74 muertos

“Dios mío, nos matamos”, el espeluznante audio de los pilotos de la tragedia de Fray Bentos

Son 18 minutos previos al accidente del avión de Austral de 1997. Se difundieron en el juicio contra 35 imputados.
miércoles, 28 de agosto de 2019 · 22:53

A través de los parlantes de la sala AMIA de Comodoro Py, este miércoles se pasó el audio de los pilotos que comandaban el vuelo 2553 de Austral Líneas Aéreas, que se estrelló el 10 de octubre de 1997 cerca de la localidad uruguaya de Fray Bentos. Entre pasajeros y tripulantes, murieron 74 personas: nadie sobrevivió. La reproducción se hizo como parte del juicio en el que se busca determinar las responsabilidades de ex directivos de la aerolínea y ex funcionarios de la Fuerza Aérea en la tragedia.

La grabación -tomada en la cabina- dura 18 minutos y hay un fuerte ruido que dificulta entender lo que dicen los pilotos. Pero es posible distinguir el momento fatal, cuando el avión perdió el control y cayó en picada al suelo, dando tumbos en el aire. Ocurre en el minuto 17 del audio, cuando el comandante Jorge Cécere le grita al copiloto Horacio Núñez: "Dios mío, nos matamos, nos matamos".

En ese momento el avión McDonnell Douglas DC-9-32, con la matrícula argentina LV-WEG, descendía en picada, aumentando su velocidad y sin control. El vuelo se dirigía de Posadas a la Ciudad de Buenos Aires y se precipitó a tierra en la estancia Nuevo Berlín, una zona rural cercana a la ciudad uruguaya de Fray Bentos. Es, hasta ahora, la mayor tragedia en la historia de la aviación comercial argentina.

A casi 22 años de la tragedia de Fray Bentos, los familiares de las víctimas reclaman justicia.

A casi 22 años de la tragedia de Fray Bentos, los familiares de las víctimas reclaman justicia.

Algunos de los objetos encontrados de los pasajeros del avión de Austral que se estrelló en Fray Bentos.

Algunos de los objetos encontrados de los pasajeros del avión de Austral que se estrelló en Fray Bentos.

Antes de que se perdiera el control del avión, la charla en la cabina transcurría con normalidad. Uno de los pilotos, por ejemplo, cuenta que tenía tres hijos y que a uno de ellos le gustaba andar a caballo.

Al comienzo del registro, también se escucha que el comandante le pregunta a una azafata si hay un "teléfono descolgado"porque había problemas de comunicación dentro de la aeronave. La azafata le contesta que "no". Segundos después, el problema se arregla y la oficial de a bordo comenta: "No sé que pasó, yo no toqué nada".

La transmisión del audio fue requerida por la querella, que está formada en parte por familiares de las víctimas. Durante 21 años el caso quedó en la nada hasta que en marzo de este año comenzó el jucio en el Tribunal Oral Federal 5, que tiene a 35 acusados sentados en el banquillo.

La causa ya fue investigada por tres jueces. En 2013 quedó radicada en el juzgado de Sebastián Ramos, quien tienen a su cargo establecer si entre las causas que originaron el accidente aéreo cabe asignarle responsabilidad a los ex directivos de la empresa que en aquel momento dependía de la española Iberia y ex miembros de la Fuerza Aérea Argentina imputados.

Tanto para las familias de los tripulantes como de los pasajeros (la querella engloba alrededor de 15 personas), la empresa y los organismos de control son responsables de la tragedia. Los acusan por estrago doloso.

En 1998, al cumplirse un año de la tragedia, familiares de las víctimas hicieron un homenaje en el lugar del accidente.

En 1998, al cumplirse un año de la tragedia, familiares de las víctimas hicieron un homenaje en el lugar del accidente.

Imagen de las pericias realizadas días después del accidente. (AP)

Imagen de las pericias realizadas días después del accidente. (AP)

Las pericias hechas por los organismos uruguayos determinaron que fallaron las luces de alarma que debían alertar sobre el funcionamiento de los velocímetros. Lo que ocurrió fue que el tubo de Pitot -que marca la velocidad dentro de la cabina presurizada- se había congelado y el piloto creyó que la velocidad era menor a la que en realidad iba, por eso extendió los slats (parte del ala), pero la presión del aire lo arrancó y la nave perdió el control hasta estrellarse

Los querellantes creen que la relación "promiscua" entre controlados (aerolínea) y controlantes (Fuerza Aérea), hizo que el DC9-32 matrícula LV-WEG fuese habilitado ilegalmente. Aquellos aviones ya no podían volar en Europa. Aquí, solo si tenían instalada la alarma, y por acuerdo entre Austral y la DNA, este no la tenía.

"Fue interesante para mí, como hijo de pasajeros, escuchar los últimos momentos con vida de los tripulantes, nos lleva a los últimos momento de vida de nuestro papá. Nos genera interrogante saber que pasó con él en ese momento. Fue bastante difícil y duro de escuchar", contó Federico Casinelli, hijo de Carlos Casinelli, que falleció en el accidente. 

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