JA! Muy Bueno - Por Daniel Soler

viernes, 17 de febrero de 2012 · 22:25
El título de esta columna es el comentario que cada tanto nos arranca un mail, y que reenviamos gustosos, o compartimos en la charla del café.
Es bueno el humor para cambiar la perspectiva.
Distiende, afloja, reinicia, provoca, no importa la rigidez de la empresa, el negocio importante,  una dosis, una pizca, favorece casi siempre al objetivo.

Sanatorio Argentino con su fundación, trajeron una verdadera Banda de Jazz para enseñarnos el trabajo de  una organización, de un empresa y el funcionamiento colectivo de un equipo. En esa charla, no sólo el buen humor de los conferencistas fue destacable, sino también su talento en la ejecución maestra de sus instrumentos, lo gráfico y sonoro de sus errores, también de las virtudes  apoyaron en todos los sentidos el verdadero aprendizaje colectivo.

A mi derecha la Gerente del Banco, adelante, mi cliente, en la otra fila el Gerente General de una corporación, ninguno de ellos creo que necesitara conocimientos formales o profesionales. Nada dijeron estos músicos que no sepamos, pero todo lo dicho en esta modalidad fue diferente, práctico, visible, fue dicho y hecho con humor.

Frente a estas perspectivas diferentes de ganar conocimiento, o de reaprender, aparecen estímulos imborrables por ridículos o geniales, de  compañeros, jefes y clientes. El humor humaniza y potencia.

Ruggeri, Bilardo, son deportistas consagrados, pero también grandes conferencistas que aglutinan desde su imagen pública, cuentan historias de fútbol, de equipo, de logros y hazañas que ofician de gran espejo para cualquier organización.

Hace muy poco la empresa SMI, convocó a Carlos Bianchi para que nos cuente su historia de Líder indiscutido, de campeón del mundo,  pero no sólo para hablarnos de la cima del éxito, sino todo lo contrario, para hablar de dificultades, de las motivaciones, de  detectar los líderes e inspirarlos para conseguir los objetivos.

Banco San Juan, reuniendo a su plana principal de gerentes todo un fin de semana en un club del perilago, no les ofreció un Excell frío, ni un plan de trabajo duro e inamovible, más bien les soltó las corbatas, les impuso el jogging y les inculcó muchos juegos grupales como los de sus hijos, para provocar actitudes, sensaciones, que son referencias y aprendizajes para la competencia real en  sus funciones.

Al CPCESJ (Consejo Profesional de Ciencias Económicas) no les falta conocimiento formal pero trajeron a Sergio Cachito Vigil, el ex entrenador de Las Leonas, quien logró imponer ese espíritu que hasta nuestros días caracterizan al seleccionado femenino de hockey sobre césped. El conferencista compartió con los jóvenes no solo la difícil relación hombre/mujer, sino que además dejó un entusiasmado ambiente de profesionales mostrando sus técnicas de motivación y su gestión en el entusiasmo del grupo.

También las empresas que ofrecen el servicio de jugar Paint Ball en San Juan son requeridas, para ilustrar a su personal  en las estrategias de la guerra por el mercado. Es más fácil intentar este juego que sentarse alrededor del té en solemne lectura de  Sun Tzu.
Si nos sorprende y  es diferente, la enseñanza se fija. Si además la vivencia te hace protagonista, nunca más se olvida.

El editor mira mientras escribo estas líneas y gruñe, Che… ¿De verdad sirven todas estas motivaciones?, decido no responderle. Mañana sin hablar le enseñaré des-motivación, él es delantero y yo un rudo defensor.

Los sanjuaninos tenemos la gestualidad del pesimismo. Debemos aprender a desaprender.

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