Cuando uno recuerda el clásico noventoso Aladdin, lo primero que viene a la mente son los dos premios Oscar (mejor canción original y mejor banda sonora) que obtuve en 1994, más la canción de Ricardo Montaner y Michelle y el hecho de que en la Argentina se estrenaron en simultáneo las versiones dobladas y subtituladas para los que querían disfrutar de la voz del recordado Robin Williams como el genio de la lámpara.
La crítica de Aladdin: verdaderamente genial
La buena noticia para los cinéfilos es que con esta versión “live action” (con actores) nadie va a extrañar ninguna de estos detalles ya que el director británico Guy Ritchie –el de Snatch, Cerdos y Diamantes (Snatch, 2000) y Sherlock Holmes (2009)- ha creado una versión con vida propia y un elenco verdaderamente encantador.
La película narra las aventura del joven Aladdin (Mena Massoud), un ladrón de buen corazón que trata de sobrevivir el día a día en la ciudad de Agrabah y que conoce por accidente a la princesa Jasmin (Naomi Scott), de la que se enamora perdidamente.
Sin embargo, el destino lleva al joven a colocarse bajo el servicio del malvado visir Jafar(Marwan Kenzari), que busca quedarse con el trono del sultán (Navid Negahban) y por eso lo envía a la cueva de las maravillas a que le consiga la lámpara mágica que contiene un genio(Will Smith), que cumple 3 deseos a aquel que lo encuentre.