Una amenaza inevitable que ya mata a más personas que el sida

viernes, 18 de septiembre de 2015 · 20:44

Un estudio dirigido por Jos Lelieveld, científico del Instituto alemán Max Planck de Química, y publicado en la revista 'Nature' este miércoles afirma que la contaminación del aire exterior ya está matando a cerca de 3,3 millones de personas al año en todo el mundo. Una cifra impactante que supera en más de un millón las muertes por el VIH/sida. Los científicos han advertido que este número podría duplicarse en los próximos 35 años a menos que se tomen medidas correspondientes.

 

"En algunos países la contaminación del aire es la principal causa de muerte y en muchos países es un problema importante", ha aseverado Lelieveld. La contaminación del aire provoca enfermedades del corazón, derrames cerebrales y el desarrollo de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). También está vinculada a las muertes por cáncer de pulmón y a las infecciones respiratorias agudas.

 


El cálculo de los efectos sobre la salud y la mortalidad de la contaminación del aire a escala global no es fácil, en parte debido a que la calidad del aire no se mide en todas las regiones del mundo y la toxicidad de las partículas varía en función de su origen. Para realizar el estudio, el equipo de Lelieveld ha combinado análisis químicos de la atmósfera con datos demográficos y estadísticas de salud. De este modo han logrado estimar la contribución relativa de los diferentes tipos de agentes contaminantes del aire, principalmente las partículas finas, a las muertes prematuras.

 

Según los resultados obtenidos, en la India y China las emisiones debidas a la calefacción y la cocina causan el mayor número de muertes, mientras que en gran parte de EE.UU. entre otros países los principales responsables son las emisiones procedentes del tráfico y de la producción energética. En el este de EE.UU., en Europa, Rusia y Asia Oriental, las emisiones de contaminantes agrícolas a la atmósfera constituyen la mayor fuente de partículas finas que entran en los pulmones de las personas, causando enfermedades, discapacidad y muerte.

 

Fuente: RT


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