tiempos de pandemia

El cuento de las ovejas en Unión y el aguante de los que nunca abandonan

Por la crisis que desató el coronavirus, los clubes de fútbol sanjuanino sufren la falta de ingresos y Unión no es ajeno al drama con el 1% de sus hinchas que se quedó para dar pelea.
jueves, 4 de junio de 2020 · 17:17

Dicen que en la cancha se ven los pingos y hoy ese refrán toma sentido con el presente que afecta a clubes sanjuaninos como Unión, que afronta una crisis económica que se profundizó con la pandemia. Tras cerrar sus puertas de forma obligada por el avance del coronavirus, los ingresos económicos para la institución se volvieron nulos y la colaboración de los que aman la camiseta se tornó escasa. 

Un rumor tomó fuerzas en los últimos días: supuestamente, estaban haciendo cortar el césped de la cancha con ovejas porque no tenían otra forma de mantenerlo. Ni canchero ni tractor, al estilo finquero y como lo hacían en otros tiempos, el mantenimiento quedaba a cuenta de los animales de pastoreo. Por ese motivo, Tiempo de San Juan llegó hasta el Gigante de Villa Krause y, aunque descartó de plano la versión, se topó con otra historia que merece la pena contar. 

Tribunas vacías y un silencio ensordecedor envuelven a un césped que subsiste a las heladas y que extrañamente exhibe las áreas más verdes y con más pasto que nunca. "Son las semillas de invierno, que prendieron. Pero como no hay más plata no las pudimos esparcir por toda la cancha, por eso se ve más lindo donde fueron sembradas", aseguran dos empleados del club que acaban de finalizar con la tarea por lo que no habrá una compensación económica.  

Los cancheros, los únicos empleados que permanecen de pie

Es que aquel Azul que supo brillar en los torneos federales y que enorgulleció a gran parte del pueblo rawsino hoy no es ni la sombra de ese y hace malabares para sobrevivir a lo que posiblemente sea el peor momento de su historia. En ese marco, pocos son los hinchas que dan pelea frente a la delicada situación y la cruzada se pone cuesta arriba.

Del universo de los más de 2 mil fanáticos que frecuentaban las instalaciones para los partidos y la práctica de las disciplinas -entre socios, deportistas y simpatizantes-, sólo el 1% (unas 20 personas) suma fuerzas para subsistir y concede horas de trabajo en beneficio del cuadro de sus amores. Hubo deportes como el hockey sobre patines que separó las conducciones e hizo rancho aparte para no ser arrasados por la crisis, mientras que otros aguardan por una solución. 

"Unión ya no es un grande de San Juan, por más que nos duela", sostiene con crudeza su nuevo presidente Daniel Peña. Sin tener idea sobre cómo van a pagar las boletas de la luz de estos meses, el dirigente argumenta que resulta complejo mantener dos predios de gran tamaño sin la facturación habitual. "De por sí, antes de que comenzara el caos que afectó a todo el mundo estábamos mal y ahora peor", agrega. 

Con los auspiciantes caídos y las cuotas de las escuelitas que se dejaron de pagar, a Unión le quedan solo deudas y algunas que otras almas que hacen su aporte. Dos empleados encargados del césped de la cancha central, que tiene ingreso por calle Lemos, son los que no dejaron de trabajar aunque la paga sea mínima algunas veces y otras, ninguna. "Si se descuida el verde, la cancha no se recupera nunca más. Por eso venimos y damos una mano", cuenta Rodolfo 'Tutuca' Díaz.

Daniel Peña, el médico que preside Unión de Villa Krause

Apasionados por el Azul desde toda la vida, confiesan que sufren el mal momento del club como si fuera propio. Sin embargo, destacan que es ese amor incondicional -que muchas veces los llevó a alentar desde las gradas en las situaciones deportivas más duras- es el que los empuja a continuar. Las deudas son pesadas y los malos resultados en el plantel de fútbol profesional, que descendió de categoría, terminaron de concretar el delicado cuadro.

Si bien algunas ayudas llegan desde el Gobierno, resulta poco y por eso cuentan que se las ingenian para recaudar dinero. "Hicimos locros y algunas movidas solidarias para colaborar también con las familias del club, ya que muchas de ellas también se vieron perjudicadas con la situación económica", señala el presidente. 

Después de que la cultura del aguante haya sido malinterpretada por algunos violentos y sus socios que hicieron negocios con el fútbol en todo el país -algo que se replicó en la provincia-, en Unión -como los habrá en otras escuadras- aparecen esos personajes que dignifican el término y que realmente no abandonan. En la actualidad, demostrar lo que sienten por esos colores que son parte de la enfermedad de la que nunca se van a curar representa ponerle el hombro a la causa aunque no todos lo entienden así. 

Sin embargo y siguiendo la línea de dichos populares, no hay mal que por bien no venga para Peña pues el contexto -a su criterio- les sirve para saber con quiénes se puede contar y con quiénes no. Además, dice que el presente fue una oportunidad para empezar de cero y ocuparse de lo que muchas veces estuvo relegado. "Pintamos las tribunas, arreglamos los baños que habían sido dañados por vándalos y recuperamos la propiedad del casero. Tal vez parece poco pero representará mucho para los chicos de las inferiores, por ejemplo, que van a ducharse con agua caliente", argumenta. 

Aún con los dramas financieros que acarrea el club, para el dirigente el desafío mayor será la reanudación de la actividad. Cómo hacer que esos chicos que jugaban vuelvan y recuperar una identidad son -para él- las metas a cumplir. "Será una difícil tarea, pero en la gente que todavía está, la que no abandonó me voy a apoyar", cierra. 

La victoria más dolorosa

En 2018, Unión logró su victoria más dolorosa y menos festejada en el Federal A después de vencer en Mendoza a Gutiérrez  porque a pesar de sumar de a tres perdió la categoría. Poco más de 3 años y medio duró la incursión en esa categoría, torneo al que había llegado por invitación en junio de 2014 tras perder la final con Atlético Paraná. Por sólo un punto perdió su lugar en la tercera categoría más importante del fútbol argentino y la debacle inició. 

El Azul había ganado los últimos tres partidos con una entrega y misión admirable, pero durante el campeonato dejó escapar puntos claves, atravesó crisis que hoy se agudizaron y hasta sufrió cambios de entrenador. Su descenso llegó en un momento complicado con la reestructuración impuesta por el Consejo Federal, que dispuso que no habría más Federal B. 

Con este escenario, Unión debió conformarse con el Torneo Regional Federal Amateur mientras que en el plano local se vio comprometido con los promedios y de no haber logrado una buena campaña también podría haber descendido en el fútbol doméstico.

 

 

 

     

 

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