Aniversario

50 años de Unión: La historia no contada

Olguín, Molina y Acosta son tres de los socios fundadores del Club Atlético Unión, que el 12 de octubre cumple años. Por primera vez, cuentan su verdad sobre la fusión entre Boca y Rawson, y los detalles más jugosos de los primeros años de vida del club de Villa Krause. Por Carla Acosta.
domingo, 12 de octubre de 2014 · 12:51
"Las familias de Boca y Rawson eran desunidas. El día que ganaba uno se insultaban. Para unir a todos formamos Unión de Villa Krause, no de Rawson, para no armar conflicto”, así comenzó con gran melancolía el relato Molina, de 82 años, quien dejó por un rato su peluquería para juntarse con Orlando Olguín (79) y Manuel Acosta (71), en la previa del 50º Aniversario del Club Atlético Unión. Los tres socios fundadores contaron la verdadera historia del Azul y revelaron curiosidades nunca antes dichas del club.

Los tres vivieron juntos el nacimiento de la institución, pero por separados la historia de Boca y de Rawson. Molina, que se crió en el Barrio Capitán Lazo, siempre estuvo vinculado al Xeneize sanjuanino que en sus inicios tenía su cancha en calle Cenobia Bustos. Por otro lado, Olguín y Acosta pertenecían a la vereda de enfrente, a Rawson, ubicado en calle Lemos, en donde está actualmente la cancha grande. "Yo llegué con mi familia a vivir a una casita de adobe en la cancha grande. Ahí estaban los restos del hipódromo. Con los vecinos, que la mayoría trabajaba en la bodega La Superiora, decidimos hacer una canchita y así es como empezó. Teníamos fútbol pero también éramos fuertes en básquet. Yo y mi hermano, al que conocieron como el "Tres pisos” jugábamos al básquet”, comentó Orlando, socio fundador número 9.  

Después del ascenso de Boca a la máxima categoría del fútbol sanjuanino, el 3 de septiembre de 1955, comentaron los muchachos que el municipio rawsino decidió darle el predio de calle Lemos a los ascendidos, para que allí jueguen de local. Rawson ante la medida dispuesta decidió cambiar de sede: "Boca tuvo la suerte de ascender a Primera y la Municipalidad le cedió a la cancha a Boca. Entonces con los vecinos decidimos comprarle el predio a Domingo Krause, al que hoy se lo conoce como el Gigante. Hicimos la cancha de fútbol y después el complejo techado, algo magnífico, en donde se jugaba al fútbol y al básquet también”.  

Lo más significativo del club Rawson fue su poderío con la naranja. "Todos los años salíamos campeón, era raro que no ganáramos. Era muy fuerte en básquet. Teníamos muchas divisiones y la sexta, por ejemplo, fue subcampeona en los Juegos Evita”, destacó Olguín, quien al recordar aquellos momentos casi rompe el llanto.

Otra de las curiosidades de aquella mítica institución es que tanto el fútbol y el básquet, sobrevivían de lo recaudado en los actos parroquiales. "Estaba bien económicamente. Se hacían bailes extraordinarios, los más grandes de San Juan. Era un club muy familiar”, destacó Acosta. 

Un par de años después, en un conocido bar de Villa Krause, nace la idea de la fusión ambos clubes entre las barras bravas y dirigentes. "En la confitería El Ideal, que quedaba en Boulevard y España, se juntaban las barras. Ahí empezó la idea de crear un solo club para poder unir todo”, dijo Manuel, agricultor y quien después fue Vicepresidente cuando el Gobernador José Luis Gioja ocupaba la silla mayor en el Azul. 

Los primeros años de Unión fueron pacíficos aunque la comisión estuviera integrada por integrantes de los dos ex clubes. Su primer presidente fue Manuel Martín, quien pertenecía a Boca. Acosta, hoy socio número uno porque los dos primeros ya fallecieron, dijo que  "más allá de las diferencias nunca había conflicto, todo se solucionaba”. 

Una de las soluciones rápidas y eficaces se dio cuando hubo que crear el nombre de la institución y colores que de la indumentaria. "Unión por lo que significó la fusión y los colores decidimos que fueran así porque Rawson tenía la camiseta blanca, con el escudo azul, y Boca los colores tradicionales. A ellos también le gustaba el azul porque también lo tenían integrado en su camiseta y lo dejamos así”, comentó Orlando, quien con 79 años no abandona su oficio de crear marcos. 

Hoy tanto Olguín como Acosta siguen de cerca al club de sus amores, siendo los hinchas más honorables en cada partido. Por su parte, Molina, confesó que hace mucho no va a la cancha debido a su oficio como peluquero. Sin embargo, la pasión por los colores azules y los recuerdos de aquella unión entre ambos clubes siguen todavía a flor de piel. 
 
 


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