opinión

El retiro de Higuaín, en la imperdible mirada de Hugo Asch

El periodista analiza en su Facebook la mirada de los argentinos sobre Gonzalo Higuaín, quien hoy anunció su retiro de la selección argentina de fútbol. Imperdible.
jueves, 28 de marzo de 2019 · 20:45

HIGUAÍN, EL FRACASO Y LA ESTUPIDEZ NATIVA (*)


Gonzalo Higuaín dijo que no va a jugar más en la Selección. Ya tiene 31 años y, explicó, prefiere dedicarse al Chelsea, su nuevo equipo y a vivir tranqui con su familia en Londres.

Es curioso cómo el impiadoso imaginario argentino, en este caso futbolero, se ensañó con este tipo.

Higuaín recibió todo tipo de burlas en los últimos cinco años, por haberse pedido goles en la final de la Copa del Mundo y dos Copas América. Como siempre, el imaginario argentino juzga desde la perfección, desde el cielo de los elegidos. Juzga siempre a los otros. Tiene prohibido el espejo.

Cualquier chichipío de vuelo corto que pasa por la vida sin dejar ni su sombra, se llena la boca en las redes y lo llama "fracasado". Apa.

Curiosa vara para medir al otro, en un país que se piensa mejor que cualquiera y sin embargo vota mansamente a un inútil que arma un gobierno para ricos (algunos, no todos porque muchos industriales han perdido, en estos tres años, más dinero que nunca), gracias a un cuento de hadas ideado por asesores de imagen y algunos criterios muy básicos de la autoayuda.

Gonzalo Higuaín, el traidor a la grandeza argentina, esa que el mundo se empeña en no reconocer, ha jugado profesionalmente en los siguientes clubes:

a) River Plate (debutó a los 18 años: 37 partidos, 15 goles).
b) Real Madrid (264 partidos, 121 goles)
c) Napoli (147 partidos, 92 goles)
d) Juventus (105 partidos, 55 goles)
e) Milan (23 partidos, 9 goles)
f) Chelsea (hasta hoy 8 partidos, 3 goles)

Sumado todos sus partidos en Argentina, la Liga española, el calcio italiano y la Premier League, jugó un total de 584 partidos, con 295 goles. En la Selección Argentina jugó 75 partidos, con 31 goles.

El promedio de efectividad de toda su carrera, incluido los partidos en tres Mundiales, es del 50%, medio gol por partido: 660 partidos, 326 goles.

Ganó tres ligas y tres copas con el Madrid, dos copas con el Napoli, dos ligas y dos copas con la Juventus. Hace 13 años que juega en la elite. No es nada fácil llegar, y mucho más difícil es mantenerse.

No ganó una Champions, no ganó una Copa América, no ganó un Mundial, es cierto. El medio pelo argentino, desesperado por conseguir a alguien que lo haga sentir el mejor de todos, no se lo perdona.

Maradona sí ganó un Mundial, y lo pagó caro. Se convirtió en una deidad en vida, en la bandera de un país sin más banderas. El público aspiró a Maradona bastante más que la cocaína que Maradona inhaló en toda su vida.

No conozco a Higuaín, jamás hablé con él, ni con su padre. No sé si es simpático, soberbio o mal llevado. Tampoco me interesa. Ni siquiera me importa mucho el fútbol: por lejos, prefiero el boxeo y la Fórmula 1. Y Racing, gane o no.

Lo que me indigna es la estupidez, la soberbia, la banalidad, el resentimiento.

Algo que en este país se expande infinitamente, cada vez más, como una mancha de aceite.

(*) Hugo Asch

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