horror en siria

La sangre de su hermano muerto le salvó la vida

"Me embadurné con la sangre de mi hermano", reveló Alí el- Sayed. Con sólo 11 años, fue el único integrante de su familia que escapó con vida de la matanza que conmocionó al mundo el pasado fin de semana.
viernes, 1 de junio de 2012 · 14:35

Cuando los milicianos comenzaron a matar a su familia, Alí el-Sayed se tiró al suelo en su casa, embadurnó su ropa con la sangre de su hermano, y engañó y fingió estar muerto. El niño sirio intentó no temblar, incluso cuando los milicianos, con largas barbas y cabezas rasuradas, mataron a sus padres y a sus cuatro hermanos, uno por uno.
 
El muerto más joven fue el hermano de Alí, Nader, de 6 años. Su cadáver presentaba dos orificios de bala, uno en la cabeza y otro en la espalda.
 
"Me embadurné con la sangre de mi hermano y me hice el muerto", relata con voz firme y áspera cinco días después de la matanza que lo privó de padres y hermanos.
 
Alí es uno de los pocos sobrevivientes de la matanza del fin de semana en Hula, en la provincia central siria de Homs. Más de 100 personas fueron masacradas, muchas de ellas, mujeres y niños, ultimados a tiros y puñaladas en sus casas.
 
Según Naciones Unidas, hay serias sospechas de que en Hula familias enteras fueron ejecutadas de manera sumaria, incluidos mujeres y niños. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, indicó que parte de la matanza en Hula podría ser atribuida a la Shabiha, grupos paramilitares progubernamentales, que habrían entrado en las poblaciones para ejecutar a docenas de personas.
 
"Esos actos podrían representar crímenes contra la humanidad y otros crímenes internacionales, y podrían ser indicativos de un patrón de ataques generalizados y sistemáticos contra las poblaciones civiles perpetrados con impunidad", agregó.
 
La matanza fue condenada inmediatamente en todo el mundo y atribuida a las órdenes del presidente Bashar al Assad, que ha reprimido a sangre y fuego el levantamiento popular iniciado en marzo del 2011. Los activistas sostienen que más de 13.000 personas han sido asesinadas desde el comienzo de la revuelta, que comenzó a mediados de marzo.
 
Pillay informó al Consejo de Derechos Humanos de que la Misión Diplomática de Siria en Ginebra le envió una carta cinco días después en la que se atribuían los asesinatos de Hula a "grupos terroristas armados".
 
"El Gobierno de Siria declaró que sus militares actuaron sólo en defensa propia y que intentaron proteger a los civiles, y dijo que tres miembros de las Fuerzas Armadas fueron asesinados y 16 soldados resultaron heridos a resultas de los combates en Hula", afirmó.
 
Damasco comunicó además al Alto Comisionado de Derechos Humanos la creación de un comité interministerial para investigar lo ocurrido, ante lo que Pillay expresó la necesidad "de hacer todos los esfuerzos necesarios para acabar con la impunidad".

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