En 1973, Juan de la Torre escribió un pequeño libro de 58 páginas donde de entrada aclara que su objetivo es "que no se desvirtúe la esencia testimonial sostenida por las tradiciones y que, en consecuencia, no se altere la pureza de las creencias que sostenían y narraban los hombres de antes".
Juan de la Torre y su Difunta Correa riojana
El escritor sanjuanino, nacido en 1910 y fallecido en 1983, aseguraba que Deolinda Correa era riojana y que había muerto cuando venía a San Juan siguiendo a su marido. Aunque admite que no hay documentos al respecto, la historia de de la Torre se basan en la tradición oral. Pero tal como dijo el historiador Edgardo Mendoza, las leyendas se van formando con lo que gente escuchó más lo que cada uno va sumando al relato. Todos están de acuerdo en que no hay documentos que acrediten la existencia de Deolinda, aunque no está descartado que puedan encontrarse en el futuro.
El autor asegura que sí está documentado por la historia que desde San Juan a La Rioja no iban ejércitos pero sí desde La Rioja a San Juan.
Deolinda riojana ya era una versión que analizaron las antropólogas Susana Chertudi y Sara Josefina Newbery, las primeras en ocuparse científicamente del tema, desde 1958 a 1978.
"La primera vez que escuché hablar de la Difunta Correa fue en el año 1826. Dos peones, don Máximo Peralta y Rosa Bravo, se disponían a partir a lomo de mula. Tomaban los mates de despedida. Los animales estaban ensillados y esperaban atados.
-Vamos a cumplir una promesa a la Difunta Correa, dijeron.
Era don Máximo Peralta un viejo de 80 años de edad que todavía cabalgaba gallardamente. De su voz y de la de su acompañante que asentía, escuché el relato. Palabras que fueron uniendo los primeros fragmentos y que luego fui hilando con otros testimonios orales, para formar la base y coherencia que buscaba", dice de la Torre.
Esos dos narradores contaron a de la Torre que Deolinda fue una mujer riojana que vivía en un rancho en compañía de dos ancianos, padres éstos de su marido. También con su marido y su hijo pequeño.
Facundo Quiroga reclutaba tropa y todos se alistaron, incluso Baudilio. La montonera salió para San Juan. Deolinda los siguió por el desierto y el resto es historia conocida.
Juan de la Torre publicó su primer libro en 1951, "Cuentos del valle y la montaña", una narración regionalista que habla del un arriero perdido. En 1955 publicó "Corazón de los pájaros", cuentos con personajes infantiles cargados de ternura, con un mensaje esperanzado en la niñez. En 1968 escribió "Donde nacen los ríos" y en 1973, el libro de poemas "Trazos de arena".
De ese año es la obra Difunta Correa, que culmina con un poema que narra la misma historia con gran belleza. Estos versos, muy poco difundidos en San Juan (tal vez porque a los sanjuaninos no les gusta la idea que Deolinda sea riojana) reafirma el milagro del pecho dador de vida de la santa.