miércoles 10 de julio 2024

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Los intendentes, a jugar el juego más complicado - Por Sebastián Saharrea

Hasta ahora, venían zafando pero ya no lo podrán hacer. Coletazos políticos del giro rotundo en materia de seguridad en la provincia. Y la pregunta de fondo: ¿alcanzará?

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Sebastián Saharrea

Cosas de la política. Hasta acá, el reclamo vecinal más poderoso sigue siendo el de la inseguridad, y los jefes comunales fintearon con éxito sus consecuencias: nada de lo que pasaba en las calles con esta especie de nuevo fantasma urbano como son los motochorros los involucraba, y muchos de ellos dispusieron a discreción de los beneficios de no jugar, de no sentirse en falta, y hasta de ensayar algún reclamo a los dueños originales del problema, es decir el funcionariado provincial.

Ya nada será igual. La metáfora más significativa de este paquete diseñado por el ministro Adrián Cuevas tiene la forma de un lazo dedicado a atrapar a los incrédulos y meterlos de un plumazo en el juego más complicado: el del pelo a pelo contra la delincuencia en las calles de toda la provincia. Doble mensaje: callar el serrucho de los jefes comunales aplicado impiadosamente en el silencio del runrún, y sumar voluntades a un problema que se está escapando de las manos.

Casco y fusil en mano, a los intendentes no les quedará otra que salir a la pista y abandonar el rol distraído empleado en varios distritos. La provincia pone los autos y la nafta, los municipios ponen a los choferes y la logística: manual coparticipado de la nueva logística para dispersar motochorros.

Más allá de todas las incertidumbres que pueda sembrar el nuevo esquema, hay una lógica racional en este proyecto: el alcance de la presencia policial. Porque hasta acá, todo esfuerzo policial se concentra en los sectores urbanos más poblados, por no decir del lado de adentro de las avenidas. De allí para afuera, todos los gatos son pardos y la presencia de algún policía no parece otra cosa que una rareza. En ese plano es donde podrá operar la presencia de los intendentes que entiendan a esta invitación forzada de la provincia como una responsabilidad por la que luego deberán rendir cuentas, antes que como una salida oportunista para seguir jugando al yo no fui.

Dicho esto, será tiempo analizar la naturaleza del plan oficial. ¿Será cuestión nomás de aumentar la cantidad de policías para disminuir automáticamente los hechos policiales? La respuesta, rotunda, es no. Porque si bien es un hecho concreto que el manual social para contrarrestar la inseguridad ha hecho agua (como dijo el vicegobernador Sergio Uñac en Paren las Rotativas por Canal 5, se han bajado la desocupación, la pobreza y la marginalidad y los casos no bajan), tampoco la sola presencia uniformada es garantía de nada. A veces, suele ser condición necesaria para que los hechos ocurran. En este mundo del revés, la corrupción policial suele ir de la mano de los delincuentes.

También es cierto que semejante problema como la inseguridad no admite respuestas emanadas de un recetario facilista como el que surge de la detestable fauna que lo sobrevuela: los dirigentes políticos en campaña –muchos de ellos provenientes de gestiones anteriores de probada ineficiencia sobre el mismo problema- que acuñan frases de ocasión, o los lobbys reaccionarios que crecen en los rincones de los partidos políticos y que aconsejan mapas delictivos, tecnología de punta y mano dura, un cóctel que entraña más peligros que soluciones.

Pero también hay que tener cuidado con los proyectos diseñados en los escritorios oficiales y que suelen ser hijos de la urgencia y la locura que impone la sangre de los hechos de violencia en los barrios estampados en los diarios. Molestan, por supuesto, los casos de violencia desbordada en robos o asaltos, pero eso no son en su mayoría los casos en San Juan. Lo que sí ocurre aquí son los pequeños golpes de tipo hormiga de los que todo el mundo ha sido víctima o tiene un allegado que lo haya sido.

