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Historias del Crimen

El caso Jorquera: del femicidio o suicidio a una muerte accidental en Villa del Carril

La madrugada del 5 de abril de 2004, una joven murió producto de un balazo. Su pareja dijo que se disparó sola. Él fue acusado de homicidio, pero en el juicio lo absolvieron.

Por Walter Vilca

Siempre estará la sospecha de que fue un flagrante femicidio. De la otra parte seguirán sosteniendo que se trató de un suicidio. Pero ni una ni otra teoría fue dada por cierta. Para la Justicia, en cambio, lo que ocurrió esa noche de 2004 fue una muerte a consecuencia de un disparo accidental. Y así cerraron el caso de Verónica Jorquera, esa joven sanjuanina que sufrió violencia de género y que recibió un balazo en la cabeza cuando se encontraba en compañía de su pareja.

Verónica tenía 21 años y hacía un mes que estaba viviendo con su novio Damián Flores, de 22, en un departamentito de calle Belgrano en Villa del Carril en la Capital sanjuanina. La noche del 4 de abril de 2004 la vieron nerviosa en su trabajo, un geriátrico de la calle Pedro de Valdivia.

Pasadas las 23 llegó al departamento donde la esperaba Damián. Esa noche discutieron, ella estaba decidida a volver a la casa de sus padres en la zona de Concepción. Él afirmó que estaba alterada y habló de quitarse la vida. Un vecino también escuchó que la chica dijo: “borracho, dejame ir”. En esas confusas circunstancias, en los primeros minutos del 5 de abril de 2004 se escuchó un disparo que hirió gravemente a la joven.

Flores cargó a la chica ya moribunda, que presentaba un disparo en la sien derecha y la recostó en el umbral de la puerta del departamento, mientras que pidió ayuda a un vecino. Los policías de la zona llegaron antes que la ambulancia. Lo primero que dijo el muchacho fue que ella misma se había disparado en la cabeza. Para demostrarlo entró al departamento, sacó la pistola semiautomática marca Tala calibre 22 y se la entregó a los uniformados.

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El lugar. Diario de Cuyo registro en esta foto el lugar donde encontraron malherida a la joven, la cual murió horas màs tarde en el Hospital Guillermo Rawson.

El lugar. Diario de Cuyo registro en esta foto el lugar donde encontraron malherida a la joven, la cual murió horas màs tarde en el Hospital Guillermo Rawson.

Esa noche, Flores se subió a la ambulancia junto con el equipo médico que trasladó a Verónica Jorquera a la guardia del Hospital Guillermo Rawson. El proyectil le provocó un severo daño cerebral a la chica, tanto que cerca de las 4 madrugada se produjo su deceso. Para entonces, Damián Flores ya se encontraba detenido. Fue apresado dentro del nosocomio bajo la sospecha de que él era el autor del disparo, hecho que negó siempre.

El presunto homicidio

El juez calificó el caso como homicidio simple. Después empezó a salir a la luz el trasfondo de esa relación, que muchos catalogaron como tortuosa para la chica, y que reforzaron la hipótesis de que el joven la asesinó.

La autopsia reveló que la causa de muerte fue ese impacto de bala en la cabeza. Los rastros de ahumamiento en el cuero cabelludo demostró que el arma fue apoyada en la cabeza. El médico forense detectó, además, lesiones de vieja data en el cuerpo de la chica y una cicatriz en una de las muñecas producto de un corte.

Tanto la víctima como su pareja no tenían restos de pólvora en sus manos. Por eso no se sabía quién accionó el arma.

Esto último confirmó que, antes del hecho, la chica tuvo intentos suicidas o se autoflajeló. Un dato sembró más dudas. La prueba de dermotest arrojó que ni la víctima ni el sospechoso tenían restos de pólvora en sus manos. Es decir, ese informe no permitió determinar quién manipuló el arma al momento del disparo.

Maltratos

La familia de la joven aseveró que Verónica sufrió violencia de género durante el año que estuvo de novia con Flores. Su hermana y una amiga declararon que en una ocasión vieron cómo éste la golpeó, sólo porque se demoró en llegar a su casa. Relataron que también la agredió en un conocido boliche de avenida España.

Otros allegados decían que la maltrataba verbalmente y que el muchacho era tan violento que tuvo encontronazos con su suegro. A eso se sumó la declaración de una vecina que contó que, antes que la chica resultaba baleada, vio que Flores la zamarreó en la calle, la golpeó y la arrastró hacia el departamento.

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El absuelto. Este es Damián Flores, quien fue absuelto por la muerte de su pareja, pero después cumplió 14 años de prisión por cuatro asaltos a mano armada.

