análisis del día

Siempre que llovió, paró; ¿y después?

Justo después de la declaración de la emergencia nacional por los daños en los cultivos de San Juan cayó una tormenta de dimensiones inéditas que aún no termina. Ahora, además de daños productivos, hay daños sociales. Por Sebastián Saharrea.
jueves, 19 de enero de 2012 · 19:51
Si hay algo que confirma aquello que repiten los funcionarios de que “se avanzó mucho, pero todavía falta”, es lo que queda después de un aguacero que arrasa las zonas más humildes. Lo vimos estos días en San Juan luego del vendaval de las primeras horas del miércoles: barrios enteros literalmente arruinados por las aguas, familias padeciendo el hecho de no haber sido aún rescatadas de la miseria.

Es inapelable el avance en el aspecto social tanto a nivel nacional como a nivel provincial. Más empleo, más actividad económica, más producción y, por consecuencia, más vivienda.

También, más inversión pública en esos aspectos vitales: ayuda para que la gente pueda adquirir un techo digno. Pero hay muchos a los que las bendiciones de los nuevos tiempos no les ha llegado.

Eso deja al descubierto la lluvia. Que golpea impiadosa al sector productivo: se calcula una cosecha del 40% menor a la pronosticada como consecuencia del agua y la piedra en toda la región vitivinícola. Pero que también golpea a los que menos tienen. Y a veces, son los que menos reclaman.

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