indignación

Racismo: alarmantes cifras de la policía norteamericana

The Washington Post difundió un alarmante informe sobre los excesos cometidos por uniformados, la mayoría blancos.
lunes, 10 de agosto de 2015 · 11:17
El asesinato de otro ciudadano negro desarmado a manos de policías blancos, desató una nueva ola de indignación en Estados Unidos, donde desde el inicio de este año murieron 24 jóvenes afrodescendientes en circunstancias similares. El diario The Washington Post denunció que cada nueve días los agentes del Estado le ponen fin a la vida de un negro, y destacó que para un ciudadano afro las posibilidades de morir bajo las balas policiales, aunque esté desarmado, son siete veces más que las de un blanco, consignó Tiempo Argentino.

Ese número impresionante ayuda a explicar por qué, a un año del crimen de Michael Brown en Ferguson, en el estado de Missouri, aún perdura la indignación en la comunidad afro en particular y en otros sectores cada vez más extendidos de la opinión pública.

Ayer, en Ferguson, hubo una marcha de protesta encabezada por el padre de Brown y otros familiares, que recorrieron las mismas calles en las que el año pasado se produjeron violentos choques luego de que la justicia decidiera no procesar al policía que asesinó al muchacho de 18 años.

El último sábado fue el joven negro Christian Taylor el que murió a manos de un policía blanco en Arlington, en el estado de Texas y en circunstancias similares a las del asesinato de Brown. Tenía 19 años y cursaba estudios en la Universidad de Angelo. Hasta anoche no se habían obtenido videos de cámaras de seguridad, por lo que la versión policial sobre el episodio es tomada en condicional. Según el relato oficial, el joven se habría estrellado con su automóvil contra la vidriera de un negocio de venta de automotores. La policía dijo que "no obedeció la orden de entregarse e inició un tiroteo".

Después del crimen el jefe de la policía de Arlington, Will Johnson, cambió la versión y aseguró que Taylor intentaba robar la concesionaria, y "por eso provocó el enfrentamiento con los oficiales, que ya fueron rutinariamente suspendidos hasta que se determine cómo ocurrieron los hechos". Sin embargo, Johnson terminó por admitir que Taylor estaba desarmado y que fue uno de los policías el que disparó cuatro veces su arma de reglamento.

Por ahora es difícil poder contrarrestar la versión policial, ya que tampoco aparecieron testigos, como en otros casos, en los que quedó comprobado que los policías involucrados mentían y mataron a sus víctimas muchas veces a quemarropa. Por eso, miles de militantes y miembros de la comunidad negra ya sumaron la muerte de Johnson a la larga lista de los muchachos negros desarmadas muertos a manos de la policía.

En realidad, los abusos y la brutalidad policial son mucho más antiguos, pero ayer se cumplió un año del nacimiento de un nuevo movimiento de resistencia estrechamente vinculado a la juventud, a los barrios y a las nuevas redes sociales. El disparador de este movimiento de la comunidad negra fue el asesinato de Brown.

El 9 de agosto de 2014, el cuerpo de Brown estuvo desangrándose durante cuatro horas y media en una calle de Ferguson, un suburbio en el que la mayoritaria población negra no tiene presencia en las instituciones y los cuerpos de seguridad. "Sin justicia no hay paz", gritaron entonces miles de personas, que hicieron de "Black Lives Matter" (La vida de los negros importa) un nuevo movimiento de lucha contra la brutalidad policial y la impunidad en la que quedó la muerte de Brown.

Darren Wilson, el agente que mató a Brown quedó en libertad sin cargos. Desde el asesinato, y dada la ola de abusos policiales y las masivas protestas que provocó en todo el país, la dirigencia política repudió la violencia policial contra la población negra, pero sostiene que es un problema puntual, no estructural de las fuerzas de seguridad y las instituciones. Por eso, a nivel institucional poco cambió desde la muerte de Brown. Lo que sí cambió es la organización de miles de negros que están más atentos que nunca ante cada agresión, abuso y asesinato cometido por un policía para poder denunciarlo, aunque sea en las redes sociales, y desde allí desafiar el discurso hegemónico de los medios de comunicación.

Cientos de personas, mayoritariamente negras, participaron ayer de una marcha de homenaje al adolescente afronorteamericano Michael Brown, al recordarse el primer año de su asesinato a manos de policías blancos en la ciudad de Ferguson, en el estado de Missouri.

Al inicio de la marcha hubo cuatro minutos y medio de silencio, para recordar las cuatro horas y media que el cuerpo de Brown estuvo tirado, sin asistencia médica, mientras se desangraba en una calle de la ciudad tras recibir múltiples disparos.

Distintos grupos convocaron para hoy a un "día de insurrección civil". Los organizadores no precisaron en qué consistía la jornada y señalaron que se recordará a todas las víctimas de la violencia policial desde la muerte de Brown.

El 9 de agosto de 2014, el joven negro de 18 años estaba desarmado cuando recibió varios tiros del policía Darren Wilson. El incidente llevó a que durante días se registraran protestas en esa ciudad de Missouri, además de abrir un fuerte debate en el país sobre el racismo imperante en la policía estadounidense. 

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