análisis

Día del Petróleo: "Salud, dinero y amor"

Enernews analiza cómo encuentra al sector el Día del Petróleo. Lee la editorial de su director, Daniel Bosque.
lunes, 12 de diciembre de 2011 · 12:23


Por Daniel Bosque - Director de EnerNews


Con un escenario de escasez de reservas, incertidumbre en cuanto a la posibilidad inmediata de contar con los recursos necesarios, una realidad que el petróleo comparte con otros recursos energéticos, como el gas y la electricidad, el Día del Petróleo llega este año en medio de un cúmulo de noticias que se cruzan, superponen y tienden a generar grandes expectativas.
 
No se pueden dejar de saludar los avances tecnológicos que podrían llegar a permitir, al menos en un mediano plazo, extraer el petróleo que quedó al fondo de los yacimientos. Y pese a que su costo parece demasiado, es un buen dato que Argentina sea, según un informe de la Comisión de Energía de EE.UU, la tercera reserva del mundo en shale oil y shale gas, con sus 150 millones de barriles de shale oil, en un área de 300.000 km2.
 
Este es el contexto, la mira parece ponerse bajo las piedras. Junto a los fenomenales anuncios de descubrimientos de pozos de shale oil y shale gas de Repsol-YPF, otras empresas están anunciando inversiones. Apache Argentina, Pluspetrol, Andes y Energía se suman a la tendencia con sus inversiones en Neuquén, que se frota las manos con que tendría el equivalente a 26 Loma de La Lata. El futuro petrolero argentino, por ahora, sigue siendo on-shore. Y toda expectativa de nuevas fuentes de recursos petrolíferos está sujeta a una evaluación de costos previa, porque los yacimientos no convencionales son una gran noticia, pero sus costos son muy elevados y precisan de mercados y horizontes de precios.
 
Si de inversiones se habla, PAE ha confirmado la continuidad de las suyas, importantes, para optimizar la extracción en campos maduros, a pesar de que se cayó la sonada salida de BP y la toma de esa posta por la china CNOOC.

 
Otra líder, Petrobras Argentina, ha confirmado un plan de inversiones que se prolongará hasta 2015, destinado a revitalizar su actividad extractiva en Santa Cruz.
 
“Lloverán refinerías”, promete la autoridad energética al sector y a los consumidores que en 2011 han debido penar para conseguir combustibles. La corrección de precios, tardía, después de tantas pulseadas estériles con el inefable Guillermo Moreno, son un dato positivo del año que culmina. De a poco, llegan inversiones, con o sin Refino Plus. La ampliación de Luján de Cuyo es un buen síntoma de lo que viene.
 
En contraste, el desmadre gremial en el sector quedará en el pasivo de un año complicado, en el cual piquetes de toda índole pusieron en jaque a pozos y destilerías en todo el país, particularmente en el Sur. Muchos de ellos alentados por intereses por todos conocidos en el sector, cobraron tal magnitud que hasta los mismos que los alentaron tuvieron que esforzarse para ponerles coto. El daño, no sólo a la industria, sino también a la comunidad local, fue cuantioso.
 
En medio de los anuncios e inauguraciones frecuentes del gobierno – lo que incluye instalaciones que ya existían y otras que producirán dentro de un tiempo – hay un trasfondo que compromete el e cuadro energético del país. “La Argentina se encamina este año a tener un fuerte deficit de balanza comercial energética y un explosivo aumento de los subsidios presupuestarios a la energía”, dice el ex secretario de Energía y prestigioso especialista Daniel Montamat.
 
El tema hace tiempo que dejó de ser menor.  “Las importaciones de gas de Bolivia y de GNL (gas por barco) en 2010 ya representan el 10% del consumo total y en 2011 se duplicaron. En 2010 ingresaron en Bahía Blanca 22 barcos con gas natural licuado; en 2011, con la inauguración de la planta de Escobar, se recibieron más del doble. Bolivia nos manda todo el gas que puede utilizando el nuevo gasoducto Juana Azurduy. Las últimas licitaciones de GNL convalidaron precios de US$ 19 el millón de BTU. A Bolivia le pagamos 10,73. El promedio de las cuencas argentinas es de US$ 2,80”, recuerda Montamat.
 
