Mineros luchan con polícías y ministros huyen por los techos

Son grupos de Potosí, que en La Paz reclamaron por obras incumplidas a Evo, quien se niega a recibirlos. Se enfrentaron con agentes antimotines y asaltaron un ministerio.
jueves, 23 de julio de 2015 · 22:49
Una prolongada huelga en una región minera de Bolivia trasladó sus protestas a punta de dinamita a La Paz, donde forzó a ocho ministros a escaparse por los techos de un ministerio minutos antes de iniciarse una ronda negociadora, que finalmente se frustró. El paro, que ya lleva 18 días, es el primer conflicto de grueso calibre del tercer mandato de Evo Morales.

Las organizaciones civiles de la minera Potosí, la capital del mundo de la plata durante el Virreinato español y en la que Morales logró 69% de votos en las elecciones de 2014, piden al mandatario que cumpla su promesa de construir un aeropuerto internacional, una hidroeléctrica, tres hospitales, más carreteras, fábricas de vidrio y cemento y la preservación del Cerro Rico porque es la principal atracción turística de la ciudad y que está deteriorado por la minería.

Hasta ahora, Morales envió a sus ministros a negociar con los manifestantes agrupados en el Comcipo (Comité Cívico de Potosí) y se niega al diálogo personal. El presidente sostiene que ya invirtió US$ 1.300 millones sólo en rutas y que Chile acicatea la protesta..

Durante la huelga, Potosí mantiene cortadas sus caminos hacia otras regiones. Casi cien turistas, la mayoría argentinos, fueron evacuados del lugar la semana pasada tras días de permanecer varados.

El miércoles, cuando estaba por comenzar un intento negociador en el ministerio de Gobierno (Interior) donde esperaban ocho ministros y cuatro viceministros, grupos de mineros chocaron con la policía en una batalla campal en la que una bomba molotov incendió un jardín de la embajada alemana, hubo decenas de heridos y unos 51 arrrestados. Pero la mayor tensión sobrevino cuando los mineros volaron la puerta del edificio. Los estallidos de dinamita rompieron vidrios de ocho ventanas y llenaron de humo el lugar, en un intento de toma. Ocho ministros y cuatro viceministros debieron escapar por la ventana de un baño, caminar por los techos y guarecerse en otro balcón. "No es normal que te cerquen a punta de dinamitazos”, dijo la ministra de Salud, Ariana Campero. El vicepresidente Alvaro García Linera repudió a los mineros: "Es un atentado contra los ministros, contra los periodistas, hay un funcionario herido, lo que ha sucedido es muy grave”, dijo Linera.

En la democracia, nunca un edificio de la cartera encargada de la seguridad había sido atacado. Según dijo el politólogo Carlos Cordero, "el problema de fondo de este conflicto es, en realidad, la lucha desesperada del pueblo potosino por salir de la pobreza y la exclusión. El país ha prosperado en el últimos años (..), pero Potosí siente que esa riqueza no le ha llegado”.

Ayer, los potosinos se negaban a retomar las negociaciones frustradas si el gobierno no liberaba a todos sus detenidos. Su líder, Johnny lally, rompió en llanto cuando era entrevistado y explicaba las razones de la huelga y el atraso de Potosí, que entre los siglos XVI y XVII fue una de las urbes más ricas del planeta.

"Yo he votado por el señor presidente, he creído en él porque una persona que sufre conoce las necesidades. Yo he estado con él, dije ‘este señor va a cambiar las cosas’, pero entró y no hubo los cambios”, afirmó el dirigente.

En tanto, Morales parece mirar con indiferencia el conflicto mientras juega al fútbol en otras regiones. El miércoles jugó en Chuquisaca y dos días antes en Santa Cruz. "Lo que pedimos al presidente es que, en vez de que esté jugando fútbol, pueda sentarse de una vez (al diálogo) con Potosí”, protestó Llally.

"No faltarán traidores pero igual la gente va a seguir apoyando (...) algunos dicen que no hay cambios, tendrían que ser ciegos para no ver o sordos para no escuchar”, dijo ayer, al condenar las protestas. El presidente recordó que una parte de las demandas fueron satisfechas. Pero Potosí no lo cree.

Fuente: agencias AFP, EFE Y DPA

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