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Los escalofriantes indicios que el tirador de Ohio le brindó a su novia

La pareja de Connor Betts reveló detalles del brutal ataque perpetrado en la puerta de un bar el domingo a la madrugada. Además, recordó una tensa situación vivida en la primera cita.
jueves, 8 de agosto de 2019 · 14:12

En la madrugada del domingo, Connor Betts asesinó a nueve personas en la ciudad de Dayton, Ohio, e hirió a otras 27. Vestido con una máscara, un chaleco antibalas, protección auditiva, municiones adicionales para su rifle de asalto calibre .223 y cargadores de gran capacidad, abrió fuego fuera del bar Ned Peppers, ubicado en el distrito de Oregon, en la mencionada ciudad.

Su ex novia, Adelia Johnson, relató indicios que podrían haber evitado la masacre y refirió a que el antentado no fue una cuestión de odio racial si no que se debió a una enfermedad mental contra la que el joven luchaba desde hacía tiempo.

"No tuvo nada que ver con una cuestión de raza, y tampoco de religión. Fue un hombre que sufría y que no recibió la ayuda que necesitaba", dijo Johnson en declaraciones al diario estadounidense NBC. La pareja se conoció en un colegio comunitario y el flechazo sedio porque ambos sufrían enfermedades mentales.

Adelia se mostró conmocionada con el caso.

El tirador le contó a quien por aquel entonces era su novia, que le habían diagnosticado trastorno bipolar, y posiblemente un trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

En la entrevista la joven recordó una serie de situaciones que evidenciaban una alteración en el comportamiento de Betts. Entre ellas, recordó que durante su primera cita, él le enseñó un video de la masacre en la sinagoga de Pittsburgh, Pensilvania, donde murieron 11 personas; después, la llevó a un campo de tiro.

No conforme con eso, Betts sostuvo una pistola en su boca preparado para apretar el gatillo. Que la policía le disparara el domingo fue, en opinión de Johnson, "exactamente lo que él quería". "La gente vive cada día perfectamente bien teniendo una enfermedad mental. Yo incluida. Pero el sacó el palo más corto… no tuvo ningún sistema de ayuda", sentenció Johnson.

 

Otro testimonio

Los dichos de Johnson no fueron los únicos que reforzaron la teoría de que el tirador no era una persona íntegra mentalmente. Lyndsi Doll, que también fue novia del agresor, contó en declaraciones a The Washington Post que el tirador tenía miedo de lo que era capaz de hacer porque sufría alucinaciones y escuchaba voces.

"Él me lloraba a veces y me contaba que tenía miedo de sí mismo y temía que fuera a herir a alguien algún día. Ahora resulta inquietante", Cuando Betts le contó que oía "voces oscuras y tenía pensamientos malignos" en su cabeza. Por esa declaración, de hecho, la chica sufrió ataques de ansiedad.

Doll fue aún más allá y comentó que el ataque podría haberse evitado. "Esto se podría haber prevenido hace 10 años, cuando yo hice aquella llamada, cuando me entrevistó la policía y cuando le conté a la escuela", escribió en su perfil de la red social.

Doll estuvo con ataques de ansiedad tras la relación con el tirador.

"La escuela nos falló. La policía nos falló. Él habló y escribió sobre violar, decapitar, y simplemente destruir por completo a todos los que aparecían en esa lista, incluyéndome a mí", agregó la joven aun consternada por lo ocurrido.

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