Ministro de exportación - Por Sebastian Saharrea

Optimizar ganancias, esa es la cuestión. ¿Y dónde se gana más?, ¿ofreciendo fidelidad al proyecto provincial en un área que quema las manos como la de obras públicas, o intentando una proyección a escala nacional para cazar desde allí todo lo que ande sobrevolando en esos escritorios y conducirlo para San Juan?
viernes, 25 de noviembre de 2011 · 20:02

Especie de ser o no ser shakespeareana es la que invade por estas horas a José Pepe Strada, hombre de fidelidad blindada y miembro de nota de la mesa ratonera para el gobernador Gioja. Que acaba de descubrir la puerta entreabierta a nivel nacional para intentar proyectarse como lo hace Dani Alves por el lateral del Barca para tirar el centro que espera Messi en el área. Y bien se sabe quién es el Messi de esta película.

Fue y seguramente podrá seguir siendo Strada una pieza clave en el armado político de Gioja. Leyó bien lo de político, porque se trata esta historia de construir para triunfar: así se fueron fraguando los ladrillos del gran paredón donde se anota el 70% de votos y el 85% de opinión positiva de la que disfruta la gestión.

¿Qué otro ingrediente, entonces, más importante que la construcción para explicar ese impresionante caudal de caricias que significan para el gobierno los votos? Construcción de rutas, construcción de edificios como el Centro Cívico, construcción de escuelas, construcción de hospitales, construcción de viviendas. Y siguen las firmas para el futuro inmediato, bajo el implacable imperio del cemento con el túnel por Agua Negra.

En ese tablero fue que ofreció Strada un condimento muy preciado: confianza. Nada más valorado en un pasamanos de cientos de funcionarios en contacto con montañas de dinero y de intereses. En una marejada de escritorios a nivel nacional en la que se hace difícil navegar sin brújula y donde hace falta hacer sentir el peso de la insistencia a fuerza de mandar cajas de vino a rincones insólitos.

Intereses y contactos, un cóctel difícil de conseguir y que cuando se obtiene hace falta conservar. Por eso, Pepe Strada –dueño de esos atributos- es de los que no tendrán obstáculos en encontrar su nombre impreso en la silla del próximo gabinete.

Pero sin embargo, hay un detalle que puede hacer cambiar la perspectiviva: existe en el gobierno nacional la chance de que se abra una puerta para su incorporación al equipo de Infraestructura que comanda De Vido y eso hace que, por primera vez, el gobierno provincial deba esperar al nacional para definir su equipo. Si Strada pega el salto, deberán buscar un esquema en el ministerio local que ofrezca garantía.

¿Cómo es la historia? En el ministerio que ocupa De Vido soplan aires de cambio. No hay motivos hoy para pensar que el ministro no seguirá en la silla de los subsidios, especialmente ahora. Salvo, que resulte convocado para la Jefatura de Gabinete, que quedará vacante por la salida de Aníbal Fernández al Senado.

De cualquier modo, está casi resuelto que no seguirá el secretario de Obras, José López, un funcionario envuelto en algunas denuncias por enriquecimiento ilícito y hasta fue salpicado por el episodio Schoklender. Cuentan que en la Rosada aprovechará Cristina el cambio de gestión para pasar un poco de lavandina por las zonas más percudidas: los que presentan algunas máculas serán pasados a degüello.

Quedará allí al menos un espacio vacío y a esa silla es a la que en secreto postula el sanjuanino. Strada tiene excelente trato con De Vido, con quien congenian cada vez que se juntan los ministros de todas las provincias. También tiene Strada una buena relación con López, un escritorio que tanto el ministro como el gobernador Gioja han sabido visitar asiduamente, y un funcionario que ya ha pasado varias veces por San Juan.

No hay certezas de que sea Strada uno de los convocados en ese banco de suplentes. Es, sí, una posibilidad que tiene chances sólidas. Y en ese caso es donde comienza a circular aquella pregunta sobre en qué lugar será más útil para la gestión provincial. Porque en el caso de continuar, sus prestaciones no admiten discusión en el entorno del gobernador. Y en el caso en que consiga dar el salto, habrá que poner en la balanza lo que se gana y lo que se pierde si cambia el timonel del cuarto piso del Centro Cívico.

Lo que se gana salta a la vista. Se trata de un gendarme en Obras Públicas, el órgano más sensible de la gestión giojista, siempre alerta a detectar oportunidades en los escritorios nacionales y derivarlos a la provincia. Nada despreciable una contribución por el estilo. Se gana también con Agua Negra, porque si bien el ministro es la conexión con las consultorías técnicas y las empresas interesadas en construir el túnel, el hecho de trasladar el escritorio a Buenos Aires deberá ser tomado como un ascenso y una oportunidad de monitorear desde allí que el delicado equilibrio montado sobre la obra no se derrumbe ante el primer ventarrón.

Lo que se pierde también es evidente. Una cintura táctica bien adiestrada capaz de capear temporales, como demoras, aprietes y demás yerbas, en el avance de las obras. Repite frecuentemente Gioja que se suele dar por conquistada una obra cuando se firma, y en realidad hay que estar todos los días apretando para no se frene, para negociar con los contratistas, para solucionar imponderables y para –lo más importante- conseguir los fondos que no las interrumpan.

 En eso es vital Strada, con un agregado. No hay a la vista en el ministerio una sucesión que caiga de maduro y garantice la continuidad de la línea, teniendo en cuenta los cortocircuitos que aparecieron con su segundo, Carlos Gil y su confirmado alejamiento. Por lo tanto, si el peso de los hechos obliga a cambiar el conductor local de la cartera de obras, deberán tener demasiado cuidado en no generar interferencias.

Hasta el momento no ha llegado el cartero por el Cívico con alguna convocatoria para Strada. Dicen que si algo hubiera, De Vido habría avisado y aún no lo hizo, pero que la incertidumbre a nivel nacional hace que la demora resulte posible.

Por ahora, Strada sigue en su sillón y espera. No lo desvela la proyección, pero no deja de interesarle. Nno vaya a ser cosa que se plantee otra hipótesis de salida, pero por otra vía. Es que Ruperto Godoy, electo senador de la Nación, sigue siendo hombre de recambio a nivel nacional para algún cargo diplomático, especialmente ahora con tanto movimiento en Cancillería. ¿Y quién es su reemplazante en la lista? Justamente José Strada.
Pero esa es historia. No se pierda el próximo capítulo.


 

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