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¿Los atlantes vivieron en la Patagonia?

Hace milenios, esta civilización habría ocupado unas cuevas. Esto generó un enorme interrogante que trajo aparejada una exhaustiva investigación.
lunes, 2 de septiembre de 2019 · 08:02

Desde Platón, mucho se ha dicho y también es infinita la cantidad de documentación que se ha escrito sobre la Atlántida. Una cultura muy evolucionada que habría desaparecido hace unos 12.000 años, según diferentes estimaciones, que incluso generan controversias. Hasta este punto, su existencia parece bastante probable.

¿Cómo negar entonces que diferentes terremotos e innumerables erupciones volcánicas acabaran, a lo largo de la historia, con diversas civilizaciones, algunas privilegiadas y otras no tanto? ¿Por qué no pudo haber sucedido lo mismo con la mítica Atlantis? Desde esta perspectiva el llamado “Continente Perdido” existió. Al leer los relatos titulados “Crítias” y “Timeo”, del filósofo griego Platón, quien legó la única referencia que hay al respecto, se deduce que las islas donde vivieron las atlantes, que era, aparentemente, una enorme isla rodeada de otras más pequeñas, se encontraban asentadas sobre el vasto océano que separa a Europa de América. Ese enorme espacio marítimo que lleva su nombre, en honor de aquella civilización convertida en leyenda: el Atlántico. Tampoco hay en esto problema científico alguno. Se sabe que, a lo largo de la existencia del planeta Tierra, han surgido nuevas islas mientras otras se hundieron.

Todo esto descripto antes es muy probable. Así, las islas quedaron sumergidas y Atlántida, con sus hermosos edificios y monumentos, quedó sepultada a cuatro mil metros de profundidad. Pero no todos los atlantes sucumbieron a esa catástrofe. Algunos escaparon, y sólidas embarcaciones los condujeron a ambos lados del océano. Es en este punto en el que se abren varios interrogantes.

¡Cuál fue la ruta de los atlantes y quiénes son sus descendienes?

Muchos investigadores han buscado dar respuestas sustentables a tales interrogantes, pero hasta el momento no hay una definitiva. Por eso mismo, a continuación se ofrecerá una nueva respuesta. Con algunos elementos probatorios, que se refieren a la posible presencia de atlantes en el vasto territorio donde en la actualidad se encuentran las provincias argentinas que componen la llamada Patagonia.

Hace 12.600 años, un reducido grupo de familias ocupó una de las cuevas del Cañadón de las Manos, situado en la provincia de Santa Cruz. Cabe considerar que la fecha coincide bastante con el probable momento del hundimiento de Atlantis. Hay varias cosas enigmáticas sobre estos pobladores, que pasamos a detallar.

En primer término, hay que considerar que por aquellos días los hielos de la última glaciación recién se estaban retirando. ¿Por qué motivo, habiendo zonas más cálidas, esta gente decidió utilizar como albergue esas inhóspitas y frías cuevas?. Un segundo punto que abre un interrogante es de dónde provenían. Y de inmediato surge la tercera duda: ¿Hacia qué lugar emigraron después? Si es cierta la hipótesis de los arqueólogos que sostienen que estos grupos nómades llegaron desde el norte del continente, ¿por qué no se encontraron restos humanos semejantes y de igual data en otras partes de la Argentina y de Chile?

Hace unos 40 años, el estudioso Antonio Garcés descubrió, du rante una bajante en las costas de Comodoro Rivadavia, en el sur de Chubut, cerca de donde existen unos cementerios aborígenes aún no bien investigados, una extraña estatuilla. El hecho le fue referido a quien escribe esta nota en su momento, por el ya fallecido profesor Bernardo Graiver, quién permitió que analizara y fotografiara ese inusual objeto pétreo. Este se halla bastante desgastado por la erosión. Pero, de todos modos, su valor secom prende inmediatamente. Ese rostro allí esculpido, es una versión, aparentemente americana y precolombina, de la Dama de Elche, escultura mayor, íntimamente vinculada al enigma de Atlantis.

¿Qué hacía en aguas australes?

La duda de que en la Patagonia aparezca una escultura tan parecida a aquella otra hallada en esa ciudad del sudeste de España, a la que se señala procedente de la Atlántida, ya que es de una estética y un estilo tales que no encaja con las obras realizadas por las culturas que, entonces, se hallaban asentadas en la península ibérica? Por otro lado, el marcado desgaste de esta obra en suelo patagónico que se podría denominar Dama de Elche Americana, indica su enorme antigüedad. Tal vez, alguna creciente inusual la arrastró aguas adentro y, después, el mar decidió devolverla. O mejor aún, pensando en voz alta, o con mente más abierta.

¿No habrá sido arrancada de entre los restos de un navío atlante que naufragó en la zona?

Se debería poner central atención en nuestras Islas Malvinas. Los libros de historia informan que permanecieron deshabitadas hasta el arribo de los primeros europeos (sin entrar en ningún tipo de polémica política posterior sobre la real posesión). Empero, en lo que al tema de la nota respecta, el investigador naturista inglés Charles Darwin se sorprendió por encontrar en ese archipiélago una cantidad de perros similares a los que habrá de encontrar tiempo más tarde en lo que en la actualidad es Tierra del Fuego. Perros. Animales salvajes que alguna vez habían estado domesticados por personas. ¿Cuándo? ¿Cómo y por qué? ¿Quien o quiénes estuvieron en las Malvinas en tiempos remotos? Preguntas sin respuestas aparentes.

Son tres hallazgos francamente sorprendentes. Restos humanos de hace 12.600 años en la Patagonia, cuyo origen es ignorado. Una escultura de asombroso parecido con otra, ya de por sí misteriosa, como lo es la Dama de Elche, a miles de kilómetros. Y perros, con aquellas particularidades en la actualidad extinguidos, tanto en las Malvinas como en Tierra del Fuego. Estos descubrimientos suscitan una probabilidad sugestiva que deja un manifiesto enorme como interrogante: ¿Alguna vez naves atlantes llegaron a las costas patagónicas tras el trágico hundimiento de las islas, donde se asentaba aquella mítica, histórica y a la vez legendaria cultura? Una pregunta con final abierto, que por el momento no halla respuesta definitiva.

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