Así fue la metamorfosis de Antonella Roccuzzo

Dejó de ser una jovencita de rasgos aniñados para convertirse en una mujer que acapara la atención de la prensa y provoca suspiros a su paso.
miércoles, 20 de enero de 2016 · 19:37
Él es el mejor jugador de fútbol del mundo y reciente ganador de su quinto Balón de Oro, y ella, su novia de toda la vida que, desde su llegada a España, y fiel al perfil bajo que la ha caracterizado siempre, ha ido madurando hasta convertirse en una mujer súper atractiva y cada vez más buscada por la prensa mundial.
 
Antonella y Messi comenzaron su historia de amor cuando él aún vivía en Rosario. Al instalarse en España el romance continuó a la distancia y con la discreción como sello distintivo de la pareja. Finalmente, y luego de muchos viajes en el medio, Antonella se mudó a Barcelona y juntos comenzaron a formar una familia.


 

 

Hoy Antonella tiene 27 años y es madre de dos pequeños: Thiago, de 3 años, y Mateo, de 5 meses. Además, de ocuparse de sus niños y de acompañar incondicionalmente a Messi, también encuentra tiempo para cuidar su figura y su estilo personal. Un estilo que ha ido puliendo desde su llegada a España y que, combinado con su belleza natural, la ponen en el ojo de la prensa. Como ocurrió en la entrega del Balón del Oro 2016, donde todos los fotógrafos buscaron retratarla enfundada en un increíble vestido plateado realizado por la diseñadora catalana, Rosa Clará.

 

 

Hace un tiempo que Antonella cambió la ropa deportiva por prendas que destacan sus curvas, y aclaró el color de su cabello dejando en el pasado su natural castaño oscuro. Además, son frecuentes sus viajes a Londres, Paris y Milán junto a su íntima amiga, Daniella Semaan, mujer de Cesc Fàbregas, para conocer las últimas tendencias de la moda y renovar su guardarropas.

 

 

Sin dudas, estos cambios han sido beneficiosos, porque además de vérsela siempre radiante y sonriente, Antonella no deja de cosechar elogios y sumar admiradores, de la misma forma que lo hace su compañero de toda la vida.

 

 

Fuente: Revista Rumbos

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