Austria vuelve a cerrar las fronteras a los migrantes

El país europeo dejó entrar a algunos miles de desplazados pero anunció que cerrará nuevamente las puertas. Hungría persiste en no dejar entrar a nadie.
domingo, 06 de septiembre de 2015 · 21:27
El gobierno de Austria anunció que volverá a limitar el paso a los cientos de miles de desplazados que avanzan por el continente con dirección a los países más ricos de Europa.

En tanto, en la estación de trenes de Munich, Alemania, miles de refugiados fueron recibidos este domingo por activistas que les acercaban comida, ropa, agua y juguetes, y transeúntes que se acercaban y cantaban: "Díganlo fuerte, díganlo claro, los refugiados son bienvenidos acá".

A su vez, muchos de los refugiados, en su mayoría sirios que escapan de la guerra civil que hace más de cuatro años que devasta su país, levantaban hojas de papel en las que habían improvisado mensajes de agradecimiento en inglés.

Durante el sábado llegaron 8.000 refugiados a Munich, la capital de Baviera, el estado más grande Alemania, mientras que este domingo, se sumaron otros 5.000, que vinieron en trenes y colectivos de la vecina Austria.

La mitad de los recién llegados serán repartidos entre otros estados de Alemania, mientras que el resto permanecerán por ahora en los nuevos centros de refugiados creados en Baviera, tres de ellos en Munich.

Pese a los gestos de solidaridad y cariño que muchos alemanes expresaron en Munich en las últimas horas, la llegada de miles de refugiados desató un debate en Alemania, especialmente dentro de la coalición de gobierno de Angela Merkel.

El secretario general de la Unión Socialcristiana, Andreas Scheuer, el aliado bávaro del gobierno de la canciller Angela Merkel, reiteró ante la prensa que su fuerza, que gobierna localmente, no está de acuerdo con la decisión de abrir las fronteras.

"Alemania no puede resolver en solitario los problemas de migración de este mundo", dijo Scheuer, cuyo partido es considerado como el ala bávara de la Unión Cristianodemócrata de Merkel, según la agencia de noticias EFE.

"A largo plazo no podemos recibir en Alemania a todos los refugiados, que deberían repartirse entre los 28 países miembros de la Unión Europea (UE)", dijo, por su parte, el primer ministro bávaro, Horst Seehofer, durante un acto para celebrar el centenario del legendario líder de su fuerza, Franz Josef Strauss.

Mientras el clima político se tensaba en Alemania, destino final para gran parte de los más de los 366.000 refugiados de Medio Oriente y África que cruzaron este año el Meditérraneo y recorren Europa, el gobierno vecino de Austria anunciaba que después de dos días de abrir sus puertas sin restricciones, volvería a limitar el ingreso a su territorio.

"Paso a paso, debemos volver de una medida de emergencia a una normalidad que sea conforme a la ley y digna para las personas", señaló en un comunicado el canciller federal austríaco, Werner Faymann, tras hablar con su homóloga alemana, Angela Merkel, según EFE. Faymann, sin embargo, no dio detalles de cuándo comenzarán a reinstalar los controles fronterizos.

"Siempre hemos dicho que se trata de una situación de emergencia en la que tenemos que actuar rápidamente y humanamente. Hemos ayudado a más de 12.000 personas en una situación inminente", explicó el canciller austríaco.

De acuerdo con la legislación de la UE, los inmigrantes o refugiados deben pedir asilo en el país de entrada del bloque regional y sólo pueden moverse sin limitaciones por el espacio de libre circulación europeo, conocido como espacio Schengen, si disponen de los papeles y permisos para ello.

Los más de 12.000 refugiados que pasaron por Austria en los últimos dos días habían estado varados varios días en Hungría, luego de haber atravesado el Mediterráneo desde Turquía y haber avanzado por tierra cruzando Grecia, Macedonia y Serbia y de haber ingresado a territorio húngaro pese a la valla fronteriza levantada por Budapest.

Finalmente, Hungría desistió de su intento de registrarlos a la fuerza luego de que los refugiados decidieran marchar a pie hacia Austria ante la suspensión de los servicios de trenes, lo que propició que Budapest pusiera colectivos a su disposición para llevarlos a la frontera con Austria.

Unas 1.500 personas, la mayoría procedentes de Siria e Irak, tomaron trenes desde la capital magiar con destino a Austria, una cifra muy por debajo de la avalancha vivida en los últimos días, cuando varios miles de refugiados partieron, algunos incluso a pie, animados por el anuncio de que Austria y Alemania permitirían la entrada a todo el que llegara.

Pero la tregua de los últimos dos días no modificó en nada las tensiones en los países que no quieren recibir ni dejar pasar a estas personas.

Fuente: Infonews

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