El gobernador

El general Enrique Godoy y las decisiones de Londres en San Juan - Por Edgardo Mendoza

viernes, 16 de diciembre de 2011 · 19:54
Godoy es una de los gobernadores sanjuaninos que desempeñó su cargo a principios del siglo XX, cuando en el país y en la provincia existía un orden constitucional que se respetaba escrupulosamente y generalmente las autoridades cumplían los mandatos para el cual habían sido electas.

Claro que las mujeres no votaban y la mayoría de los hombres tampoco. Solo podían hacerlo aquellos varones que estaban inscriptos en el padrón electoral provincial y las autoridades  cuidaban bien que solo figurasen aquellos que de alguna manera les fuesen adictos.

Existía entonces un control social perfecto, las elecciones se desarrollaban sin sorpresas y siempre resultaba electo alguien adicto al orden imperante. El elegido gozaba de un “gran poder” porque del consenso que había logrado dependían los nombramientos de los 50 cargos expectantes que había en la provincia.

Si se observa con atención eran siempre los mismos, que en un periodo les tocaba ser gobernador o vice, ministro, diputado o senador nacional o provincial, juez, o secretario. Se podían pasar décadas ejerciendo algún cargo y viviendo tranquilamente del presupuesto. Si esto era el poder, podemos decir, que esta elite política lo ejercía en forma prácticamente absoluta.

Aunque el verdadero poder estaba en otro lado. Cuando el 12 de mayo de 1902, el General Godoy asume el gobierno, San Juan estaba unida al país por una sola línea férrea. La empresa que la explotaba se llamaba GOA (Gran Oeste Argentino), sus dueños eran ingleses, al igual que todos sus empleados jerárquicos. Los rieles nos unían con Mendoza desde 1885, y eso había permitido un increíble crecimiento de todo el sur sanjuanino. Poseer tierras o bodegas cerca de las estaciones de Pocito, Carpintería, Cañada Honda, permitía alcanzar cualquier producción, por grande que fuera, y allí estaba el ferrocarril para distribuirlas por todo el país.

Diferente era la situación en el Este, Norte u Oeste, la falta de rieles impedía el desarrollo de
esas geografías provinciales.

Nada mejor entonces que proyectar un nuevo ferrocarril y negociar  con alguna empresa la construcción del mismo. Rápida de reflejos, la legislatura aprobó una ley el 11 de junio de 1902, que el Poder Ejecutivo promulgó dos días después. Constaba de 20 artículos por el cual la Compañía Industrial Limitada de Londres se comprometía “a construir y explotar por su cuenta, una red de ferrocarril urbano, dentro del territorio de la provincia, comprendiendo los departamentos y distritos de Pocito, Puyuta, Concepción, Santa Lucía, Trinidad y Alto de Sierra, Angaco Norte y Angaco Sur y Caucete”. Sería un ferrocarril de trocha ancha,1,63m., con un tercer riel para formar trocha de un metro. La obra debía estar concluida en un lapso de tres años.

Realmente toda una maravilla y era lo que San Juan necesitaba para seguir creciendo.
Los del GOA opinaban de otra manera y no iban a permitir que se rompiese el monopolio ferroviario con el cual contaban y que tantas ganancias les proporcionaba. La nueva construcción necesitaba imperiosamente contar con que la compañía existente debía transportar los rieles, durmientes y demás artefactos necesarios para la construcción. Los del GOA dijeron NO! y se acabó el proyecto.

Poco importó la legislatura, el gobernador Godoy y las necesidades de los sanjuaninos. La obra nunca se realizó.

Años después la empresa Goa sería vendida, nuevos dueños siempre ingleses la llamaron BAP, (Bs. As. al Pacífico), quienes realizaron nuevas inversiones y construyeron una línea férrea que saliendo desde Cañada Honda, pasaba por Cochagual, Caucete y después Angaco. Obviamente primero compraron tierras por poco valor que se incrementaron notablemente luego de que ellos construyeron el trazado ferroviario.  Lo que les permitió hacer buenos negocios, con el transporte de pasajeros, mercaderías y especulación de terrenos.

Tenía límites precisos el poder del General Gobernador, ciertas cosas se decidían en Londres, no en San Juan.

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