Testimonios de testigos del tiroteo en Oregón

Un nuevo tiroteo estremeció este jueves a Estados Unidos. En esta ocasión, a la población de Roseburg, una pequeña localidad del estado de Oregón, donde se encuentra el centro universitario Umpqua.
viernes, 02 de octubre de 2015 · 11:49

Un joven identificado por los medios, como Chris Harper Mercer, de 26 años disparó contra estudiantes y personal del centro educativo y dejó al menos 10 muertos y 7 heridos.

Algunos de los estudiantes que se encontraban en el edificio Snyder, donde ocurrieron los hechos, hablaron con distintos medios.

Estos son sus testimonios:
Una estudiante de 23 años que se mudó desde Portland a Roseburg hace apenas tres semanas, relató que estaba en una sala del edificio Snyder, adyacente al aula donde se produjeron los disparos. "Corres tan rápido como puedes”.

"Oí al menos nueve disparos", le contó a la cadena CNN.

"Hay una puerta que conecta nuestra clase con aquella, y mi profesora iba a golpearla", narró Winder, "pero preguntó en voz alta, '¿están todos bien?', y entonces oímos muchos más disparos.

"Oímos a gente gritar al otro lado", prosiguió el estudiante. "Y entonces todo el mundo huyó. Algunos saltaron sobre las mesas, tirando cosas a su paso".

La policía registró a todos los estudiantes y trabajadores del colegio universitario en busca de armas o posibles cómplices.

Todas las aulas del edificio tienen puertas hacia el exterior, no hay pasillos.

"Conforme corríamos, creo que hubo más disparos pero mi cerebro estaba en modo de pánico, sólo concentrado en correr tan rápido como pudiera", precisó.

Una estudiante que también estaba en un aula adyacente a la clase donde se produjo el tiroteo  contó que vio cómo un compañero abrió una puerta que conectaba ambas salas y recibió un disparo.
"Cerramos las puertas, apagamos las luces todos estábamos en pánico", recordó
"Pusimos las mochilas al frente, sillas, cualquier cosa que pudiéramos, para protegernos en caso de que el atacante entrara".

Muchos de los estudiantes llamaron al teléfono de emergencias 911 o a sus padres para decir palabras de cariño porque no sabían qué iba a pasar, si estas iban a ser sus últimas palabras.

Ver a los agentes fue "como si les hubieran quitado un enorme peso de encima".
 
El atacante ordenó a todos sentarse en el suelo y posteriormente les fue diciendo que se pararan y dijeran cuál era su religión antes de disparar.

 


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