Por lo menos US$ 10.000 millones. Ese es un número posible de lo que habrá que erogar en el Exterior para garantizar el equilibrio energético este año.
Al inaugurar Atucha II, la presidente de la Nación hizo suyo lo que en el último lustro vienen diciendo Julio De Vido y Daniel Cameron: “falta combustible y hay problemas energéticos porque somos el país que más creció después de China”. El problema es que la venimos corriendo por detrás de la demanda.
 
Lo que no aceptará jamás el gobierno es que ha sido la energía, junto a algunos otros desaciertos, el corset para el crecimiento genuino del PBI. El horizonte 2030 que planteó Cameron en la reciente Oil & Gas, de deprimir los hidrocarburos en la matriz energética argentina no será un camino fácil. Atucha II llevó 31 años de obras y en energía eólica vamos aún por detrás de Chile y Brasil, por citar algo, a pesar de que Rawson y Arauco ya se interconectaron. Yacyretá, siempre Yacyretá, se envolvió en nuevas polémicas cuando Paraguay aseveró que sólo puede turbinar el 80% y que podría colapsar por problemas de diseño y mala gestión en su operación.
 
El ejercicio 2012 no será un tránsito fácil. Lo sabe el gobierno y por eso apuró la salida de los extendidos subsidios a los servicios públicos. No gradualmente, sin anestesia. ¿Las tarifas? Bien, gracias. Si tenían retraso al punto de jibarizar las transportadoras y distribuidoras de gas y electricidad, y de enmagrecer sus números, imaginémonos ahora, lo que puede ocurrir. No es descartable que, en este crítico escenario, continúen los cambios de manos en el capital social de otras compañías, en beneficio de los nuevos actores de origen nacional que comenzaron a pisar fuerte en el último lustro.
 
El consumo crece y la importación de combustibles también, se exporta menos, se importa más y no sólo faltarán los recursos sino que el saldo negativo en la balanza comercial empieza a pesar, si en 2010 el balance comercial todavía no fue negativo –pese a que la tendencia es a exportar cada vez menos en el ultimo lustro – el cierre de 2011 no será tan bueno y para 2012 se espera déficit. Este año la balanza comercial ya será deficitaria.
“La importación desgravada de gasoil ("importación con cupo") de este año va a superar los 4 millones de m3. El país ya empezó a importar naftas el año pasado, y este año consolidará la dependencia”, de nuevo Montamat.

El nuevo gobierno, del mismo signo que el anterior, parece haber estrenado un discurso nuevo, ameno para las inversiones. En su reciente intervención en la Cámara Argentina de la Construcción, la presidente de la Nación ha instado a las empresas a trabajar todos con un mismo objetivo. “Siempre estuvimos juntos aunque a veces hubieron algunos grititos”. Curiosa memoria, porque la 125 y los pertinaces empellones de Moreno a los privados (que lo diga sino Shell) ocurrieron en este país, no en Groenlandia
 
El petróleo y el gas, lo mismo que la energía en su conjunto necesitan tranquilidad y condiciones estables para anclar inversiones. Si no es así, el Estado tiene que hacer a la postre grandes arabescos para atraerlas. El reciente decreto, que abolió la libre liquidación de divisas del 70% de las exportaciones de hidrocarburos, no ha sido medido en las petroleras por su impacto económico-contable, sino por lo que significa como señal hacia los capitales que precisa el país.
 
Sólo los más esotéricos temen que se cumplan en el año que se inicia las profecías mayas del fin del mundo, o que llegue la temida invasión extraterrestre que preanuncian otros. La inmensa mayoría de los 7.000 millones que habitan el planeta se preguntan cómo terminará la crisis en espiral que arrancó en 2008 y ya deja un tendal de parados y cierres en el Hemisferio Norte.
 
No estamos blindados ante el vendaval mundial, miramos como nunca los vaivenes de la soja, somos adictos a la inflación y encima no nos cierra la ecuación energética. Sería bueno hacer de la crisis una oportunidad, en un país en el que tantas oportunidades supimos convertir en crisis.

EnerNews

Comentarios