La crisis de ilegales vuelve a dividir a la UE

La ciudad francesa de Calais, en la puerta del túnel que lleva a uno de los destinos más deseados: Reino Unido. Ayer murió un hombre murió intentando cruzar.
jueves, 30 de julio de 2015 · 20:20
En las últimas 48 horas, alrededor de 3.500 personas oriundas de algunas de las regiones más violentas del mundo se lanzaron desesperados dentro del famoso túnel, que une a la costa norte de Francia con Reino Unido, a través del Canal de la Mancha.

Un sudanés menor de 30 años murió aplastado anoche por un camión que avanzaba por el túnel, informó desde Londres la empresa concesionaria Eurotunnel, según la agencia de noticias EFE.

En total, nueve personas que intentaban llegar a la isla fallecieron en las últimas semanas en circunstancias similares.

La empresa Eurotunnel lamentó la muerte del joven sudanés, pero destacó que ha aumentado la seguridad e informó que ya ha detenido a más de 37.000 "inmigrantes".

Pese a que la mayoría de las personas que se aventuran a cruzar el mar Mediterráneo en barcazas precarias y recorren clandestinamente Europa, escapando de la policía, en busca de un refugio final provienen de países en guerra o con violentos conflictos, tanto los gobiernos como los medios europeos hablan de una crisis de inmigrantes y no de refugiados.

Tanto el gobierno de Francia como de Reino Unido reaccionaron ante la nueva muerte dentro del llamado euro túnel.

El primer ministro francés, Manuel Valls, eligió apuntar contra la empresa concesionaria y le pidió que "asuma su responsabilidad", en un discurso frente a los medios que lo acompañaban en una visita por el interior del país.

"El Estado (francés) también asume plenamente su responsabilidad por los medios que ha desplegado en la ciudad de Calais, especialmente en materia de fuerzas de seguridad", agregó el premier, poco después de que su ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, anunciara el envío de 120 policías anti disturbios como refuerzos.

Según explicó Cazeneuve a la prensa, las fuerzas de seguridad adicionales buscarán detener "las invasiones sistemáticas" al euro túnel, una solución que parece chocar con la promesa de Valls de "responder con humanidad" al crecimiento de los campamentos improvisados por los refugiados que esperan encontrar en Calais la última parada hacia el Reino Unido.

Desde Londres, el gobierno británico también respondió pidiendo y prometiendo más controles para detener a los refugiados.

"Muchos inmigrantes ya han llegado a nuestro país. Analizaremos las peticiones de asilo a su debido tiempo. Sin embargo, lo que es importante ahora es mejorar la seguridad en Coquelles (comuna de Calais) para asegurarnos que la gente deje de intentar entrar en el túnel", aseguró la ministra de trabajo británica, Theresa May, tras una reunión de urgencia.

La otra solución que propone Londres es la construcción de una "valla de seguridad", un eufemismo utilizado para designar a los muros que separan dos territorios, de 1,9 kilómetros a lo largo de la terminal del euro túnel en Coquelles, según anunció hoy el ministro francés Cazeneuve.

El gobierno británico de David Cameron fue uno de los cuatro, junto con los conservadores de Austria, Dinamarca y Hungría, que se negaron a aceptar siquiera uno de los 40.000 refugiados que la Unión Europea (UE) aceptó recibir de las más de 150.000 que llegaron a las costas de Grecia e Italia en la primera mitad del año.

En una fallida cumbre el 20 de julio pasado, la UE volvió a demostrar que es incapaz de dar una respuesta humanitaria real a la masiva oleada de refugiados que llegan de Medio Oriente y de África, en su mayoría escapando de guerras o conflictos sectarios, alimentados muchos de ellos por las armas y los euros de las potencias occidentales.

En cambio, la UE ofreció como respuesta a la creciente ola de refugiados e inmigrantes que desembarcan en las costas del sur del continente aumentar la operación marítima en el Mediterráneo, para evitar nuevos naufragios masivos con cientos de muertos, y lanzar una ofensiva militar contra las barcazas ilegales antes de que zarpen de los puertos del norte de África.

Varias organizaciones humanitarias internacionales y la propia ONU advirtieron que esta posición de la UE sólo aumentaría los riesgos para las miles de personas que ya están dispuestas a poner en peligro sus vidas y las de sus familias para escapar de la violencia y una muerte casi segura.

Según la Organización Internacional para las Migraciones desde el año 2000, más de 22.000 personas murieron intentando llegar a las costas de Europa.

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