Gastón Ortiz Bandes es profesor de Literatura V en el Colegio Universitario Central y para que sus alumnos de quinto año de la orientación Artes Multimedia pudieran trabajar un poema de Sor Juana Inés de la Cruz, les propuso que crearan memes. El resultado, confiesa el mismo docente, fue divertido y al mismo tiempo les permitió descubrir la vigencia de un clásico.
Decilo con memes: original propuesta para estudiar literatura
Ortiz Bandes cuenta que buscó el modo de “articular saberes que parecen perdidos en los pliegues del tiempo”, que tienen un cierto prestigio pero parecen no apelar a un lector contemporáneo. El meme le ofreció la posibilidad de hacer una síntesis de un concepto, trabajar al mismo tiempo la palabra y la imagen, y adaptar contenido argumentativo.
Si bien el programa de la materia, que aborda la Literatura Argentina y Latinoamericana, comienza con los textos clásicos de la conquista, el profesor, en el contexto del 8M (Día Internacional de la Mujer) optó por presentar a sus alumnos las redondillas de Sor Juana. El poema que comienza con el “Hombres necios que acusáis / a la mujer, sin razón, / sin ver que sois la ocasión / de lo mismo que culpáis”.
Ortiz Bandes señala que se puede considerar a la religiosa como la primera escritora feminista de occidente, además de latinoamericana. Así, luego de una lectura e interpretación colectivas, los alumnos tuvieron que diseñar un meme anti patriarcal, basándose en algún verso del poema.
La propuesta fue muy bien recibida por las alumnas, ya que muchas de ellas son feministas, y con un cierto debate por parte de los varones, que cuestionaron algunos puntos. Pero todos pudieron comprender la actualidad de un clásico, usar la creatividad y recurrir a las nuevas tecnologías.
El profesor señaló que ahora deberá buscar nuevos modos divertidos y ocurrentes de avanzar con la materia, pero que considera que lo fundamental es despertar en los jóvenes el deseo de aprender.
El poema completo:
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.
Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?
Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
Fuente: Los Andes