El absuelto. Este es Damián Flores, quien fue absuelto por la muerte de su pareja, pero después cumplió 14 años de prisión por cuatro asaltos a mano armada.

Las compañeras de trabajo declararon que últimamente veían a la chica desarreglada y de poco ánimo. En apariencia, se sentía agobiada porque la relación con Flores generaba rechazo en su familia. Otro punto es que ella tenía un trabajo relativamente estable, pero él se las rebuscaba con changas y se mezclaba con gente del ambiente delictivo.

Otras testimoniales llevaron la línea investigaba en dirección al femicidio. La hermana de la víctima afirmó que habló con ésta el día anterior a la tragedia y le escuchó decir que tenía decidido regresar a la casa paterna. Esto a partir de la conflictiva relación con Flores.

El presunto suicidio

La versión del joven fue otra. Admitió que tuvieron peleas como toda pareja y culpó a Verónica de ser celosa. Es más, dijo que la noche del violento episodio de sangre discutieron a raíz de que ella empezó a hacerle reproches por supuestas infidelidades y después le insinuó la idea de quitarse la vida porque extrañaba a un primo suyo había muerto meses antes.

El sospechoso afirmó siempre que ella se suicidó, pero existían testimonios que afirmaban que él era un golpeador

Flores introdujo la teoría de que ella estaba depresiva por ese motivo y, además, se sentía destrozada porque supuestamente su familia le había dado la espalda. Afirmó que se fueron a vivir juntos porque el papá de Verónica la echó de la casa. Según él, esa situación y la pérdida del primo perturbaban a la joven, que en otras oportunidades se autoagredió y tuvo intentos suicidas. Por otro lado, aseguró que se amaban y que planeaban casarse en mayo de ese año.

Muchos interrogantes

No había testigos directos del hecho, eso dejaba abiertos muchos interrogantes y ponía en tela de juicio la versión de Flores. Este se cerró en que fue un suicidio. Reiteró una y otra vez que esa noche no la agredió, que Verónica llegó nerviosa y alterada del trabajo. Contó que él la estaba esperando, pero la joven vino tan furiosa que tiró su bicicleta en la puerta y se metió al dormitorio, sin siquiera hablar con su hermano y su cuñada que había ido a visitarlos.

El joven relató que ahí la joven le contó que se sentía mal y le hizo una escena de celos. Reconoció que discutieron, pero contó que al rato fueron a pagar el alquiler al vecino que es dueño del departamento. En el camino de regreso volvieron los reproches y fue ahí que él la tomó del brazo para que no se marchara, dijo, según fuentes judiciales.

Flores declaró que una vez que entraron al departamento, Verónica se recostó y ahí le escuchó decir que “quería acompañar a su primo”. Esto en referencia a ese familiar fallecido. Contó que volvió a consolarla hasta que la dejó sola por unos minutos. Según él, cuando regresó a la habitación se encontró con Verónica parada al lado de la cama y con la pistola apuntándose en la cabeza. En ese instante se pegó el tiro, relató.

El juicio

Esa fue la versión que ratificó en el juicio que se realizó en la Sala I de la Cámara en lo Penal y Correccional, en marzo de 2006. En el debate hubo dos posturas enfrentadas. La del fiscal Gustavo Manini, que sostenía que los antecedentes demostraban que Flores era un maltratador, que tenía atemorizada a la chica, que esa noche quiso impedir que lo abandonara y por esa razón la mató.

Del otro lado estaba el abogado César Jofré, el defensor, que reafirmó la teoría del suicidio. Su argumento fue que la joven atravesaba una crisis, agudizada por la negativa de su familia en aceptar a Flores y por la pérdida de su primo. A su entender, sufría de depresión y tenía actitudes suicidas. Sobre todo, se respaldó en el informe forense.

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El barrio. En esta zona estaba el departamento en el que vivía la joven pareja.

El barrio. En esta zona estaba el departamento en el que vivía la joven pareja.

Ese informe dejó como conclusión que, por las características del hecho, todo indicaba que se trató de un suicidio. El fiscal Manini criticó esos argumentos y pidió al tribunal que no valorara la opinión del forense dado que no podían tomarla como concluyente sin analizar todo el contexto. Por eso insistió con que correspondía condenar a Flores por el delito de homicidio simple, que tiene una pena de entre 8 y 25 años de cárcel. El abogado Jofré solicitó lisa y llanamente la absolución para el joven.

El fallo

El 20 de marzo de 2006, el tribunal compuesto por los jueces Arturo Velert Frau, Diego Román Molina y Raúl Iglesias dictó un veredicto que sorprendió a muchos: el de absolución. En su sentencia, señalaron que a partir de la abundante prueba quedó descartado el homicidio.

