poder en san juan

Mariano Mendizábal, una perla negra de la historia-Por Edgardo Mendoza

sábado, 10 de diciembre de 2011 · 01:10


Si nos preguntásemos  de entre los hombres que han ejercido o detentado el poder en San Juan, quién ha sido el más funesto, no cabría dudas que el señalado es Mariano Mendizábal.
Nacido en Buenos Aires en 1778, combatió contra las invasiones inglesas, a partir de 1810 compartió los ideales de la independencia y prestó servicios en diferentes destinos militares. Se incorporó al Ejercito de los Andes, hizo el cruce de la cordillera y combatió en la batalla de Chacabuco. Un año después, en 1818, solicitó la baja y se trasladó a nuestra provincia donde contrajo matrimonio con Juana, la hermana del Gobernador José Ignacio de la Roza. En cuestión de meses, Mendizábal pasó a ser un hombre conocido y respetado en la ciudad.

Mientras se desarrollaban estos familiares sucesos, el general San Martín seguía empeñado en Chile en preparar la marcha al Perú a fin de liberar estos territorios del yugo español y consolidar la independencia americana. Con este fin dispuso que el batallón Número 1, Cazadores de los Andes, e integrado casi exclusivamente por sanjuaninos, cruzase la cordillera y se estacionase en San Juan a fin de recomponer fuerzas, completar las vacancias que se habían producido y estar disponible para cuando se impartiese la orden de marchar al Perú.

Indudablemente esta perspectiva no debe haber puesto alegres a muchos, que estaban ante la posibilidad de tener que realizar una campaña que los alejaría por años de su tierra. Tampoco deben haberse puesto alegres algunos vecinos que se daban cuenta que deberían seguir pagando impuestos, entregando animales y parte de sus cosechas mientras durase la patriada.
La independencia americana es algo muy lindo, pensaron  algunos, pero mis intereses particulares  también lo son y ante tanto esfuerzo a concretar hubo varios que se olvidaron del patriotismo. De este sentimiento se percató muy pronto Mariano Mendizábal, quien como no quiere la cosa, se incorporó como capitán al batallón recientemente llegado a San Juan. E inmediatamente comenzó a predicar con mucho énfasis las dificultades que presentaba el futuro, que los peligros, que la lejanía, que no saldrían vivos de esa aventura. Su popularidad fue en aumento y el 9 de enero de 1820, en complicidad con el teniente Francisco Solano del Corro, y con el apoyo mayoritario de la tropa, depuso al jefe del batallón y se hizo con el poder. La primera medida que tomó fue nombrarse coronel y disponer la convocatoria a un cabildo abierto, donde una mayoría de pobladores lo proclamó gobernador de San Juan, sin ningún tipo de obediencia a las autoridades de Mendoza, de las cuales formalmente dependíamos. En realidad, Mendizábal fue proclamado como jefe de una republiqueta, sin obediencias ni a San Martín, ni a Buenos Aires, ni a nadie en el mundo.

Ignacio de la Roza fue encarcelado y amenazado con ser fusilado, aunque posteriormente pudo huir, pasar a Chile e

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