‘Cargar la suerte’, no es el mejor de los discos que ha sacado Andrés en su carrera, eso si, hay algo que no se puede discutir en lo absoluto y es que El Salmón tiene oficio, sabe como hacer las cosas , como medir las dosis y colocarlas donde tienen sentido. Sus recitales son eso, el recorrido exhaustivo de un tipo que estuvo en el rock nacional desde siempre y que como pocos ha logrado traspasar la escena internacional y ser tan querido en países de diversa cultura como España, Chile, México y otros que como nosotros somos fanáticos de esa honestidad brutal y los palos a la alta sociedad.
Con la honestidad brutal de su lado, Andrés Calamaro encendió San Juan
En este nuevo material, muchos atinan a decir que no hay muchos cambios como en otras entregas del cantante, pero como bien dice el dicho "la procesión siempre va por dentro", y en este disco, aunque no parezca, el espiritu es el mismo que en canciones como "La parte de adelante”, “Estadio Azteca” o la “Milonga del marinero y el capitán”.
El clima aquí se vive con la certeza de que van a sonar esas canciones que nos enamoraron de Calamaro, pero cuando llegan, sin lugar a dudas te sorprenden. Como “Paloma”, esa crónica descarnada y manual de supervivencia para relaciones amorosas .“Mi vida fuimos a volar/ con un sólo paracaídas/ uno solo va a quedar /flotando a la deriva”, como la buscábamos sin saber su nombre en las plataformas digitales y solo sabíamos lo que nos trasmitía y nos sigue trasmitiendo. “Paloma” también era el momento de éxtasis de ‘El Regreso’ (2005), la intensa gira de estadios donde compartió con Bersuit. Que justamente el pasado viernes estuvo Cordera en el escenario de Hugo, ¿Mirá si se daba? ¿Si el Salmón subía a lo del Pelado? Por desgracia no paso, aunque quién te dice, en una de esas hoy se da.
Sea como sea, estamos ante un clásico mayúsculo que sigue sonando ardiente veinte años después de 'Honestidad Brutal', su disco más justamente aclamado.