Reconocieron que los testimonios confirmaron que Verónica sufría maltrato verbal y físico por parte de Flores, pero esa no era prueba suficiente para demostrar que él la asesinó. Citando a especialistas en Criminalística entendieron que la víctima tenía una personalidad histriónica que la llevaba a dramatizar todo y a tener actitudes, como la de lastimarse, para llamar la atención.

“Todo ello lleva a concluir que la muerte de Verónica Beatriz Jorquera fue accidental y no consecuencia de un homicidio o de un suicidio”, señalaron los jueces.

“Todo ello lleva a concluir que la muerte de Verónica Beatriz Jorquera fue accidental y no consecuencia de un homicidio o de un suicidio”, señalaron los jueces.

Para los jueces tampoco no hubo un suicidio y Verónica no quiso quitarse la vida. De acuerdo al razonamiento al que arribaron, la joven buscó asustar a su novio para que éste la dejara marcharse y fue así que tomó la pistola, se la llevó a la cabeza y en esa acción se le escapó el tiro. Remarcaron que ella desconocía el uso de armas. Y un dato no menor fue que el seguro de la pistola, que traba el percutor, no funcionaba. Tampoco podían quitar valor a la declaración del joven, que siempre sostuvo lo mismo y en ningún momento escapó del lugar, señalaron.

Los magistrados coincidieron que la teoría del suicidio no tenía asidero. “Todos (por los testigos) advirtieron en ella su deseo de vivir, de proyectar a futuro; nadie por el contrario notó ni siquiera un atisbo de negativismo, y además la formación recibida en su hogar y cuando cursó la secundaria en un colegio religioso, descartan de plano un obrar consciente suicida”, expresaron en la sentencia. En otra parte del fallo, afirmaron que “todo ello lleva a concluir que la muerte de Verónica Beatriz Jorquera fue accidental y no consecuencia de un homicidio o de un suicidio”.

Libre, no por mucho tiempo

Ese mismo día, Damián Flores fue puesto en libertad tras casi dos años de detención. A la salida de Tribunales se abrazó con sus padres y volvió a jurar que era inocente. Sin embargo, un mes más tarde, el joven cayó otra vez preso. Fue capturado en abril de 2006 después de asaltar un supermercado y enfrentarse con la Policía en inmediaciones de la avenida Córdoba y la calle Paula Albarracín de Sarmiento, en Capital. En esa ocasión, se le comprobó que había cometido otro asalto anteriormente.

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Absuelto. Damián Flores en el momento en que sale de la audiencia en la que fue absuelto por la Justicia. Foto de Diario de Cuyo.

Absuelto. Damián Flores en el momento en que sale de la audiencia en la que fue absuelto por la Justicia. Foto de Diario de Cuyo.

Por esos dos atracos fue condenado a 8 años de prisión y confinado en el penal de Chimbas. Los penitenciarios lo recuerdan como un reo conflictivo y provocador que solía agredirse a sí mismo para luego decir que los guardias lo golpeaban. Esas denuncias permitieron que la entonces jueza Margarita Camus, a cargo del Juzgado de Ejecución, dispusiera el traslado del joven a la Central de Policía para cumpliera su castigo en los calabozos del edificio de calle Entre Ríos.

Flores recibió una condena de 8 años de prisión por dos asaltos cometidos en 2006. En 2012 fue nuevamente castigado a 7 años y 6 meses de cárcel por otros dos atracos.

Allí estuvo encerrado hasta que en 2011 empezó a gozar de las salidas transitorias. Lo increíble fue que, durante esos permisos de semi libertad, Flores continuó cometiendo delitos. La noche del martes 12 de julio de 2011 fue atrapado en medio de una furiosa persecución que se inició en Chimbas y culminó en Concepción. Lo detuvieron a bordo de una moto en la que había asaltado a una casa de quiniela y a un almacén. También atraparon a su cómplice.

El mismo tribunal que lo absolvió cinco años atrás por la muerte de Jorquera, lo condenó en octubre de 2012 por esos dos últimos asaltos. Damián Flores fue castigado con 7 años y 6 meses de prisión por el delito de robo agravado por el uso de armas, dos hechos. Su cómplice, Arturo Gutiérrez, recibió 4 años y 6 meses de cárcel.

Ambos ya cumplieron sus condenas. En el caso de Flores, le quedó una pena única de 14 años y 5 meses de prisión –por las dos condenas- y abandonó el Servicio Penitenciario Provincial el 19 de mayo de 2020.

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