hundimiento del concordia

Conversación telefónica reveló que el capitán abandonó el crucero

El comandante dejó la embarcación antes de evacuar a los pasajeros y no volvió pese a que se le ordenó. Denuncian que tomó un taxi rumbo a un hotel.
martes, 17 de enero de 2012 · 07:49

Una conversación telefónica entre el capitán del crucero Costa Concordia, que naufragó el pasado viernes en Italia, y la Capitanía de Puerto publicada hoy en la prensa italiana revela que este abandonó el barco antes de que se evacuara a todos los pasajeros y no volvió a pesar de que se le ordenó regresar.

Los principales medios del país itálico transcriben varias conversaciones entre el capitán Francesco Schettino, un napolitano de 52 años, detenido por homicidio culposo, abandono de la nave y naufragio, y la Capitanía de Puerto que confirman además que se ocultó también el motivo del naufragio.

A las 21.54, hora local, con el barco ya encallado frente a las costas de la isla del Giglio, escenario del desastre, el capitán aseguraba que todo estaba bien y que se había tratado de un problema técnico.

Según publica Corriere della Sera, la Capitanía preguntó a Schettino a las 00.32, hora local, cuántas personas quedaban a bordo, y aunque la nave estaba aún llena el comandante respondió que solo unas 200 o 300.

La respuesta hizo levantar sospechas a la Capitanía que le preguntó si aún estaba a bordo, y Schettino confesó que el barco se estaba inclinando y lo había abandonado. "¿Pero cómo qué ha abandonado la nave?", preguntaron desde la Capitanía.

Aunque el capitán se retractó y dijo que no había abandonado el crucero, desde la Capitanía no le creyeron. "Vuelva inmediatamente a bordo, suba por la escalera de seguridad y coordine la evacuación. Debe decirnos cuánta gente hay todavía allí: niños, mujeres, pasajeros, el número exacto de cada categoría", añadieron.

"Comandante, es una orden, ahora mando yo. Antes ha declarado que ha abandonado el barco, vuelva a la proa y coordine el rescate porque ya hay muertos", le exigieron.

Schettino que ya se encontraba en tierra firme y que nunca regresó a la nave, según los investigadores, preguntó cuántos cadáveres había. "Es usted quien me tiene que decir cuántos. íQué quiere hacer! ¿Irse a casa? Vuelva inmediatamente arriba y diganos lo que hay qué hacer, cuántas personas quedan y lo que necesitan", ordenaron desde la Capitanía.

El comandante aseguró que volvería, pero tanto testigos como los investigadores que llevan el caso, afirman que nunca volvió y que lo vieron tomar un taxi hacia un hotel.

El naufragio se debió, según confirmó ayer la compañía naviera Costa Cruceros, a un "error humano" del capitán que acercó hasta unos 150 metros de la costa de esa pequeña isla del mar Tirreno y en la maniobra impactó con un escollo.

  Un equipo de buceadores localizó cadáveres atrapados en la popa del barco, continúa la búsqueda en el casco semihundido del crucero.  Foto: ReutersFoto 1 de 9
 

Un favor absurdo, el motivo de la tragedia

La tragedia del crucero de lujo Costa Concordia se habría desencadenado porque el comandante de la nave, Francesco Schettino -detenido por homicidio culposo, abandono de la nave y naufragio-, habría querido homenajear al maître de la nave, Antonello Tievoli, oriundo de la isla del Giglio, escenario del desastre.

A pesar de que tenía a bordo a más de 4000 personas, se acercó irresponsablemente a esa pequeña isla del Mediterráneo, frente a las costas de la Toscana, para hacer el inchino (la reverencia), como en la jerga marinera se llama al viejo ritual por el cual la nave se aproxima a la costa y hace sonar sus sirenas para saludar.

Para hacer este favor, el comandante se acercó peligrosamente a la costa, se desvió de la ruta del crucero -que había salido de Civitavecchia el viernes y navegaba hacia el puerto de Savona- y chocó con unas rocas que cortaron, como si se tratara de un abrelatas, el casco del Costa Concordia.

En una conferencia de prensa en Génova, por otra parte, el CEO de Costa Cruceros, Pier Luigi Foschi, al margen de hablar de una primera estimación de daños por 93 millones de euros, se distanció del comandante e intentó echarle toda la culpa del naufragio. "La iniciativa del comandante es contraria a nuestras reglas", dijo Foschi, aludiendo al riesgosísimo saludo marinero. Agregó que su "maniobra no fue aprobada ni autorizada por la empresa".

"No podemos negar, lamentablemente, un error humano", dijo, y añadió: "Los procedimientos adoptados después del choque contra el escollo no respetaron totalmente las rígidas disposiciones documentadas y escritas por la empresa"

(La Nación)

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