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Somos vuelteros… no hay vuelta - Por Daniel Soler

Treinta a seis. Treinta vueltas ciclísticas a San Juan, contra seis tours de San Luis. Si es por número, experiencia y pasión popular, el ciclismo de San Juan debiera ser más importante que el invento puntano. Sin embargo, ellos ya son profesionales y nosotros seguimos siendo amateurs. Por Daniel Soler.
viernes, 27 de enero de 2012 · 20:23
Por más que embale ahora nuestra vuelta, parece que el “Contador”, algo así como el Messi del ciclismo, terminó de definir la historia, el calendario para el futuro, para el mundo y para siempre a favor de San Luis. Aquí me aseguran que el negocio nuestro ¿es ser amateur? La noticia me cae como balde de agua fría.

Nosotros, 30 veces más experimentados, somos Punteto. Ellos, con 6 años, son el Barcelona… y algunos dirigentes quieren que entendamos que eso ¿está bien?

Aquí los periodistas foráneos,  incrédulos, se pellizcan cuando ven en el medio del desierto la cuesta de las vacas repleta de gente  durante horas con más de 40 grados de temperatura  para ver sólo un minuto de carrera. ¿Eso no es mercado, contexto, potencialidad para que el deporte crezca y, de su mano, todo San Juan?

¿Está bien que se autoconvoquen 100 mil personas apasionadas en la Circunvalación, en enero, con altas temperaturas y no podamos garantizar una fiesta completa, porque faltan  vallas de contención y sobran  baldazos de agua desestabilizantes?

Incluso en esta última Vuelta apareció un borracho queriendo tocar emocionado a los corredores que venían en velocidad. ¿Ese es el orgullo de ser amateur? ¿Ese es el propósito de la organización?
¿Está bueno que la organización no prevea antidoping y que los promedios de carrera sean de 50 kilómetros por hora, incluso más, un ciclista con la computadora de su bici dejó registrado que durante 45 minutos anduvieron a 70 kilómetros por hora? ¿Eso es ser amateur? ¿Eso está bien? ¿Algún ciclista gladiador puede llegar a profesional en este sistema?

Ni siquiera una disciplina deportiva amateur puede tener una organización amateur.
Por eso el Tour de San Luis arrancó por ahí. Giovanni Lombardi  fue el hombre elegido para ser el manager. Ex corredor, de experiencia internacional y amigo de los Curuchet, que fusiona los intereses políticos locales, con los inversores privados, con los deportistas y dirigentes nacionales y hoy logró que esta competencia sea valorada como 2.1, la más importante de Sudamérica.

Se lo digo con una analogía. Logró que la Mona Giménez cante en el Colón con Pavarotti aplaudiendo en la butaca y pidiendo grabar juntos un disco. Increíble y en 6 años.

Aquí los corredores tienen que pagar si quieren correr. Allá no sólo no pagan inscripción, sino que son invitados con gastos pagos, alojamiento, pasajes de avión, etcétera, para todo el equipo. Eso sí, se debe integrar un equipo profesional o selección de algún país. Los sanjuaninos ya ni podemos participar.

Aquí muchas veces las autoridades de la prueba corrigen sus tiempos de acuerdo a lo que el experimentado periodista dice y en referencia a una esquina cualquiera. Allá el comisario de la prueba trabaja con los medios en una determinada frecuencia radial (la 87.9) y les asiste con los datos sistemáticamente, que a su vez le proporciona el chip de cada bicicleta.

Aquí el equipo asistente muchas veces debe ser asistido por la precariedad de sus vehículos. Allá usan movilidades iguales para todos y 0 Km para todos.

Aquí se mueven casi a su antojo los periodistas camarógrafos y fotógrafos porque favorece a la aventura y al folclore. Allá autorizan a las radiomotos a salir en radio tour y tienen un minuto para levantar imágenes.

Aquí se corta una mano de la calle porque es amateur y es folclórico correr riesgos. Allí se para todo el tránsito una hora antes porque es profesional y si un ciclista queda atrás alguien de la organización también.

