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Detienen a los dos prófugos más buscados de la Argentina

Los secuestradores más peligrosos y líderes de la una banda que operó en la Argentina y en Paraguay estaban prófugos desde el 2003.
viernes, 3 de febrero de 2017 · 22:24

Fueron apresados en la ciudad de Averio por un robo; estuvieron en la clandestinidad más de 14 años; están acusados del secuestro del joven correntino Cristian Schaerer, cuya familia pagó 275.000 dólares por el rescate, pero la víctima nunca apareció

Estuvieron en la clandestinidad desde 2003. Los detectives de la Policía Federal que los investigaron durante años los definieron como los secuestradores más peligrosos, líderes de la una banda que operó en la Argentina y en Paraguay. Pero Rodolfo Lohrmann, conocido como "el ruso" y su socio en la empresa criminal, José Maidana, alias "El Potrillo", estaban lejos del país, en Portugal, donde fueron detenidos después de protagonizar, armados, un robo.

En su momento, el gobierno argentino había ofrecido una recompensa de 100.000 pesos para quien aportara información que pudiera servir para detener a los peligrosos delincuentes. Después la oferta fue elevada a $ 370.000. Pero durante años, nada de supo de ellos. Detectives del Departamento Interpol de la Policía Federal Argentina (PFA) lo buscaron por Alemania, España y Brasil.

A Lohrmann y a Maidana los acusan de haber participado del secuestro del estudiante universitario Cristian Schaerer. El joven, de 21 años, fue tomado cautivo el 21 de septiembre de 2003 en Corrientes. Aunque su familia pagó un rescate de casi 275.000 dólares, nunca apareció.

"Hace muchos años que esperaba que pudieran capturar a Lorhman para saber qué paso con mi hijo. Es mucho tiempo de angustia e incertidumbre. Toda la familia esperando alguna novedad, un llamado con una noticia. Hasta que por fin ocurrió. A partir de ahora, comienza otra etapa para qué digan qué hicieron con mi hijo", sostuvo a LA NACION desde Paraguay, Juan Pedro Schaerer , el padre del joven secuestrado.

Tras sus pasos estaban las fiscalías federales de Corrientes, Campana y Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), a cargo de Santiago Marquevich.

"El Ruso" y Maidana, considerados los jefes de la organización, nunca pudieron ser enjuiciados. Otras cinco personas sí fueron condenadas a penas de entre 11 y 18 años de prisión por ese caso.

Se sospecha que la banda a la que se atribuye el liderazgo de Lohrmann también protagonizó, en 2005, el secuestro y homicidio de Cecilia Cubas, hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas.

En la Argentina, a la banda también se la acusa de haber participado del secuestro de Claudio Stefanich, por quien se cobró un rescate de unos US$ 30.000 en mayo de 2002.

"Son los secuestradores más buscados que cometieron los hechos más graves en en la Argentina y otros países", afirmó un funcionario judicial que durante años buscó a los sospechosos.

Ambos fueron detenidos en la ciudad de Aveiro, en noviembre pasado.Según explicó el Ministerio de Seguridad de la Nación en un comunicado de prensa, la Policía Federal Argentina (PFA) trabajó junto a las fuerzas de Alemania, Brasil y Portugal, en el marco de la cooperación internacional que promueve Interpol. Con la información recopilada durante la pesquisa, se libraron las alertas rojas en 2005 y se descubrió que Maidana residía en Portugal, apelando al falso nombre de Jorge Miguel Tavares da Costa.

Con esa falsa identidad, según las fuentes oficiales, "el potrillo Maidana" "había efectuado envíos de dinero a su hermana a través de la empresa Western Union. Desde entonces, se inició un intenso intercambio de datos con la policía portuguesa y se dio cuenta de un hecho que fue fundamental para el éxito de la investigación".

Pero todo se precipitó cuando cayeron presos por el robo en Aveiro. "Los sospechosos se habían identificado como un ciudadano guatemalteco de nombre José Luis Guevara Martínez y otro de origen búlgaro, Nikola Petkov", agregó el Ministerio de Seguridad.

La verdadera identidad de Maidana fue confirmada por las huellas dactilares que figuraban en la circular roja de Interpol. En cambio para identificar a su cómplice, tuvieron que actuar las Divisiones Dactiloscopia e Individualización Criminal de la Policía Federal.

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