Relevamiento propio

Por la gran cantidad de morosos, los prestamistas se vuelven flexibles en los cobros

Clientes que se atrasan en las cuotas, intereses altísimos y morosos que gambetean la deuda. Desde el sector financiero buscan nuevas estrategias, mientras cada vez son más las oficinas que aparecen en el microcentro. Por Pablo Amado.
jueves, 02 de mayo de 2019 · 17:08

La cantidad de oficinas prestamistas abundan en el centro sanjuanino. En algunas cuadras hay entre 3 a 5 locales financistas separados por tiendas comerciales de diferente índole. En este sentido, Tiempo de San Juan realizó un relevamiento propio en las principales oficinas para constar que  aumentó la cantidad de gente que solicita un préstamo; como así también la cantidad de deudores que no pueden pagar y se atrasan en la forma de pagos. Así lo reconocen en varias oficinas ubicadas en calle Mendoza entre Libertador y Rivadavia.  “Viene más gente que antes, nosotros otorgamos entre 1000 a 1200 préstamos por mes; antes el número era considerablemente menor” afirma una de las empleadas de la financista; y además agrega que “también aumentaron la cantidad de clientes que se atrasan con los pagos, algunos incluso antes eran clientes que venían al día y que hoy están con planes de deuda, por eso tratamos de contemplar estos casos pero en la mayoría se vuelve muy difícil”.

Justo en la vereda de enfrente, funciona otra de las tantas oficinas de préstamos que hay en la misma cuadra de calle Mendoza; en este caso hablamos de una agencia de préstamos que tiene 5 oficinas en San Juan  y en el análisis que ellos realizan reconocen que “viene más gente endeudada que antes, por eso nosotros aumentamos la cantidad de fechas para que los morosos se pongan al día” afirman desde la entidad financista que funciona con sede central en Santa Fe y que apostaron a un sistema único de pago de cuotas vencidas a pagar el 10, 15 y 22 de cada mes. Pero en el caso de no poder cumplir con estos requerimientos “se implementa una cuota de interés del 0,03% cada día” y si bien la suma parece no importar; no ocurre lo mismo si uno se endeuda por dos o tres meses y acumula grandes montos de deuda.  El sistema tiene variaciones dependiendo de la financista pero en general se repite.

Otra de las oficinas que funciona por calle Laprida tiene un modo similar al permitirles a los clientes que “paguen en el segundo mes las dos cuotas que deben pero si se pasan ya directamente entran al Veraz”. Por la misma calle, unos cuantos metros en dirección al oeste hay otra oficina de préstamos que comparte la facilidad de otorgar un préstamo pero que difiere en el sistema de cobro de cuotas. A saber, ellos sostienen el método de “presionar al cliente para que no se atrase” afirman desde el anonimato para no repercutir negativamente en su imagen. Y reconocen que “nosotros le enviamos mensajes, le llamamos o directamente le descontamos la plata que deben de la caja de ahorro; por eso no tenemos problemas con los clientes” afirman con cierto dejo de superioridad con respecto a los deudores.

El remedio es peor que la enfermedad

Miles de personas sufren en carne propia la cruel verdad de que las cómodas cuotas se tornaron imposibles de pagar en los plazos previstos, obligándolos a incurrir en altísimos costos e intereses para conseguir más tiempo y eventualmente refinanciar una deuda de 12 meses a tres o cuatro años. El problema traspasa los límites de nuestra provincia y atañe al escenario nacional con bancos que están ofreciendo a los morosos de tarjetas o aquellos que tienen dificultades para cancelar la deuda, un tipo de crédito personal. Pero el remedio es peor que la enfermedad. Exigen tasas para refinanciar el saldo de la tarjeta de crédito con un costo financiero total (CFT) con IVA del 100% anual. Mientras que, en préstamos personales, esos costos pueden llegar al 150%.

Sacar un crédito es más fácil que la tabla del 1

Todas las oficinas de préstamos  consultadas comparten el mismo sistema. Tres requisitos simples. DNI en mano, una boleta de impuesto o servicio y un recibo de sueldo. Una vez que uno se presenta con estos papeles en la entidad de préstamos, le realizan un chequeo para saber si uno es una persona apta o no a recibir un préstamo. En el caso de que sea positivo y dependiendo de cuánto dinero gane por mes. Esa misma mañana se va con el dinero en la billetera o el bolso. En cuanto a los pagos, esa ya es otra historia. 

  

 

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