para todos

"Desde artistas hasta jueces": Por qué los tatuajes causan furor en Brasil

Los llevan desde políticos y altos ejecutivos hasta amas de casa o estudiantes. Un paseo por las playas de Río de Janeiro es una exposición de cuerpos con dibujos de lo más diversos.
martes, 18 de diciembre de 2018 · 22:59

Cuando Michele Bolsonaro saludó recientemente a la prensa, los fotógrafos capturaron el tatuaje que llevaba en la muñeca, pero lo que llamó la atención no fue el grabado en sí, sino el hecho de que pusiese 'Jair', el nombre de su marido y futuro presidente de Brasil. También Marcela, la esposa del actual mandatario, Michel Temer, lleva tatuado en su nuca el nombre y apellido de su esposo.

En el país de la capoeira, la samba y el bossa nova los tatuajes los lucen desde un alto ejecutivo hasta un joven estudiante. En Brasil, los tatuajes no entienden de edad, ni de sexo, ni de estatus social. Un paseo por las playas de Río de Janeiro es una exposición de cuerpos convertidos en lienzos con las más diversas obras de arte.  

Una mujer muestra su tatuaje en el lago artificial, Piscinao de Ramos , en Río de Janeiro. 29 de diciembre de 2013. / Pilar Olivares / Reuters

A sus 45 años, Daniel Tucci es considerado una eminencia entre los tatuadores en Brasil. Por su estudio, en el famoso barrio de Copacabana de Río de Janeiro, pasan numerosos artistas nacionales, pero también internacionales como Ricky Martin o Lady Gaga, que se tatuó la palabra 'Río' con un diseño elegido por una de sus fans. 

Un diario

"Tengo clientes desde 18 hasta de 80 años, con profesiones muy distintas. Desde artistas hasta jueces. Hoy en día no hay un perfil ni de edad ni socioeconómico concreto", comenta el artista.

Tucci, comenzó hace 25 años a tatuar y por aquel entonces no era visto como algo tan 'cool' como ahora. "La playa, el sol, el calor empujan a mostrar más el cuerpo, a llevar menos ropa y a tatuarse la piel", dice.

Para Tucci –que trabaja solo con diseños exclusivos– el tatuaje no tiene que tener necesariamente un significado y puede ser simplemente un adorno o un elemento gráfico que le guste al cliente.  

"Aunque para mí lo más importante es la característica de diario. El recuerdo del tiempo, del momento de una época de tu vida o de las personas que han estado cerca de ti", afirma.  

Antiguo como la Humanidad

Los expertos aseguran que al arte de tatuarse el cuerpo es tan antiguo como la Humanidad. Según Célia Maria Antonacci Ramos, autora del libro 'Teoría del tatuaje', en la antigüedad los individuos registraban su propia vida en la piel, lo que les permitía "transportarla" en sus constantes desplazamientos.

Entre la multitud de utilidades que ha tenido a lo largo de la Historia, el tatuaje ha sido usado, por ejemplo, como ritual religioso, como identificación de tribus, para distinguir esclavos o como ornamentación. En el cristianismo, cayeron en desuso, prohibiéndose específicamente en el Antiguo Testamento.

La palabra tatuaje deriva de la tahitiana 'tatau'. El término se importó a Europa desde la Polinesia en el siglo XVIII durante los viajes del explorador británico James Cook, quien se piensa que después divulgó el término al inglés como 'tattoo'. 

Lucky Tattoo

Tras años de "ostracismo" en la década de los 60, el tatuaje regresó. En Brasil apareció con Knud Harald Lykke Gregersen, un marinero danés más conocido como Lucky Tattoo, que desembarcó en 1959, con una máquina eléctrica para tatuar, en el puerto del municipio de Santos, en el litoral del estado de Sao Paulo.

Lucky Tattoo pasó de ser un "tatuador de puerto" (su lema era: 'No eres marinero, si no tienes un tatuaje') a tatuar a todo tipo de público convirtiéndose en una celebridad.

Lucky Tattoo / Wikipedia

Tatuó a muchos surfistas, entre ellos el carioca, 'Petit', a quien el cantante Caetano Veloso dedicó la canción 'Menino do Rio', y en la que hace referencia al dibujo de Lucky Tattoo. 

Con el tiempo, el tatuaje dejó de ser ser un arte marginal asociado al crimen, a presidiarios, prostitutas y marineros, y comenzó a ser respetado por todo el conjunto de la sociedad.

Bautizado como 'el padre del Tattoo', Lucky murió en 1983 dejando todo un clan de especialistas en su familia y en todo el país. La expansión del negocio mejoró las técnicas y nacieron las primeras convenciones sobre esta materia, lo que permitió a los profesionales consolidarse y convertir a Brasil en el paraíso del tatuaje que actualmente es.