Ignacio Anívole: Íntimo

“San Juan es una provincia para quedarse a vivir”

Tiempo de San Juan charló con el volante de Sportivo Desamparados de todo: su familia, sus sensaciones y el presente Puyutano en el Nacional B. Por Carla Acosta
miércoles, 28 de marzo de 2012 · 08:50

Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan

¿Quién es? Es el autor de dos goles importantes y de esos que vale la pena verlos por segunda vez.  Desde que está el Nacional B, junto a Desamparados marcó sólo esos dos tantos. Uno lo hizo en el partido ante River Plate, en el Estadio del Bicentenario y el otro, en la última victoria del Víbora ante Atlanta, dos golazos.

Ignacio Anívole tiene 27 años y  nació en Don Torcuato, Buenos Aires. Está casado con Vanesa Maurel, tienen dos hijas: Lucila y Milena, además otro en camino. Hace cuatro años viaja fuera y dentro del país como futbolista profesional junto a su familia. Jugó en Huracán, Ferro Carril Oeste, Cienciano de Perú y Talleres de Córdoba, y hace 10 meses desembarcó en San Juan.
Instalado en la provincia con sus seres queridos, el futbolista dijo que le encanta la provincia y que se quedaría a vivir: “es muy linda y tranquila. Nosotros sabemos que nos toca estar en un lugar y después en otro. En todos lados nos reciben muy bien. Mi familia rápidamente se acomodó acá, tanto yo como ellos, nos acostumbramos y no tenemos ningún problema en ese sentido. La ciudad es linda y cómoda, obviamente que eso favorece”.

De Buenos Aires a San Juan fue un gran cambio y él lo sabe. Son 1.110 kilómetros de distancia y realidades diferentes. Con una sonrisa cuenta que la provincia es muy tranquila y que allá, en su lugar de origen anda a mil por hora.

En Don Torcuato está el resto de su familia y amigos al igual que su esposa. Contó que en el último partido, en el cual clavó un golazo, fueron todos a verlo a la cancha de Atlanta. Expresa que está contento porque en ese partido marcó el gol en presencia de su familia: “Se extraña mucho sabiendo que ellos están allá y yo acá, por suerte mi familia me hace sentir como si estuviera en casa”.  Además, dijo que para que la distancia tome un segundo plano en su vida, habla muy seguido por teléfono antes y después de cada partido con sus cuatro hermanos y sus padres Alberto y María Ester.

Lo que más sufre es no ver a sus dos amigos, Alan y Martín. La última vez que los vio fue para las fiestas de fin de año. Según él, son de gran confianza y apoyo.

Confesó que su tiempo libre lo pasa sólo con la familia, su cabeza está limitada a Desamparados. De vez en cuando sale a pasear con su familia y recorrer todos los lugares de San Juan. Pero, muy de vez en cuando porque según cuenta, sólo quiere enfocarse en el fútbol y poner todas las energías en eso.

Cabeza puesta en Desamparados

El presente del Puyutano no es fácil, se encuentra 15to. en la tabla de posiciones y en los promedios está en la promoción. La última victoria ante Atlanta le dio un respiro para seguir manteniendo la ilusión de continuar en el Nacional B e Ignacio Anívole fue quien marcó el segundo gol y sentenció la victoria por 2-1. No fue cualquier gol, fue un golazo como el que le hizo River Plate, gol que también fue muy comentado pese a la derrota ante su rival. “Me tocó entrar en el segundo tiempo, tuve una jugada y allí pude hacer el gol pero cuando lo marqué era tarde. Trato de estar bien y ser constante. Lo importante es poder  ganar”, dice.

El volante dejó en claro que la relación con sus compañeros es normal y que están más unidos que nunca para superar los últimos partidos de esta temporada. Se mostró enojado frente a los rumores que circulan sobre lo que pasa en vestuarios: “el grupo siempre estuvo unido, nunca hubo un signo de que estemos peleados, quiero dejarlo en claro. Nosotros sabemos que no podemos pelearnos o hacer las cosas mal. Siempre le vamos a dar para adelante. Estamos todos comprometidos por mantener la categoría. Siempre queremos hacer las cosas bien, a veces salen y veces no, pero siempre le vamos a dar para adelante. Siempre estuvimos bien, se habla que nos caímos y que estábamos mal anímicamente, que no había actitud y la verdad es que siempre estuvimos juntos”.

De los dos últimos encuentros ganaron un partido y perdieron el otro. El palo más duro fue la derrota ante Gimnasia de la Plata y luego volvieron a la victoria ante Atlanta, el último fin de semana. Anívole dice que muchos critican que el plantel no teníamos actitud, que se complican y que podrían triunfar. Por suerte, para él, ganaron contra Atlanta y quizás esos tres puntos son de confianza para el plantel y el resto. Asegura que no les gusta ganar sin jugar bien, prefieren hacerlo con la pelota en el piso, pero igual, están contentos por el triunfo. Contó que en vestuarios era tan grande la emoción, que hubo lágrimas por parte de los dirigentes y jugadores: “estamos comprometidos y queremos salir de una situación que no merecemos. El estado anímico fue alto y bueno, sabemos que no podemos caer y menos en lo anímico,  el fútbol es muy anímico. Estamos en una lucha constante hasta el último partido, entonces  no tenemos margen para caer o tropezar”.

Se enfrentan quizás, a una de las etapas más duras. AnÍvole dijo que están tranquilos y trabajando en forma normal, en constante dialogo con Ricardo Dillon. Destacó que tanto el plantel como el cuerpo técnico se están matando para mantener la categoría.

El próximo lunes 26, a las 17 hs, Sportivo recibirá a Instituto y Anívole espera convertir un gol: “Ojalá pueda convertir, uno siempre entra a la cancha pensando que puede ser solución para al equipo. Me tocó hacer un gol ante Atlanta y estoy muy contento, espero poder hacer uno el lunes o que lo haga un compañero. Lo importante es poder ganar. Espero poder encontrar el partido el lunes, vamos a enfrentar al mejor de la categoría. Sabemos que lo vamos a sacar adelante, si se puede jugar bien, lo vamos a hacer”.

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