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jueves 2 de abril de 2026

Cuando el culto a Deolinda fue prohibido

Fue en plena dictadura militar cuando el Episcopado Argentino emitió una declaración en la que decía a los católicos que su culto era "ilícito". Por Viviana Pastor
Por Redacción Tiempo de San Juan

El 19 de marzo de 1976, el Episcopado Argentino emitió un comunicado en contra del culto a la Difunta Correa. En ese momento, quienes lideraban la iglesia en el país, se dirigieron a sus fieles para dejar sentado que no era "licito" rendir culto a la santa popular, no reconocida por esa religión.

Como consecuencia de esta declaración, el mismo año, las autoridades de facto prohibieron su culto e hicieron intervenir la Fundación.

El historiador Edgardo Mendoza destacó que en el momento de esa declaración, en el país la iglesia católica era preconciliar y adoptó fórmulas muy rígidas. "Ellos decían, '¿qué es esto? ¿un santo? ¿esta admitido por al Vaticano? No. Entonces no es santo, lo destruyamos porque no puede serlo tampoco. Esta mujer que ni ha existido no puede ser santa, está en contra de nosotros, es obra del demonio'. Tomando estos instrumentos la vamos a destruir y a estar más de acuerdo con la fe', pensaban", señaló Mendoza.

Agregó que a pesar que para esa época ya se había establecido el Concilio Vaticano Segundo, que daba cierta apertura para avanzar en varios temas, en Argentina la iglesia no lo había asumido,

"La Iglesia hizo lo mismo que venía haciendo a lo largo de la historia cuando no aceptaba los avances de la ciencia. Hasta que llegó un Papa que terminó instalando un observatorio del Vaticano, que está en California, y aporta a los avances de la astronomía", destacó.

En la misma época que prohibían a la Difunta, a los curas que se tomaron al pie de la letra lo de la iglesia social, los mataron durante la última dictadura militar, "y a esto de la Difunta le demos leña porque es de Satanás", argumentó el historiador.

Mendoza señaló que ese formato de iglesia fue desapareciendo por la muerte de los grandes jerarcas y el reemplazo por otros más moderados. "Ahora tenemos una nueva concepción, un nuevo punto de vista. En Vallecito hay una iglesia, se permiten casamientos, es decir que hay una posición de tratar de entender, de estar cerca del pueblo, como dice el concilio".

Esta nueva posición de la Iglesia va en una línea más intuitiva. Pero para avanzar en un proceso de inclusión oficial de Deolinda será necesario más que fe e intuición. "El Vaticano es muy rígido en esto, para empezar un proceso de beatificación lo primero es la prueba de la existencia real de la persona, que por el momento no la tenemos de Deolinda. Aunque creo que si buscamos bien vamos a encontrar algo", aseguró Mendoza.

El comunicado completo emitido en 1976:

"Como en todos los tiempos, también en nuestros días, existen desviaciones respecto del culto de los santos y de las almas del purgatorio. Algunas veces la religiosidad popular es desvirtuada por la superstición y un indebido afán de lucro, alentado por un engañoso turismo y sus derivados.

Hay casos concretos en que, sin que conste históricamente su existencia, y al margen de la autoridad eclesiástica, se rinde culto a determinadas personas. Tal es el caso de la llamada "Difunta Correa", cuyo culto ilegítimo se ha extendido desde Vallecito, en San Juan, a lo largo y ancho de la República, a través de templetes, ermitas y profusión de estampas e imágenes, con no pocas derivaciones supersticiosas.

Por lo tanto acordamos:

1. Que los católicos solo es lícito honrar con culto público a aquellos que la autoridad de la Iglesia ha inscrito en el elenco de los Santos y Beatos.

2. Que, por consiguiente, el culto a la llamada Difunta Correa no está dentro de estas condiciones y es ilegítimo y reprobable.

3. La Conferencia Episcopal Argentina pide a los verdaderos católicos que se abstengan de practicar dicho culto." (1)

 (1- Extraído de "Almas milagrosas, santos populares y otras devociones", de María de Hoyos y Laura Migale).

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