La estrategia del doble asesino de Pilar: "Se sintió aliviado"

Mónica Chirivín, abogada de Leandro Yamil Acosta, detenido por asesinar a su madre y padrastro, dijo que su cliente se sintió 'aliviado' luego de los asesinatos. Así, busca que su defendido sea declarado inimputable.
lunes, 21 de septiembre de 2015 · 17:56
"Mi cliente se sintió aliviado". La frase es de la abogada Mónica Chirivín. La frase no es menor. Chirivín se refiere a Leandro Yamil Acosta, detenido por el doble crimen de Pilar. La palabra alivio, suena fuerte, extraña. Acto seguido, la abogada dijo que su cliente "fue víctima de abusos" por parte de varias de las parejas de su madre Miryam Kowalczuk. ¿Trata de justificar los homicidios?.

La idea de la abogada es buscar el artículo 34, es decir, que a Acosta lo declaren inimputable. La abogada quiso defender también a Karen Klein, la pareja de Acosta, pero no pudo, por lo que se conoce como "intereses contrapuestos". Esto pasa porque Klein, en su indagatoria, acusó a Acosta de ser el único autor de la masacre de Pilar. "Leandro me decía: 'yo le salvé la vida a nuestros hermanitos. Estos dos (por los padres) eran unos hijos de puta", confesó Klein. "Ayudé a limpiar porque él me tenía amenazada", agregó en su relato.

"Después del crimen, Leandro me decía que veía gente muerta, que tenía alucionaciones", sumó Karen en un intento de guiar la pesquisa a una posible inimputabilidad de su pareja.

Hoy los dos están acusados y detenidos por doble homicidio calificado: la pena es perpetua. Para el fiscal Marcelo Vaiani, la pareja mató por odio y codicia a sus padres. Leandro odiaba a su madre. La acusaba de haberlo mudado a una casa repleta de basura desaconsejable para el tratamiento de una enfermedad que él padece. En el caso de Karen, odiaba a su padre Ricardo. Lo culpaba de la muerte de su madre biológica por una enfermedad. "Mi papá no hizo nada para salvar a mi madre", se quejaba.

En concreto, los hermanastros y novios mataron a sus padres, los descuartizaron e incineraron. Durante 10 días escondieron los restos en un galpón y siguieron su vida como si nada, llevando a los hermanitos de 11 años al colegio.

La autoría de los crímenes no está en discusión. Lo que se viene es un debate de peritos psicólogos y psiquiátricos. Una historia espeluznante.

Fuente: Minuto uno 
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