Opinión - Por Daniel Bosque

Famatina al Freezer y el gran debate pendiente

El periodista y Director de Minning Press analiza el escenario político y social que se abre tras la 'demora' del proyecto Famatina, en La Rioja, hasta que, según manifestó el gobernador Beder Herrera, se disipen las dudas en la población.
viernes, 27 de enero de 2012 · 17:30

Por Daniel Bosque*

Gesto de sensatez del gobierno riojano ha sido el de anunciar que el controvertido proyecto Famatina no avanzará, hasta tanto las cosas no estén claras en la provincia.

El anuncio del gobernador Luis Beder Herrera trae su cuota de alivio en un conflicto en el cual las partes no quisieron escucharse. Y abre las puertas para un discusión profunda sobre Famatina y sobre la deliberadamente caricaturizada "megaminería" en la Argentina.

También es una buena noticia, paradójicamente, para la minera Osisko, que se metió en un problema, al asumir un desafío que le quedó grande. Un problema que hasta ahora nunca acertó en resolver.

Para continuar o no con Famatina hará falta un debate transparente y sin tantas interferencias extrañas. Y probablemente el dictamen científico, imparcial e insospechado, de alguien que no esté involucrado en la puja política provincial o nacional.

Es notable la Argentina. Con soberbia y desconocimiento, en iguales dosis, amplios sectores de las clases medias miran con recelo la minería.

Los ha ayudado la picardía, como las de Miguel Bonasso en TN, repitiendo falacias a sabiendas, como las del Parlamento Europeo y una prohibición del cianuro en minería que nunca existió en la UE. Los ha ayudado,  también y mucho, el silencio de la minería. Exasperante, por casi una década, que dio lugar a las conjeturas más tenebrosas.

La Argentina está a las puertas de un debate nacional sobre la cuestión minera, porque quienes perdieron las elecciones en octubre han encontrado en esta materia un target para disparar contra el gobierno.

Inevitablemente, el gobierno nacional deberá hacer frente a una discusión ya impostergable: como en Perú, Chile, Brasil, México, Colombia y más recientemente Ecuador, debe manifestar expresamente cuanto le importa la minería.

Todos y cada uno de esos países, y sus gobiernos, de diverso signo político, han decidido apostar a la minería, como fuente potente de bienestar y desarrollo para sus territorios y gentes.

Hay una Argentina, naif que cree que su país es un vergel y que el Estado les proveerá todo el bienestar, como cuando vivían Perón y Evita. Por eso muchos se lanzan a comprar este nuevo cuco, el de la megaminería, que predican vivillos como Maristella Svampa y Enrique Viale, que dicen que "Famatina tiene un gran potencial turístico".

"Vienen por toda la cordillera de los Andes", dicen al unísono desde la antiminería e insólitamente se le prenden políticos como Ricardo Alfonsín, que soñaba con ser presidente de un país que desconoce.

No menos patético es el rol asumido por el Grupo Clarín, que en su obsesión de ganarle batallas al kirchnerismo, tira por la borda su línea editorial de medio siglo en favor del desarrollo argentino. Sin ir más lejos, su suplemento iEco dedicó en 2011 una docena de informes elogiosos sobre el auge minero en la Argentina. ¿En qué quedamos?

Hay que decirlo, no es Famatina el primer proyecto minero que despierta polémica. Recientemente, el gigantesco proyecto Conga, en Perú, fue parado por una protesta social acerca de las soluciones hídricas propuestas y hoy está a la espera de un dictamen internacional.

Pero aquí lo que avanza es el cuestionamiento a la actividad en su conjunto. Con argumentos que, llevados al estricto rigor, deberían aplicarse a la soja transgénica que nos da de comer, al petróleo y el gas, etc, etc. Preocupante Argentina en la que los manuales, como se vio, cuestionan la esencia de la actividad industrial y productiva.

No usar el agua, no aprovechar la energía, no mover una piedra. Que son la reserva para futuras generaciones.

Increíble, pero cierto. Es hora de que el gobierno, a través de sus múltiples instrumentos, de un poco de luz sobre este tema, y ayude a descalificar tanto infantilismo, de izquierda y de cualquier otro signo.

*Periodista. Director de Mining Press

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