Violencia, armas y víctimas

Las dos caras de la inseguridad

En esta semana hubo dos hechos que pusieron en el tapete el sistema de seguridad. Una víctima fatal, Emanuel Navarro, quien luego de asaltar una quiniela se resistió al arresto de la policía y recibió un disparo que terminó con su vida. Y, por otro lado, Fabio Balmaceda, el dueño de una pizzería en Capital, quedó en grave estado de salud cuando intentaron robarle y luego de un forcejeo con los mal vivientes una bala impactó en su pecho.
domingo, 16 de octubre de 2011 · 22:11

“Siempre convivimos con la Violencia: la droga pudo más”

Una vida plasmada de violencia tuvo un desenlace fatal para Emanuel Navarro, de 22 años, el mayor de tres hermanos. Su mamá Eugenia Tello y su padre apodado “el Indio” navarro, ambos separados. “Siempre tuvo una vida difícil, mi esposo era golpeador y alcohólico, siempre convivimos con la violencia” dice Eugenia.
Luego de la separación de sus padres, con 12 años de edad, Emanuel se fue a vivir con su papá a San Luis. “Él nunca aceptó nuestro distanciamiento, fue allí donde comenzó a consumir drogas”.
Llamadas, visitas cada tanto, no demostraban la realidad que vivía el joven. “Un día viajé a verlo, y me encontré con algo horrendo. Mi hijo estaba desnutrido, consumido por la droga y en la calle. Decidí traerlo a San Juan conmigo”.
Al llegar a San Juan Emanuel estuvo en tratamiento 2 años. En el Proyecto Juan, donde era ambulatorio debido a la falta de camas. Y después en el hogar San Benito donde recibió el alta un años después.
Cuando recibe el alta le detectan cáncer a su mamá, padrino y tía. Eugenia fue la única que pudo curar su enfermedad. “Fue un golpe terrible por que el amaba a su familia”.
Estaba de novio con Eliana hacía un año, convivían juntos en la casa de su madre. “Muy sensible, cariñoso, amaba a su novia con la cual tenía muchos proyectos. Quería ir a vivir a la Villa Hipódromo, alquilar junto a Eli”.
El pasado 17 de septiembre cumplió 22 años, no quería festejar y la pasó junto a su familia “Era una persona débil, sensible, demostraba que era fuerte pero en el fondo se quebraba”.
Le gustaba mucho el fútbol, hincha de River Plate y Sportivo Desamparados siempre soñaba con ir a la cancha a ver al Puyuta.
“Mi hijo era muy alegre, le gustaba mucho la música. En las tardes estaba en casa junto a su novia, jugaban a las cartas, ajedrez, veían películas. No entiendo cómo esto pudo suceder. La droga pudo más”.
Eugenia trabaja en el registro civil del Barrio Obrero de Rawson y ahora con dos hijos por proteger lamenta la pérdida de su hijo. “Ese sábado mientras se ponía las zapatillas, yo presentí algo y le pedí que no saliera. El me dijo que iba a arreglar la moto”.
Así fue como un asalto a mano armada termino con la vida de Emanuel. “No hay que dejar tocar fondo. La droga es un monstruo” asegura su mamá.


“Mi marido defendió a uñas  y espadas el local y familia”

Fabio Balmaceda, de 45 años, sigue peleándola frente a las situaciones que le depara el destino. Baleado tras forcejear con dos ladrones en su pizzería ubicada Paula A. Sarmiento antes de Ignacio de la Rosa, continúa en terapia intensiva en el Hospital Rawson.
Casado con Marcela Silva hace 11 años, padre de Lucia (5 años) y  Mariano (11 años) vivió siempre avocado a su trabajo. “Una pizzería que costó mucho sacrificio y años de trabajo” dice su esposa.                                                                                    
Antes, en la Villa Santa Anita se dedicaban a la venta de pre pizzas. Luego decidieron crecer y alquilaron el local ubicado en Paula A. Sarmiento. “Desde que estamos acá es la segunda vez que nos asaltan, antes se llevaron solo una computadora”.
La familia solo piensa en el local que es el único sustento de la familia. “Somos una familia normal, no nos sobra. Estábamos preocupados por el alquiler, nos faltaba plata. Cuando despertó en el hospital preguntó sobre el pago del alquiler”.
Le gusta mucho el rock nacional. Alma fuerte y Oveja negra son alguna de sus bandas favoritas.
Amante del campo y  de la naturaleza: “Tenía la idea de ahorrar e irnos un fin de semana a Barreal a acampar” dice Marcela.
Un persona solidaria y atenta con los demás. “Cuando vamos por la ruta y ve a alquilen parado de inmediato baja a preguntar o ayudar. La mano que uno le puede tender a los demás, Dios luego no las tiende”.
Junto a su esposa sale a caminar seguido, luego de que le diagnosticaran diabetes.
 Balmaceda ahora se encuentra en terapia intensiva, con respirador y dificultades para hablar, sin embargo la familia sigue firme. “Hoy tengo que abrir sí o sí el local, porque es nuestro trabajo” asegura Marcela, quien tuvo que dejar a su marido en el hospital Rawson para poder seguir adelante con su familia y así tratar de superar la zancadilla que le tendió la inseguridad.

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