mala suerte

Una vidente le cantó un tesoro, fue a desenterrarlo y se mató cayendo la pozo

Su cuerpo fue rescatado dos días después por un centenar de personas.
jueves, 30 de julio de 2020 · 18:41

Un hombre de 54 años de  México murió al caer en un pozo de 12 metros que él mismo cavaba para encontrar un tesoro que, según dijo una vidente, había sido enterrado en la casa, décadas atrás.

El cádaver fue hallado en la noche de este martes en un inmueble, ubicado entre las calles Palomares y Marro, en León, Guanajuato, tras 58 horas de arduo trabajo por parte de unas 120 personas que formaron parte de los cuerpos de rescate.

Se trata de Martín Rogelio, quien fue contratado hace tres meses por la propietaria del terreno y lugar del accidente. Según le contó la mujer, una vidente le había dicho días atrás que tenía un tesoro en la casa y quería desenterrarlo.

Rogelio tenía cuatro años de experiencia en la caza de tesoros, con varios casos de éxito. Comenzó los trabajos hace dos semanas y llevó consigo a dos asistentes que le ayudaron a cavar el profundo hoyo de 12 metros y encontrar la anhelada fortuna.

En la mañana del domingo, Rogelio bajó hasta las profundidades del pozo con la ayuda de una escalera. La intención de excavar la tierra “un poco más” porque estaba seguro de que estaba cerca de localizar el tesoro. Pero la tierra encima de Rogelio se reblandeció y cayó sobre él.

El accidente fue notificado a las 13.00 de este domingo; y desde ese día hasta la tarde de este martes continuó el trabajo de búsqueda, que se vieron afectados por la constante lluvia en la región del Bajío de México, según informaron medios locales.

Cerca de las 19 del martes, los rescatistas pudieron encontrar  -a una profundidad de entre 10 y 12 metros- el cuerpo de Rogelio, que presentaba un estado avanzado de descomposición. 

Fue desenterrado y entregado al personal de Servicios Médicos Forenses, que harán la necropsia para que pueda ser entregado a sus familiares.

El tesoro no fue visto por nadie. Ni por la dueña del inmueble, ni por los dos colaboradores de Rogelio, ni por él mismo, ni por las más de 120 personas que formaron parte de las labores de rescate y cavando diariamente para poder encontrar el cadáver.

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