Aquí la inversión de algunos intendentes implica una etapa o circuito en su departamento, así  se deban multiplicar los esquives de perros y pozos. El periodista Mario Castro me dice “Dios es ciclista y de San Juan, sólo por eso no pasa nada más grave”.

Aquí la vuelta copa las radios y los canales locales. El tour, en cambio, sale por Fox y para toda Latinoamérica y también por ESPN, en flashes. Además me cuentan que es seguido por Corriere Della Sera, Diario Marca,  Diario el Mundo, entre otros prestigiosos e internacionales diarios europeos.
Ellos ya tienen un presupuesto de 8 millones de pesos. Aquí, de 300.000 pesos.

Viendo la tele, observo que por cada minuto del resumen del tour captado desde helicópteros (imágenes que entrega la organización), veo otro minuto pero con los diques, las nuevas rutas, paisajes maravillosos, opinión de los puntanos orgullosos, que en el mismo momento sintonizan colombianos, venezolanos y chilenos por la señales internacionales de emisión. ¿Cuánto modulaje o segundos de aire ganó la provincia?

Crearon un producto de la nada, para vender el “gran producto” que es San Luis.
En este justo momento usted dirá “bueno, ese es el secreto, el tour  tiene inversión del Estado Provincial”.

Y usted tiene razón. Pero sobre todo tienen un plan, desean la superación, tienen  coherencia management, gestión profesional, procesos eficientes, administración moderna, ventas, publicidad, proyección. De todo, menos historia y pasión.

El Gobierno de San Juan sí conoce este  juego y lo juega. Lo está haciendo con el rally, el fútbol, la Copa América, el hockey, la Fiesta Nacional del Sol, incluso con el Tour de France, así sea su versión cicloturismo,  y si no se anima a más con el ciclismo quizá es porque le falte confianza en esa mirada de crecimiento que pueda otorgar la organización, que se jacta de ser amateur.

Hoy la Vuelta de San Juan sólo está sirviendo de preparación para el Tour de San Luis como evento que prestigia y, desde hace 3 años, la cantidad de ciclistas que participan en nuestra vuelta está disminuyendo.

“Si la inversión de San Luis se hiciera en San Juan tendríamos un Giro de Italia, una Vuelta de España”, afirma un experimentado, el periodista Ricardo Rodríguez.

Los medios sanjuaninos siguen cubriendo apasionados la Vuelta. Me dicen que, desde que se inventó, representa una inversión publicitaria que equivale al 70 % de los anunciantes para deportes de todo el año. Sin embargo, no evolucionaron tecnológicamente para cubrirlo mejor. Destacan una inversión de telefonía satelital para Radio Sport y la suficiencia de siempre para Radio La Voz en su calidad de enlaces en carrera. La tele tiene muy pocas innovaciones, pero todo sí tiene un enorme encendido.
Aquí tenemos más folclore, más entusiasmo, más cuna, “aquí nace un ciclista todos los días”, me dice Mario Castro. “Aquí, Juan Pablo Dotti,  cuando alguien le encontró condiciones, lo mandó para ser bautizado con 17 años en el fuego sagrado de los chirridos metálicos y pelotones, desde entonces nunca más falto”, dice Castro. Eso sólo se vive aquí.

Frente a estos periodistas colosos del ciclismo y del deporte  yo no sé nada. Sólo puedo asegurarles que desde que  empecé en los medios una vez  me tocó cubrir como camarógrafo esta disciplina (ver foto). Desde entonces cambió la tecnología, las bicis, los cascos, las motos, la organización empresaria, los sponsoreos, las estrategias de posicionamiento, pero para la Vuelta de San Juan,  todo está como en esa foto, congelado, como hace 20 años, y con un agravante: Algunos están orgullosos del folclore y de ser amateurs. 

Eso es malo. Y, lo peor… no tiene vuelta.

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