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Click! - Por Daniel Soler

Frase común y vulgar. Una imagen vale más que mil palabras. No encuentro otra mejor manera de decirlo para entrar en tema rápido y en foco.
sábado, 22 de octubre de 2011 · 11:11

LA FOTO, era un ritual, de pose, un ritual cuando salíamos del estudio, un ritual al salir del revelado y abrir rápido el sobre para ver si tuvimos suerte en 24 o 36 momentos en nuestras manos. (Si salían todas como decía el de la casa de fotografía)

La foto también, era ese punto social de encuentro, una intimidad compartida alrededor de álbumes familiares, de viajes, de historias de crecimientos de los chicos para la novia que llegaba a casa, y vergüenza para él.

Hoy esos momentos se repiten por docenas. Por horas y por cada chico que disponga de un dispositivo electrónico a mano, pero ya no son tan especiales.

No importa tanto lo que dice, lo que importa es estar y con eso alcanza.

Estar más allá de la vida incluso, lo que genera verdaderos huecos legales en el derecho por muchos perfiles sociales dando vueltas de gente que ya murió.

Lo que cambio de alguna manera fueron las mil palabras, cambio la forma de ver, de valorar, de interpretar, de resignificar esos momentos vividos, esas instantáneas ahora difícilmente lleguen al papel, son tantas que cuesta elegir, con suerte serán guardadas en el CPU de una maquina, o en el ciberespacio de una red social.

La evolución tecnológica, los bajos costos, permiten que también los especialistas de la imagen, como el caso de la fotografía publicitaria, el fotoperiodismo, o la fotografía social; alteren sus procedimientos, o mejor dicho se relajen demasiado.

La era digital de alguna manera arrebato el poder de síntesis del fotógrafo.
Ese entrenamiento en el ojo tripa y corazón del fotógrafo para "cazar" de un solo disparo el mejor gesto, la mejor situación, para que diga mil palabras. Se fue dilatando.
Ahora es más trabajo para el editor. También aparecieron mejores software, editores de fotografía y ahora desde los ojos rojos a reencuadrar 20 veces el plano es moneda corriente y casi que cualquier foto puede estar buena.

Somos muchos sacafotos, y pocos fotógrafos.

También cambio la forma de ilustrar una nota para cualquier soporte impreso o en TV.
Si tenemos el dato de la persona investigada lo busquemos en las red social, y ahí está, lo tenemos; tenemos foto, tenemos nota, pero la tenemos todos.

Es genial la herramienta, y por su culpa todo es muy parecido.

O bien Google nos facilita la ilustración con miles de bancos de imágenes libres, y es fácil, barato, bajamos las imágenes y good show.
El problema es que somos 100 en san Juan haciendo lo mismo.
Hay tanto que cuesta filtrar, por ende lo que se dice tiende a parecerse y mucho.

Veamos a los profesionales de San Juan que marcaron o marcan ese otro valor agregado que la comunicación tanto necesita:

Américo Carmona, el hombre Photoshop de san Juan un verdadero artista ya retirado del retoque en el negativo, en la ampliadora, llego hasta la presidencia de México con su talento único, en épocas obvio, que ni la computadora existía.

El estudio de fotos Roy y su especialidad en retratos, su hijo Raúl en la danza.

Óscar Assandri de un gusto exquisito en la cobertura social.

Ellos tenían ventajas en su entrenamiento, profesionalidad, buen gusto, que hoy fue empardado varias veces por la tecnología, y cualquier hijo de vecino puede acercarse a sus resultados, sin embargo y por suerte, todo vuelve a girar para bien.

Dese un gusto, una miradita a los chicos de ESTUDIO A PEDAL.
Se va a sorprender.
Buen gusto, profesionalidad, entrega, compromiso, están pariendo un estilo propio en la publicidad y en la moda con mucha identidad sanjuanina, y con mucho orgullo.
Son jóvenes y muy talentosos, por derecho propio se están coronando en la fotografía de estudio y en el tratamiento de las imágenes con cuidada producción.

Si, se puede ser artista y vivir muy bien de su trabajo tomando la decisión Profesional de asumir desde ahí la vida.

Daniel Arias (Diario de Cuyo) o Sergio Leiva (Diario Huaripa), son de esos fotoreporteros con entusiasmo y compromiso por contar algo mas en el encuadre, en el ángulo, en bancarse el forcejeo hasta el insulto, cuando cubren la noticia y se destacan, transmiten, logran, simplifican la noticia, a esa ventanita de la foto, para que todos podamos revivir el momento.

Rodolfo Ruiz, saltando de Jáchal a la 9 de julio de Bs As para que todos vean el Valle de la Luna en una sola foto.

Hasta el color puede estar de más cuando detrás de la lente hay un fotógrafo con intención, ese que tiene más de mil palabras por representar en una sola oportunidad, y a un solo click de distancia para la inmortalidad del momento.

Mejor si la tecnología hace más fácil el proceso, imposible de alcanzar si no se tiene ese fuego sagrado, ese concepto claro en la cabeza.

¿Recuerda alguna foto de un candidato político que le haya resultado distinta?
¿Recuerda alguna imagen de producto o empresa que le haya transmitido algo diferente?
¿De todas sus fotos familiares, puede elegir 3 que resuman la historia del momento? ¿Las tiene impresas?

Producto, medio, noticia o evento requiere de esa identidad, personalidad, y decisión de contar algo más.

Si hay mas tecnología, si es más fácil para todos, debiera haber mucho mejor fotografía dando vueltas, pero no están.

Quizá cambio todo, el significado y las mil palabras no importan, es más rápido, dale... Pone una foto ahí,... Y click!

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