Ya mordió el polvo un proyecto oficial nacido de esa urgencia para domesticar a ese fantasma. Fue el que proponía registrar a todos los dueños de motos que condujeran acompañantes, para meter por ese embudo a los motochorros que caerían sin papeles, víctimas de los retenes policiales.

 Si algo le ocurrió a la iniciativa verbal que nunca fue pasada al papel y mucho menos presentada en Diputados como se anunció, fue haber incurrido en la irracionalidad. La de no pensar que se estaba gestando más problemas que soluciones: hay en San Juan casi 100.000 motos y apenas un puñado de comisarías donde sus dueños deberían hacer los trámites, que prometían sin demoras. ¿Alguien conoce, hoy en día, un trámite expeditivo en alguna comisaría de San Juan? Estaba cantado lo que iba a pasar: cataratas de reclamos por un trámite burocrático y complicado, poco retén policial controlando las autorizaciones como hoy ocurre con las prohibiciones vigentes (no se puede llevar chicos colgados de las motos, ¿alguien ha visto que se cumpla?), y los motochorros no registrados esquivando controles y trabajando a destajo.

En este nuevo proyecto surge el acertijo de la competencia y el compromiso de los conductores civiles en eventuales persecuciones. Como se pregunta un lector que envió su comentario a este diario, ¿qué hará el señor que detecte un caso pesado?, ¿comunicarlo al Comando Radioeléctrico, arriesgarse y salir a pesar de estar desarmado, pasar por la comisaría a buscar efectivos? Hay un mundo de preguntas que sólo el avance del plan irá puliendo.

Y está la dimensión política, imperceptible pero omnipresente. Está la comentada “invitación” para los intendentes para salir a jugar el juego más incómodo que hasta acá venía deparando indigestiones sólo al comando provincial y que ahora tendrá los intendentes como coprotagonistas. Y está la devolución que harán los intendentes: aunque pueden hacerlo porque lo debe tratar cada Concejo Deliberantes, no tienen margen para rechazar el convite ni siquiera los más opositores de los opositores, ¿cómo podría ser leído un intendente que se desentienda de la principal queja vecinal?

¿Y cómo responderán en la informalidad? Los que tengan interés en proyectarse políticamente –la gran mayoría- deberán saber que tienen aquí una herramienta para mostrarse y, eventualmente, lucirse si hacen las cosas bien. Por contraparte también representa el arma de doble filo de estar jugando con fuego: estos casos suelen despertar pasiones incontenibles y consecuencias poderosas hasta para el más pintado.

 Al final está la política chiquitita, que también se juega. Porque el diseño del plan mostró en la misma foto a ministro y secretario en pie de guerra –Adrián Cuevas y Miguel González- pero no frenó los chispazos. El ex jefe de policía no intervino en el diseño del proyecto, a cargo exclusivo del ministro Adrián Cuevas y su equipo de confianza, y mandó un mensaje evidente: analiza dejar su cargo ante el recrudecimiento de estos cruces, que ya pasaron de castaño a oscuro.

El miércoles por la noche, el gobernador Gioja reunió a todo el arco dirigencial del oficialismo en la sede partidaria de la calle 25 de Mayo para decirles un par de cosas. Entre las más importante estaba la intimación para que se dejaran de internas que inyectan con su veneno letal a toda la administración.

Parecía haberle estado hablando a ellos dos.

 

 

 


Tiempo de San Juan

Suplementos

Contenido especial

Dejá tu comentario

Las Más Leídas

¿Hasta cuándo seguirá la ola polar en San Juan? Un especialista respondió
Una sanjuanina embarazada de 8 meses sufrió un brutal asalto en Rawson.
El horóscopo de este martes aconseja a tres signos a practicar el perdón.
Perdió el control de su camioneta en Bermejo, volcó y falleció
Una mujer dejó la puerta de su departamento abierta y un ladrón entró a robar. La Policía logró atraparlo.

Te Puede Interesar