Personajes

Por amor a los colores: jugadores que van del trabajo a la cancha

Cristian Oro, Miguel Altamira y Germán Cejas son tres muchachos que son apasionados del fútbol y encontraron humildad en Sportivo Del Carril.
lunes, 04 de marzo de 2019 · 09:11

Las tres historias parecen sacadas de otra época. Los tres defienden los colores de Sportivo Del Carril de San Martín y los tres terminan de trabajar para ir a entrenar todos los días de la semana. La cosecha de uva o los turnos en las bodegas o en la fábrica de galletita se alternan con botines, medias y jugadas que ensayan todos los días al final de cada jornada. 

Germán Cejas tiene 30 años y es papá de Gretel de diez meses de vida, es empleado de la Bodega Peñaflor y cumple turnos desde las nueve de la noche hasta las cinco de la mañana. A veces debe trabajar desde las cinco de la mañana hasta cinco de la tarde e irse derecho a entrenar. Para Germán es “difícil porque a veces tengo ganas de dormir, pero saco ganas y me vengo al club. El fútbol es todo para mí, ahora estoy cumpliendo un sueño de jugar con equipos grandes. Acá te relajas encontré gente humilde y que te apoya en todo y se me olvida de todo el cansancio". Cejas vive en La Puntilla, en el otro extremo del departamento San Martín.

Miguel Altamira es uno de los nacidos en las inferiores de elenco azul y blanco. A sus 20 años está "recontento" con ser parte del plantel de primera que juega el Federal Amateur. El chico termina de cosechar uvas y busca el bolso con el equipo por el barrio Sadop donde vive y enfila para la esquina de Belgrano y Salvador María del Carril, donde está ubicado el club.

Miguel afirmó que “es algo muy lindo poder jugar con compañeros que tienen mucha experiencia en estos torneos y tener la confianza del técnico. La humildad que hay acá es algo que me gusta mucho. Todos ponemos un granito de arena para que le club salga adelante”. 

Miguel Altamira y Germán Cejas

Cristian 'El Topo' Oro tiene una historia particular. Hizo todas las inferiores en San Isidro, uno de los clásicos rivales de Del Carril. Pero llegó en 2008 y el trabajo de la gente y la pasión de los hinchas hicieron que se quedara para siempre en las filas de la institución de Dos Acequias en San Martín. Aunque Cristian afirma: “Soy hincha de San Isidro, pero uno de mis hijos viene a la escuela de fútbol e acá, los dirigentes siempre me trataron muy bien y eso hay que devolverlo”. Ahora, a sus 35 años, Oro siente que es su segunda casa y que quiere jugar como sea por eso entran todos los días después de cumplir los turnos rotativos en la fábrica de galletitas ubicada en Albardón. 

Cristian "El Topo" Oro

Los tres muchachos, bajo las ordenes de Maximiliano Ponce, entrenaron normalmente, con las mismas exigencias que cualquier jugador que tiene al fútbol como una fuente laboral. Pero en este caso los chicos deben ir a trabajar para después llegar a la cancha y ganarse un lugar para el partido del domingo. 
 

Comentarios