenta más allá del interés o las sugerencias partidarias, no dejó un buen recuerdo. Ahora, tendrá trabajo -justamente- en la Capital.