Paco y Sergio, el sub-45 rumbo a Singapur - Por Sebastian Saharrea

El vice sanjuanino y el gobernador mendocino comparten generación. Compartieron también un largo viaje en avión al Sudeste Asiático que fue un nuevo capítulo de las chispas regionales.
viernes, 13 de abril de 2012 · 21:46

Por Sebastian Saharrea

Aquella tarde en que se desencadenó la hecatombe total y nadie entendía nada luego de la bienvenida que el tándem Paco Pérez-Ciurca (gobernador y vice mendocinos electos) dedicó a la vecindad Mendoza-San Juan tratando a Gioja de “vendehumo”, la estrategia sanjuanina para bajarle el perfil al asunto fue la de sacar a contestarles al vice. Nada de poner como blanco fijo al gobernador sanjuanino, ni ofrecerle al recién llegado la chance inicial de un mano a mano con las primeras líneas de una gestión de 8 años, con la que habría innumerables duelos.

Saltó entonces Sergio Uñac al micrófono y desplegó lo que mejor sabe hacer: su esgrima conciliatoria. Pero para los que leen el mensaje de las señas políticas, el gesto entregó el marco que los sanjuaninos darían a la relación. Dicho y hecho, hubo y habrá cientos de choques dialécticos entre San Juan y Mendoza: cuando no es la cata es la jaula, y si el cruce no es por la Fiesta del Sol es por el vino, por el mosto, o por Agua Negra. Siempre habrá un motivo como para cruzar los sables, aunque en la mayoría de los casos no sea otra cosa que para la gilada: calmar el chauvinismo de ambos lados, o la presión menduca ante cada paso político de su vecino.

Lo que nunca pasó y difícilmente sucederá es que Gioja protagonice alguno de esos choques. Él prefiere reservarse para los momentos gratos, aplaudiendo juntos en el Autódromo, escoltando a De Vido en Chile, o compartiendo reuniones protocolares. Para el infighting –como los boxeadores llaman a la pelea corta- aparece Sergio Uñac, un dirigente menos temperamental y que representa un peldaño más abajo que Gioja, cuyo apellido suena en Mendoza como castigo para los sus dirigentes.

También Paco Pérez supo desjerarquizar el clásico Mendoza-San Juan poniendo adelante a otras voces que no sean la suya: de hecho, el autor material de aquel rótulo de “vendehumo” que en San Juan no podrán olvidar fue su vice, Carlos Ciurca, aunque Paco estaba al lado y no amagó con ponerle freno. Pero siempre los micrófonos apuntan a él cuando pinta una polémica con San Juan, y a él le cuesta esquivarlos.

El destino (o el cálculo) puso en el mismo avión a Paco y a Sergio, rumbo a Singapur. Un vuelo con varias escalas, en la misma cabina durante casi dos días: imposible no cruzar impresiones, o quedar sentados por largo rato uno al lado del otro en el trayecto. Habrán descubierto allí muchas similitudes entre ambos, pero también muchas diferencias.

Entre las primeras sobresale la edad. Ambos forman parte del equipo de recambio generacional del peronismo en cada provincia, que por cosas del destino (nuevamente, o del cálculo) decantó en que Paco Pérez se convierta en gobernador de su provincia y Sergio Uñac en vice. Pero ambos tienen casi los mismos años -44 Paco y 42 Sergio- y muestran aspectos renovados, además de un lenguaje un poco más a tono con las nuevas generaciones. Ambos son, además y a pesar de esa edad, dirigentes de una larga militancia nacida en sus respectivas juventudes, lo que hace que ese poco tiempo en la pista no se convierta en sinónimo de ingenuidad.

Luego están las diferencias. De carácter, porque mientras Paco muestra gestos más impulsivos, Sergio lo hace todo menos ampuloso y conciliador, aunque tal vez incida en eso –y de manera decisiva- el tamaño del potro que hay que domar: no es lo mismo gobernar Pocito que Mendoza.

Ahora, la diferencia más profunda entre uno y otro es el encuadre político: mientras Paco Pérez es un ultra K, Sergio Uñac es un ultra G. Y esa es una diferencia no menor que sirve para conocer al detalle cuales son los puntos de referencia por lo que cada uno de ellos son capaces de dejar la vida.

Paco Pérez fue durante 4 años ministro de Infraestructura del gobernador Jaque, y eso le granjeó la confianza de uno de los hombres fuertes del kirchnerismo con su actual aspecto: Julio De Vido. Se pudo ver en Chile y puede verse todos los días cómo el gobierno nacional intenta proteger a como dé lugar a Paco, contra viento y marea. No exponiéndolo a los papelones –como pudo haber sido que la cumbre en Chile derivara en anuncios para San Juan y no para Mendoza-, mimoseándolo en cada declaración.

Incluso, haciéndolo figurar como uno de los jóvenes en irrupción en condiciones de aspirar a tomar la posta nacional que deje vacante Cristina, cuando dentro de tres años deba dejar el poder si es que no media ninguna reforma constitucional. ¿Se viene Paco Pérez candidato presidencial en el 2015? Hoy suena como demasiado apresurado: apenas lleva un puñado de meses gobernando su provincia, pero también es cierto que se trata de uno de los distritos más importantes del país al mando de un Triple K (si existiera, para definir a un paladar negro del oficialismo), y está también la certeza de que en este país puede ocurrir cualquier cosa.
¿Es eso bueno malo para San Juan? Por ahora, ni lo uno, ni lo otro. Es un dato de la realidad, una señal de que a los ojos del gobierno nacional Paco Pérez no es Jaque, lo que implica que no lo dejarán caer como una mosca para entregarle al final un futuro de embajada mediocre como premio a la fidelidad.

Sergio Uñac, en cambio, es Ultra G. Por supuesto que el kirchnerismo es el molde en el que transcurre hoy-y seguramente lo seguirá haciendo- su alineación nacional, pero para él está muy por delante su pertenencia al equipo provincial. No quiere decir que ambos discurran por carriles separados: como va la cosa está bien. Pero Sergio Uñac es uno de los productos de la cantera giojista con mejor terminación, y eso lo tiene bien claro: todo lo que fue, lo que es y lo que seguramente será se lo debe a ese lugar que integra en el equipo provincial.

No sacará los pies de ese plato por nada del mundo.  Cumple prolijamente su función, en este caso el de bajarle el precio a los embates mendocinos ubicando un interlocutor distinto a Gioja. El sanjuanino pegó el faltazo a Singapur y envió a su vice, igual que lo que hizo cuando arreció la embestida inicial de Ciurca, iniciada para desmarcarse de entrada del sanjuanino.
La visita de la presidenta a la provincia y la operación en los ojos cayeron oportunas para Gioja y le permitieron evitar el viaje. Se subió Sergio, y seguramente habrán tenido tiempo de cambiar visiones asiento de por medio (también viajó el riojano Beder Herrera).

No habrá sido fácil, como seguramente tampoco lo será el regreso. Cuando vuelvan, podrán saludarse con un hasta pronto. No hay dudas de que se volverán a ver.

 

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