En Alto de Sierra asoma un monstruo

Ya se ven los avances del nuevo puente que duplica en ancho y que reemplazará a la última de las pasarelas de hierro que queda en uso en la provincia.
viernes, 09 de diciembre de 2011 · 19:49

Por Miriam Walter
mwalter@tiempodesanjuan.com


Porque tiene más de un siglo, al puente de Alto de Sierra lo llaman el ”Puente Viejo” y es el último de las grandes pasarelas de hierro ferroviarias adaptadas para uso vial que queda en uso en la provincia. Es un testimonio de época que contrasta con el fluido tránsito actual de tránsito, porque es un elemento vital para vincular la ciudad con toda la zona productiva de San Martín, Angaco y Caucete. Al lado de esa pieza de museo se levanta ya el nuevo y monstruoso puente en construcción, que va por un 65% de avance y que se estima que estará listo para el próximo julio, según dijo uno de los encargados de la obra, Mario Macagno, quien trabaja para Romero Cammisa Construcciones SA.

El puente de Alto de Sierra  quedará flanqueando a su sucesor, una vez terminado. Lo mismo que pasó con el de Caucete y el de Albardón, que fueron reemplazados por modernas estructuras doble mano. El puente de Alto de Sierra quedó estrecho para el flujo de camiones, micros y automóviles actual, tanto así que no pueden pasar dos grandes movilidades a la vez, y una debe esperar a la orilla para luego seguir camino. Por eso, crecerá en ancho: de 6 metros que tiene el viejo, pasará a 11,2 metros -incluyendo veredas peatonales- y estará adornado con unos novedosos arcos laterales, en una construcción totalmente antisísmica.

También la obra, cotizada en 20,5 millones de pesos y donde trabajan unos 70 obreros mayoritariamente sanjuaninos, tendrá una importante iluminación. Esta semana pusieron las vigas en el lugar con una inmensa grúa, que es uno de los pasos fundamentales en el proyecto que ya va tomando forma.

Cuenta la historia de Alto de Sierra que hacia 1893 para cruzar el Río San Juan los lugareños recurrían a complicadas hazañas para no dejarse llevar por la correntada, que en verano se sobrellevaba a lomo de caballo, en una balsa rudimentaria o confiando en endebles pasantes construidos para la ocasión. Así, llegó el puente, una gigantesca estructura para la época, de 224 metros de extensión, con pisos de durmientes de quebracho colorado que venían a solucionar las penurias para atravesar las bravas aguas.

Según los registros de la época, el puente vino desarmado cerca de 1888 y pudo inaugurarse recién 5 años después, cuando en Argentina el ferrocarril estaba en plan de expansión. Luego, según los mismos registros, tras de ese momento histórico para la provincia, tuvo que pasar más de medio siglo para que los otros dos puentes, el caucetero y el albardonero, se habilitaran cerca de 1936. Algunas versiones dentro de la órbita de la construcción del nuevo puente de Alto de Sierra, dicen que todas estas estructuras fueron hechas en Inglaterra y que Argentina se los compró usados a la India.

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