secretos develados

Las 10 peores cosas que pasaron dentro de la Mansión Playboy

Las declaraciones públicas más fuertes hechas por las exconejitas, testigos de primera mano de los terribles hechos que pasaron allí dentro. ¿Mansión del sexo o del horror?
viernes, 4 de diciembre de 2015 · 11:51

Si estás de visita en Los Ángeles, uno de los paseos obligados es la Mansión Playboy.

 

Allí vive Hugh Hefner, el dueño y creador de la célebre revista Playboy. Pero no vive sólo: siempre está acompañado por aquellas conejitas que él decide nombrar como "sus novias oficiales".

 

Además son muy famosas las tremendas fiestas que se realizan dentro la Mansión, donde ocurre de todo y en las que participan personas famosas como actores de Hollywood, músicos conejitas de Playboy y personajes varios del espectáculo.

 

Sin embargo, no todo es alegría en la casa. Como si fuera una tradición, cuando una conejita abandona la casa suele revelar los secretos más oscuros.

 

Estas son las 10 peores cosas que contaron sobre la Mansión:

 

1. "Todo el mundo piensa que el portón de metal es para mantener a la gente afuera; pero con el tiempo me fui dando cuenta que era para mantenernos a nosotras adentro" —dijo la exconejita Holly Madison en su libro, Down the Rabbit Hole: Curious Adventures and Cautionary Tales of a Former Playboy Bunny.

 

2. "Hef estaba acostumbrado a tener alfombras sucias. La de su habitación no había sido cambiada por años y todo empeoró cuando Holly Madison se mudó a su habitación como la novia número 1 y trajo con ella a sus dos perros. No estaban entrenados y hacían sus necesidades en la alfombra" —Izabella St. James en su libro Bunny Tales: Behind Closed Doors at the Playboy Mansion.

 

3. "No nos permitían tener otros trabajos" —Kendra Wilkinson en declaraciones a Us Weekly.

 

4. "Si hacías algo mal, te llegaba un email. Había un estricto código de conducta. Y había reglas sobre cómo debíamos usar Instagram y Twitter"—Melissa Howe dijo a The Mirror.

 

5. "Hacíamos todo lo posible para decorar nuestras habitaciones y que se parezcan más a un hogar; pero nos daban sábanas y acolchados que daban asco de lo viejas, gastadas y manchadas que estaban" —Izabella St. James en su libro Bunny Tales: Behind Closed Doors at the Playboy Mansion.

 

6. "No podíamos llevar chicos a la mansión. Esa era la regla número uno: nada de chicos. Esa fue la principal razón por la que nos fuimos" —Karissa Shannon, en declaraciones a PopEater.

 

7. "Todos los viernes a la mañana teníamos que ir a la habitación de Hugh Hefner, verlo juntar toda la caca de perro de la alfombra y después pedirle nuestra paga semanal de mil dólares. Hef aprovechaba la ocasión para quejarse de todo lo que no le gustaba sobre nuestra relación, en especial de que las novias no participábamos mucho de las fiestas sexuales que él organizaba en su habitación" —Izabella St. James en su libro Bunny Tales: Behind Closed Doors at the Playboy Mansion.

 

8. "Es como estar con un abuelo. No hace mucho tuvieron que llamar a la enfermería porque Hef se había caído en la gruta" —Carla Howe declaró a The Mirror.

 

9. "Hef simplemente se queda ahí tirado con su erección de Viagra. Es sólo una erección falsa, y cada chica se sabía arriba de él por dos minutos mientras las otras chicas intentaban mantenerlo exitado gritándole cosas como "¡Cógela papi, cógela papi!" —Jill Ann Spaulding, exconejita, en su libro Jill Ann: Upstairs.

 

10. "Tal haya sido la marihuana y el alcohol, pero ahogarme parecía la forma más lógica de escapar de la vida ridícula que estaba teniendo" —Holly Madison en su libro Down the Rabbit Hole: Curious Adventures and Cautionary Tales of a Former Playboy Bunny.

 

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