DANTE CARBAJAL, UN PERSONAJE INCLASIFICABLE

El espíritu inquieto que abandona el ring

El árbitro con más historia dentro y fuera del cuadrilátero se retiró anoche luego de 30 años de referato. Parece que vivió siete vidas al repasar su historia: Desde peluquero y marino pasando por actor y mago, hasta su militancia política que abrazó desde el comunismo.
jueves, 08 de diciembre de 2011 · 21:14

 
Por Fabio Cavaliere
fcavaliere@tiempodesanjuan.com

Su barba con estilo es una marca registrada desde hace décadas pero este hombre trascendió por muchísimas  otras facetas. Dante Carbajal, hoy con 75 años es un personaje fascinante por dónde se lo mire. ¡Por dónde empezar con una  historia tan rica! Se calzó los guantes a los 10 años, y cazó las tijeras de peluquería a los 13, a 16 estaba en un ¡submarino! en la isla Martín García como integrante de la Marina. A los 20 años, siendo secretario, lo expulsaron de la Juventud Peronista de Santa Lucía por ser “demasiado anticapitalista” y ahí abrazó el comunismo.  A los 39 se convirtió en el primer preso político de San Juan durante la última dictadura, según se jacta. Lo fueron a buscar a su casa, el mismo 24 de marzo de 1976 y lo secuestraron encapuchado: “Cuando me llevaron a la Legislatura y me encerraron, no había nadie fui el primero en caer, después cayeron los Gioja y otros”, cuenta con esa sonrisa perfecta de dientes relucientes. Y cómo no iba a ser el primero, si encabezó decenas de marchas en los ‘70 contra la Triple A o en reclamo de alguna causa. “Era sumamente activo, me conocía todo el mundo” recuerda.

Ni que hablar cuando a su famosa peluquería (ya en aquellos años era “la” peluquería por excelencia) llegó a cortarse el pelo el Coronel Juan Bautista Menvielle, ex jefe del RIM 22 y la persona a la que se le atribuye la mayor responsabilidad en los operativos de secuestro, tortura y desaparición de personas durante el Proceso. Sí, el tipo que antes ordenó su detención fue a requerir sus servicios, rodeado de custodios.

-¿Y usted que pensó cuando lo vio entrar?

-Me cagué, pensé que venía a buscarme de vuelta (risas).       

Pero no, el militar sólo se cortó el pelo y Dante ni siquiera recuerda de lo que hablaron. Sucedió apenas poco tiempo después de su liberación, ocurrida a dos meses de su captura. “A mí me liberó la presión de la gente” y lo documenta con centenares de cartas y firmas, dirigidas al Coronel, que atesora con orgullo.  En esas hojas se observan diversas entidades (políticas, comerciales, sociales, etc) y ciudadanos independientes que pedían su excarcelación. “Ahí valoré la amistad, yo hoy todavía le agradezco a toda esa gente que firmó y no tuvo miedo”, remarca el hombre nacido en Jáchal.
Fue durante su cautiverio, en el penal de Chimbas, donde aprendió los trucos de la magia a través de un compañero de celda que siempre le ganaba con los naipes. “Claro, me ganaba siempre y dije ‘este me está haciendo trampa’; me dijo la verdad y me enseñó”.  

Le gustó tanto que se fue a la Escuela de Magia de Buenos Aires para aprender y luego terminó presentándose con su espectáculo en fiestas, el casino y hasta en el Teatro Sarmiento. “Fui el primero en traer la magia a San Juan” alardea.      

Polifacético, también incursionó como actor en un aviso de Resero, para cine y TV, que dio la vuelta a la Argentina: “Hacía de un caballero español que le enseñaba a los indios a hacer el vino”.
Por otro lado, siempre fue un dirigente incansable; fue quién creó la famosa gala “Almorzando con el ídolo” en beneficio de la Escuela Luis Braille para alumnos no videntes. Lo que no podían lograr los prestigiosos dirigentes deportivos o políticos de la época, Dante lo hacía realidad. Así trajo a San Juan a personalidades de la talla de Nicolino Locche, Victor Palma, Hugo Corro, Alberto  Demiddi, Ramos Delgado, Nora Vega, Ernesto Contreras, Santos Zacarías y Fioravanti entre tantos otros. “La vez que fui a invitarlo a Monzón, no lo pude encontrar. En su departamento me recibió  Susana Giménez y le conté de la idea, me dijo que le iba a decir”, rememora el hombre que a su edad tiene una cabellera envidiable. 

Además, fue Secretario de Deportes de la SARCU (Sociedad Argentina de Relaciones Culturales con la U.R.S.S.) y Director de la Escuela de Ajedrez Anatoly Karpov.    
                
Su vínculo con el deporte comenzó con su pasión boxística, ya a los 10 años cargaba un bolso con dos pares de guantes con los que invitaba sus amigos a tirar ganchos y cross. Su ídolo era José María Gatica a quién pudo ver pelear como tantos otros: “En el lugar donde me encontraba, si había boxeo me iba a ver”.      

En su juventud se presentó en peleas de peñas hasta que se decidió por ser técnico y árbitro de box. Tanto empeño le puso que fue medalla de oro por obtener el mejor promedio en el curso de la Federación Argentina de Box.  Como técnico estuvo poco tiempo pero como árbitro sumó una larga trayectoria que lo llevó a dirigir peleas en otras provincias y hasta en Chile.

Comunista hasta la médula

Sin embargo, más allá de todas sus caras, Dante es un verdadero animal político, basta escucharlo para entenderlo: “Yo amo el boxeo pero mi primera pasión es la política, todo lo que hablo lo digo desde la política, desde que sale el sol hasta que me duermo”, expresa el hombre que fue nombrado operador por el ex presidente Raúl Alfonsín para armar la Alianza sanjuanina que ganó las elecciones en 1999. “No fue nada fácil juntar al Bloquismo, los radicales y la Cruzada Renovadora”, confiesa.  
Asimismo, Dante fue candidato a diputado provincial por el Partido Comunista, en las elecciones de 1983 y el año pasado pudo cumplir su sueño de conocer Cuba (máximo bastión del comunismo occidental). Para un comunista y amante del Che Guevara como él fue todo un orgullo desfilar con la bandera argentina por la Plaza de la Revolución, en el tradicional acto del 1 de mayo en La Habana. 
Su relación con el comunismo comenzó inmediatamente después de su expulsión de la JP (“el peronismo nunca fue anticapitalista, es un verso”), con otra historia de película. Iba a rumbo a Buenos Aires por un trabajo y en el pasillo del tren se encontró con Salvador Acati, campeón mundial de fantasía (una suerte de ilusionista), con quién charló largamente de política.

Dante relata que a la mañana siguiente, en el hotel donde se hospedaba, Acati llegó con otro hombre, que él creyó policía. Se asustó, pensó que lo iban a meter preso por las ideas que había contado. “Me acerqué y Acati le dijo al otro tipo ‘mirá, este es el pibe que te digo yo’ y después se dirigió a mí: ‘no te hagas problemas, está bien que te hayan expulsado, vos no sos peronista ’. Inmediatamente,  el hombre desconocido le entregó un envoltorio con algo adentro y se marcharon. El joven Dante subió a su habitación y lo abrió, era el Manifiesto Comunista de Karl Marx  que empezó a devorar. “A la media hora de leerlo dije ‘¡claro, esto soy yo!’, ahí me di cuenta que había nacido comunista”.                        

Destacado

Además de boxeo también arbitró kick boxing y full contact. “Siempre me respetaron, rivales y público”, dice Dante.